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Guía completa para viajar a Kenia

La primera vez que pensé en viajar a África tenía diecinueve años y un mapa de Kenia frente a los ojos. Era una hoja té con leche que mostraba las principales ciudades y una línea, en negro y rojo, que parecía una escalera. No había dibujos de ningún tipo. “El tren de Nairobi a Mombasa es uno de los más hermosos del mundo”, dijo la profesora. “Cruza el Parque Nacional Tsavo y llega hasta la costa. Imagínense ir en un vagón de tren y de repente ver elefantes por la ventanilla”. Y yo me lo imaginé, con la promesa de hacer un viaje a Kenia algún día.

Años más tarde tuve la suerte de hacer un viaje a Kenia por primera vez. Para mi sorpresa, descubrí que mucho más allá del tren y de los parques nacionales, Kenia es un país muy diverso.

Un viaje a Kenia puede incluir la costa swajili

Un día podés viendo jirafas estar en mitad del Valle del Rift, y al otro día metiéndote al mar en la costa swahili o paseando por las calles aisladas de la Isla de Lamu. En Kenia cada día es diferente y, casi sin darte cuenta, empezás a acostumbrarte al famoso pole pole, que invita a hacer las cosas sin apuro. 

Si estás pensando en visitar el país, en esta guía quiero compartirte todo lo que necesitás saber. 

Kenia es uno de los grandes destinos de África, y en los últimos años ha reforzado su posición internacional como destino de safaris. Hay quienes llegan buscando la emoción de ver a los llamados Big Five en libertad (el león, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el búfalo) y otros sueñan con presenciar la Gran Migración, uno de los espectáculos naturales más impresionantes del planeta. Pero también están quienes, como yo, descubren que la costa swahili, con lugares como Lamu o Kilifi, ofrece una forma mucho más relajada de conocer el país.

El Valle del Rift fue parte de mi viaje a Kenia

Y a todo esto se le suma una enorme riqueza cultural. En Kenia conviven más de cuarenta grupos étnicos, cada uno con sus propias tradiciones, lenguas y costumbres. Viajar por el país también es una oportunidad para acercarse a una forma de entender la vida donde la comunidad está muy presente y la hospitalidad está a la orden del día.

Para viajar a Kenia necesitás un pasaporte con una vigencia mínima de seis meses desde la fecha de ingreso al país, y 3 páginas en blanco. Es muy importante que chequees la fecha de vencimiento de tu pasaporte antes de realizarel viaje, ya que tener menos de 6 meses puede ser motivo para que te nieguen la entrada

En enero de 2024, Kenia eliminó el visado tradicional para turistas. En cambio, todos los viajeros deben tramitar una Autorización Electrónica de Viaje (ETA) antes de viajar. La misma cuesta entre 30 y 35 USD y se tramita 100% online a través del organismo oficial del gobierno Kenia y permite una única entrada con una estancia de hasta 90 días.

Para tramitarla es necesario subir una foto digital reciente, copia del pasaporte, datos del vuelo e itinerario en Kenia. El pago se hace con tarjeta de crédito y la aprobación llega vía email dentro de las 72 horas.

Mi consejo es que, una vez aprobada, lleves una copia descargada en el teléfono y otra impresa. Lo más probable es que no tengas ningún problema, pero siempre viene bien tener la documentación a mano.

No es obligatorio, pero sí muy recomendable. Kenia tiene una buena infraestructura turística en las zonas más visitadas, pero muchas excursiones transcurren en regiones alejadas de las grandes ciudades. Contar con un buen seguro de viaje puede ahorrarte muchos dolores de cabeza. Este es siempre uno de los gastos en los que prefiero no ahorrar.

Yo siempre viajo con GoAssistance (que me ha salvado las papas en lugares como Marruecos, Tanzania o Qatar!). Si hacés clic en el enlace tenés hasta un 50% de descuento. (Este es un link de afiliado, no te cuesta nada extra y a mí me ayuda a seguir escribiendo)

Si estás viajando desde un país con riesgo de fiebre amarilla (como Argentina) es ibligatorio presentar tu carnet de vacunación internacional. Más allá de eso, no hay otra vacuna obligatoria.

De todas maneras, siempre es recomendable consultar con un centro de medicina del viajero. En mi caso, yo me aseguré de tener al día las dosis de vacuna contra la hepatitis, dengue y fiebre tifoidea. También podés evaluar la profilaxis contra la malaria según el itinerario que vayas a realizar.

Viajar a Kenia, a las cosas de Mombasa

La mejor época para viajar a Kenia depende un poco de qué prioricés. La temporada seca —de junio a octubre— es la más recomendada para un safari clásico. En estos meses la vegetación está más baja y los animales se concentran cerca de las fuentes de agua, así que es mucho más fácil verlos. Dentro de esa franja, entre julio y octubre además coincide con uno de los grandes atractivos del país: el paso de la Gran Migración por la Masai Mara, cuando cientos de miles de ñus y cebras cruzan desde el Serengeti tanzano buscando pastos frescos, incluyendo los famosos cruces del río Mara.

La desventaja de esta fecha es que muchos parques suelen estar saturados (agosto a la cabeza) y la experiencia se puede ver alterada por ese factor.

También hay una segunda ventana interesante, de enero a febrero, que corresponde a una temporada seca más corta entre las dos épocas de lluvia. Ahí no hay migración, pero el clima está lindo, los parques tienen mucha menos gente que en la temporada alta de mitad de año, y suele coincidir con la época de cría de varias especies, o sea que hay más crías dando vueltas.

Aunque los safaris suelen ser los grandes protagonistas, el país tiene una diversidad de paisajes enorme. Podés recorrer reservas naturales, visitar ciudades vibrantes, caminar entre montañas, navegar por lagos o relajarte en playas de arena blanca.

Mi consejo es no intentar verlo todo en un solo viaje. Las distancias son largas y uno de los mayores errores es querer encajar demasiadas cosas en pocos días. Es preferible elegir dos o tres regiones y disfrutarlas con calma.

La capital de Kenia combina mercados, barrios modernos, museos y algunos espacios verdes sorprendentes para una ciudad de este tamaño. Además, muy cerca del centro se encuentra el Parque Nacional de Nairobi. Se promociona como uno de los pocos lugares del mundo donde es posible ver jirafas, rinocerontes o leones con el perfil de una gran ciudad de fondo (cosa que no sé si me termina de convencer, pero sí es cierto que suele ser más accesible para safaris cortos que otros parques).

Nairobi es un muy buen lugar para disfrutar de la gastronomía local en sus distintas versiones

Si vas a pasar unos días en la capital keniana, o si tenés una escala larga y querés aprovechar, te dejo mi lista de sugerencias de cosas que ver en Nairobi

Es una de las reservas naturales más famosas de África y uno de esos lugares que probablemente hayas visto cientos de veces en documentales sin saber exactamente dónde estaba. El Maasai Mara alcanza su momento más espectacular entre julio y octubre, cuando recibe a millones de ñus y cebras que llegan desde Tanzania durante la Gran Migración.

Es un parque completamente distinto al Maasai Mara y, justamente por eso, muchas rutas de safari combinan ambos destinos. Desde aquí se obtiene una de las vistas más famosas del monte Kilimanjaro, que aunque se encuentra en Tanzania, domina gran parte del paisaje. 

Después de varios días por el país, llegar al océano Índico cambia por completo el ritmo del viaje. Aparecen las playas, los dhow navegando lentamente al atardecer, las calles estrechas de antiguos pueblos costeros y una mezcla de influencias africanas, árabes e indias que se percibe en la arquitectura, la gastronomía y hasta en la forma de vivir. Imperdibles son Lamu -una de las ciudades habitadas más antiguas de África Oriental-  y Kilifi, un lugar perfecto para quienes buscan playas y deportes acuáticos.

El Monte Kenia es la montaña más alta del país y la segunda de África. No hace falta ser montañista para disfrutar de esta región. Existen senderos, reservas naturales y pequeñas localidades donde es posible acercarse al paisaje sin realizar una expedición de varios días.

Otra de las grandes maravillas del país son los lagos del Gran Valle del Rift. Lugares como Naivasha o Nakuru ofrecen paisajes completamente diferentes a los de la sabana y permiten observar hipopótamos, rinocerontes y una enorme variedad de aves.

La moneda oficial es el chelín keniano (KES). En los hoteles y alojamientos de las principales ciudades, muchas veces es posible pagar con tarjeta, pero para el resto del viaje es mejor llevar efectivo.

Detalle importante: si viajás con dólares estadounidenses, asegurate de que los billetes sean relativamente nuevos – del 2000 en adelante-, ya que los más antiguos no son aceptados.

Kenia tiene dos idiomas oficiales: el inglés y el swahili. Si hablás inglés, vas a poder comunicarte sin inconvenientes durante prácticamente todo el viaje.

Y aunque no es necesario aprender swahili antes de viajar, conocer algunas palabras siempre ayuda a romper el hielo. 

En general, sí es seguro viajar a Kenia, sobre todo en las zonas turísticas habituales: parques nacionales como Masai Mara, Amboseli o Tsavo, la costa de Diani, y los circuitos de safari organizados cuentan con buena vigilancia y los operadores locales conocen bien la situación de cada zona. El gobierno mantiene una fuerte presencia de seguridad en aeropuertos, reservas y hoteles, porque el turismo es un pilar económico clave y le interesa mucho protegerlo.

Dicho esto, como en cualquier destino, conviene ir con información: en ciudades como Nairobi o Mombasa los hurtos y la delincuencia menor son más comunes, así que hay que cuidar los objetos de valor y evitar caminar sola de noche. También existen zonas de precaución alta cerca de la frontera con Somalia, al norte y noreste del país, que quedan totalmente fuera de los circuitos turísticos habituales.

En mi experiencia personal, no sentí que nairobi fuese más peligrosa que Buenos Aires o cualquier capital latinoaméricana, y me moví tranquila en todo momento. Viajé a dedo por medio país, tomé un tren de noche y me moví también en colectivo y nunca tuve problemas. Aplicar el sentido común suele ser el mejor consejo en estos casos.

Si tu objetivo principal es vivir la experiencia del safari y disponés de pocos días, lo más habitual es contratar un circuito organizado. Además de simplificar toda la logística, los guías locales conocen muy bien el comportamiento de los animales y saben dónde encontrarlos. En cambio, si tenés más tiempo y preferís viajar por libre, también es posible combinar vuelos internos, traslados por carretera y transporte local. 

Mi único consejo es que no armes un itinerario demasiado ajustado. En Kenia los tiempos no siempre son tan precisos como estamos acostumbrados y parte del encanto del viaje consiste, justamente, en aceptar que las cosas suceden a otro ritmo.

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

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