• Menú
  • Menú

Visita al Taj Mahal

Otra vez nos despiertan los llamados a la plegaria. Hoy vamos a ver el tan ansiado Taj Mahal antes de irnos a Jahnsi para seguir camino.

Como era de esperarse está llenísimo de gente. La entrada es carísima para lo que son los precios acá: 750 Rupias, con las que uno puede vivir tranquilamente unos varios días. Te dan una botella de agua por persona y un par de bolsitas para ponerte en los zapatos para poder entrar al templo.

Describir al Taj Mahal no es tan sencillo como parece. Por empezar, es mucho más impresionante que lo que se ve en las fotos. La blancura perfecta del mármol y solo el cielo de fondo hacen que esto parezca un cuadro. La contaminación del aire es mucha y se ve, pero por extraño que parezca le da un toque de misticismo extra, al hacer que el Taj Mahal se vea borroso de lejos.

Pasamos un par de horas paseando. Por dentro no es gran cosa. Lo que más me gusta es todo el trabajo hecho en diferentes tipos de piedras que tiene en el frente con tantas incrustaciones. Después de ahí volvemos al hostel a buscar las mochilas. Como se nos hace un poco tarde para visitar el fuerte rojo nos quedamos haciendo tiempo en unos jardines que están ahí afuera. Cuando ya casi es la hora vamos a la estación y tomamos el tren rumbo a Jahnsi, donde tomaremos un bus hasta Khajuraho.

El viaje se hace super denso, el bus para cada 2 minutos, sube y baja gente, todos a los gritos, todos abren las cortinas para vernos, pasan nenes desnudos llorando por el pasillo, se escucha música a todo volumen de los celulares y para mal de peores me hago pis. Me hago pis mal, y no aguanto. Imposible encontrar un baño o algo que se le parezca, y bajar sola en un lugar así equivale a mínimo 15 hombres rodeándome curiosos. Super molesto.

Terminamos llegando después de media noche al supuesto pueblo, pero para nuestra sorpresa el bus para en medio de la ruta, donde no hay electricidad y ahí nos deja. Una boca de lobo, en medio de la nada. Yo no lo puedo creer.

De la nada, como siempre, aparece un rickshaw y milagrosamente dos austriacos, los que también dejaron ahí porque el micro en el que viajaban se rompió. No estamos en muchas condiciones de negociar nada, pero aun así peleamos un poco el precio y nos subimos los cuatro al mismo vehículo rumbo a un hotel desconocido.

La primer impresión que tengo de Khajuraho es muy buena. Es de noche, pero aún así se me hace distinto a lo que venimos viendo: más tranquila, menos contaminada, menos saturada. Llegamos a Yogui Lodge, un hostal cerca de los templos, y es un alivio realmente. Está todo limpio, agua muy caliente, tranquilo y sus dueños son verdaderamente amables. Necesito dormir mucho.

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

Ver historias

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

8 comentarios