Quién soy

– Lo formal –

Soy Laura Lazzarino, tengo 35 años y nací en Argentina. Soy viajera, escribo hasta por los codos, tengo un diploma por ahí que me declara Licenciada en Turismo y soy el espíritu libre detrás de este blog.

Empecé a viajar con la mochila en 2008, y desde la primera vez que salí sola supe que yo había nacido para esto: viajar me hace sentir viva. Desde entonces, llevo más de diez años en ruta. Viajé sola, de turista, de mochilera, en tren, en avión, en barco, en bus. Siempre me atraparon los desafíos abismales. Cuando en 2010 lo conocí a Juan Villarino, no dudé ni un minuto en sumarme a su travesía. Dejé la ciudad, me desprendí de lo poco que me quedaba y salí al mundo con él, a dedo. Al día de hoy, llevo viajados más de 70 países.

En 2013 nos animamos a publicar “Caminos Invisibles”, nuestro primer libro en conjunto, producto de un viaje de 18 meses en autoestop por los lugares más recónditos de Sudamérica. Al momento vamos por la 6ta. edición, y ya son más de 10000 libros desparramados por el mundo.

Además de escribir para mí, colaboro con diferentes medios gráficos, entre ellos la revista VIAJES de National Geographic (España). También participé de blogtrips y viajes de prensa sobre los que escribí en mi blog. El viaje a Antártida sigue encabezando mi lista de figuritas difíciles. En 2015 me convocaron para formar parte del staff de bloggers de Avianca, y oficialicé mi amor por los aviones.

En 2016, Los Viajes de Nena fue mencionado en primer lugar por el diaro español El País como uno de los 25 blogs de viajes del año (en 2017 volvió a formar parte de la lista). Diez meses más tarde, el blog fue elegido por la Fundación Bitácoras como el mejor blog de viajes en español.

Ese mismo año, Juan y yo habíamos decidido unir Cairo con Ciudad del Cabo a dedo. Nos llevó 15 meses recorrer los 15 países que fueron parte de la travesía,  y que terminaron convirtiéndose en la aventura más intensa de mi vida. En el tramo final, un periodista y un fotógrafo del New York Times viajaron con nosotros para hacer un reportaje. Sentimos que el cielo era el límite.

En la actualidad estoy practicando la vida sedentaria en casa, preparando los próximos libros sobre el viaje a África y dictando talleres de escritura. No, no pienso dejar de viajar nunca. 

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– Lo informal –

No me veo tan distante de aquella chica que vivía sola y tenía miedo de soltar amarras. A veces tengo miedo de despertarme y, aunque tambaleo, trato de no trastabillar. Me encanta hablar en público. Escribo con tinta azul. Amo lo que hago, pero me pone un poco incómoda la idealización: soy un ser humano de carne y hueso. Tengo días malos, lloro por cualquier cosa, peleo enérgicamente, muevo mucho las manos al hablar. Tengo miedos. Odio levantarme temprano. Necesito ducharme eternamente. Uso medias impares y no me importa. Hace años bloqueé los tacos altos, pero me gusta (mucho) pintarme las uñas. Detesto el invierno. Me encanta viajar pero también me encanta volver. Más de un año fuera de casa y se me va la capacidad de sorpresa. Extraño a mi familia. Hablo tres veces a la semana con mi mamá, un rato cada día con mis amigas. No me gusta subir montañas, aunque me encanta haberlas subido. Soy más de ciudad, de museos, de calle, de mercados, de comida en las veredas. Así y todo, a veces necesito acampar. Tengo fobia a las cucarachas. Si pienso en piojos me pica la cabeza. No miro tele pero puedo pasar horas mirando series. Soy fanática de Breaking Bad (una vez me crucé con el personaje de la copia colombiana, y le dije que Metástasis era malísimo, con todas las letras. Fue sin querer). Hago catarsis consciente con Grey’s Anatomy, y sueño con un abrazo de Hunt. Adoro el helado. Siempre dulce de leche. Apesto en los deportes (todos). Compro postales compulsivamente y tengo una colección de diarios intimos/diarios de viaje/ cuadernos que data de 1994. Soda Stereo me carga las pilas. Kevin Johansen me enamora. No pienso en tener hijos (pienso en muchas otras cosas). Puedo tomar litros de té. Siempre dejo algo en el plato. Las gomitas Haribo son mi adicción. Estornudo con mucho ruido, y siempre doble. (A veces hago tanto espamento que termino riéndome). Me acuesto tarde. Lo mejor está por venir.

En Colombia

– El blog –

Los Viajes de Nena nació 2008 porque sí, sin ambiciones. Era un blog flacucho y pálido que más que como blog, funcionaba como espejo: yo escribía lo que quería leer. Lo empecé a la vuelta de mi viaje por Centroamérica con la idea de demostrar que viajar sola, siendo mujer, no era un ticket al suicidio. Quería contar cómo me iba, compartir fotos, probar que una chica sola podía hacerlo, y podía hacerlo bien. Tenía 23 (o 24) años. No me acuerdo. Después de ese viaje empecé a recibir los primeros mails, después me fui a la India y seguí escribiendo, después le cambié el look, después lo conocí a Juan, después aprendí a editar fotos, después alguien me explicó de SEO, después seguí escribiendo, después le volví a cambiar el look. No sé en qué momento se convirtió en mi fuente de trabajo. Lo que sí sé es que no podría imaginar mi vida ni mis viajes sin el blog. Si se preguntan por el nombre, voy a ser sincera: de haberlo sabido antes, probablemente hubiera pensado en otro más neutro, o con más marketing. No lo sé. Por algo pasan las cosas. Los Viajes de Nena se llama así porque así soy yo: una nena que es feliz cuando viaja, que no tiene pudor de gritar “¡mirá, un lobito!”, en pleno puerto de Mar del Plata, que entra a un mercado y quiere probar de todo. Que se encapricha (o persevera, como quieran verlo), que zapatea cuando las cosas no salen como deberían, que se enternece muy fácil, que expresa todo con los ojos. Y así trato de escribir, desde la emoción y la sensatez, sin tapujos. Acá van a encontrar:

 Todos los post desde un comienzo. Si van a las primeras páginas van a leerme a mí ansiosa por irme de viaje, asustada por los cambios, impulsiva al escribir, desesperada por que me acepten viajera.

Relatos en primera persona. El blog es eso, una bitácora. Todas las historias de mi viaje (las mejores, las más descabelladas, las más tristes) están en mi blog.

Algunas crónicas. Me gusta mucho ponerme seria, de vez en cuando.

Muchos post personales. Reflexiones, desvaríos, desafíos y otras cosas.

Información práctica. Sí, ya sé que para eso está Lonely Planet, pero algo de datos útiles nunca están de más.

Pero por sobre todas las cosas, van a encontrar historias auténticas de alguien que se animó a ir por lo que quería y que no se arrepiente ni un poco.