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Los colores de Jaipur

Llegamos a Jaipur a las 6 de la mañana, y aunque todavía no había salido el sol ya había gente por todas partes. Buscamos donde dormir, y al mediodía salimos rumbo al centro histórico. Jaipur es conocida como la ciudad rosa, porque todo el casco fue pintado de ese color para recibir a un emperador y desde entonces siguen manteniendo la tradición. Para entrar al casco hay varias puertas de acceso y una vez adentro todo se convierte en un gran bazar donde se venden baratijas de todo tipo.

El caos es tan indescriptible entre gente, miles de motos, rickshaws a motor, rickshaws a pedal, vacas, colectivos, autos…y caminar por las veredas (que en realidad son galerías) también es difícil porque hay muchas gente y apenas lo ven a uno turista todos quieren ofrecer algo. Entonces es una batalla para poder avanzar, chusmear lo que se ve en el camino, esquivar personas, esquivar mugre y esquivar vacas. Repito: un caos, pero es parte del viaje.

Lo que hay para ver no es gran cosa. Esta no es una zona turística, sino que es mercado local. Hay muchas casas de repuesto, de máquinas de coser, de telas y hasta de barriletes, un pasatiempo muy popular en este país. Damos muchas vueltas buscando un lugar donde comer. No es que nada nos guste, es simplemente que no hay nada. Muy pocos puestos callejeros, donde no sólo no existe la higiene sino que todo es extremadamente picante. Terminamos en el restaurant de un hotel escondido sin mucho para elegir. Definitivamente no tiene nada que ver con Udaipur.

Después de almorzar vamos a visitar Hawa Mahal – templo del viento-, que es una parte del City Palace que vale la pena visitar. Es realmente muy lindo. Pero lo que más me gusta no es tanto el lugar sino la gente que encontramos dentro. Hay muchas familias indias y todos quieren una foto. Sacamos muy lindas fotos y nos vamos todos contentos.

Paseamos un rato más y compramos jalebi, una especie de golosina que se hace friendo masa que se enrosca en forma irregular y que después se moja en almíbar. Queda más o menos como un preztel pero re dulce y es muy rico. Me hace acordar a los pastelitos.

Ya a eso de las 6 oscurece y volvemos a la Guest House por la ruta supuestamente turística, que no es más que un pase donde hay locales que imitan marcas occidentales.

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

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