Hace un par de días, rememorando con una amiga mis días en la India, volvieron a venir a mi mente ciertas situaciones cotidianas de mi estancia por ese país. Pensando en los encuentros que había tenido con la población local (en donde pasé de traducir una carta de amor a perderme por los pasillos de un barrio de dudosa reputación), recordé lo cómica que me resultaban las presentaciones allá. La cosa iba siempre más o menos así: ¿De dónde venís? ¿Estás casada? ¿Tenés hijos? Al principio me costaba entender que el rumbo de la conversación lo marcaba yo con la segunda respuesta, y me parecían bastante chusmas los indios, de andar cuestionando así, como quien dispara una metralleta de interrogaciones sin descaro. Si bien es cierto que en Asia los parámetros de privacidad son bastante distintos a los nuestros, es verdad también que en India la gente es por demás de curiosa. Algo muy similar es lo que sucede cada vez que Juan y yo conocemos a alguien por primera vez, y le contamos nuestra historia. La gente no puede imaginarse de qué viven los mochileros.

de que viven los mochileros

Algunos tardan más que otros, hay quienes lo hacen con vergüenza y hasta quienes piden disculpas por la indiscreción. Lo cierto es que, tarde o temprano, cae la famosa pregunta: pero ustedes, ¿de qué viven? Y claro, no puedo dejar de relacionarlo con la obsesión del estado civil que tienen los indios, porque aquí al igual que allá, la pregunta viene dada por una mera situación cultural. Mientras que para la sociedad india es impensable que una mujer de más de veinte ande soltera (y sola, como yo lo estaba) por la vida, a la sociedad occidental no le entra en el cerebro que uno pueda vivir viajando sin poner su máxima energía en generar dinero, sino en vivir. Y cuando digo que no le entra, lo digo de manera literal: no pueden siquiera imaginarlo. Venimos dados a una cultura en donde el dinero es la cabeza que domina a las demás partes del cuerpo: primero plata, luego existo. Todo, absolutamente todo, se vende. Y lo que no, nos quieren hacer creer que sí.

Para ser honesta, a mí no me molesta cuando me preguntan por mis ingresos. Al contrario. Es tan frecuente esa duda, que ya puedo percibir, minutos antes del disparo, la incomodidad que le genera a la persona, o la ansiedad, o los nervios. Todos quieren saber: algunos desde la incredulidad, otros desde la desesperación por saber la receta mágica. Les confieso: me divierto horrores percibiendo esos signos corporales previos. Por un lado, me dicen mucho de la persona con la que estoy hablando y, en cierta manera, puedo ver reflejado a mi antiguo yo en esa desesperación por querer saber cómo se hace, por tener un aliciente al único freno que finalmente impida dar el primer paso. Se sorprenderían de saber la enorme cantidad de mochileros potenciales que se ven frustrados por no tener una montaña de papelitos verdes bajo el colchón… Y siguiendo con esta línea de sinceridad, debo yo también decir que me costó mucho subirme a la ola de la incertidumbre, dejar en mi casa el chip Claro (claro que tenés que pagar, claro que la plata no te alcanza, claro que nada es gratis en la vida) y apostar por el futuro incierto.

apostando en el casino

Juro que esto no es lo que parece… 😀
 

Para entender un poco la estructura de nuestras finanzas, por llamarlo de una manera elegante, hay que huir de los parámetros normales y aceptar realidades que no por poco cotidianas son menos ciertas:

Vivir viajando no es vivir de vacaciones

Cuando nosotros erguimos el pecho y contamos felices que vivimos viajando, a mucha gente se le tiñen las pupilas de color resort. ¿Que cuál es ese color? El que muestran todos los folletos del Caribe que alguna vez vieron en su vida: hamaca bajo la palmera, mar turquesa y un daiquiri en una mano. Como pueden ver en estos post, hemos estado en lugares así, pero eso no es todos los días. Como en la vida de cualquier persona, hay días lindos y días no tanto, días de mucho ajetreo y días de relax, días con sol y días con lluvia. No tenemos todo resuelto (ni tampoco queremos tenerlo). Por eso, tomamos decisiones, nos cansamos, extrañamos, disfrutamos, paseamos, trabajamos… En fin, lo mismo que en casa, sólo que lejos.

reservar hotel de viaje

A veces dormimos de lujo
 
acampanado en la Guajira
 
Otras no tanto…
 

 Vivir viajando es más barato que vivir estable

¿Suena ridículo, no? Pero es la pura verdad, pregúntenle a cualquier mochilero. En la ruta uno comienza a tener otra relación completamente distinta con la plata, y esto se debe a una simple razón: no hay que llegar a fin de mes, hay que llegar al fin de semana (o a veces, del día). Y eso que puede sonar asfixiante es, en realidad, menos complicado que tener que pagar la factura monstruosa de la tarjeta, o la hipoteca de la casa. Viajando, simplemente, se pierden los gastos fijos. Nada de alquiler, nada de boletas, nada de cuotas. Volvemos a lo simple: comer, dormir, moverse y disfrutar. Recuerdo cuando giré la perilla de “sedentario” a “nómade” y tuve que enfrentarme a las cuestiones curiosas de los demás. Un amigo de mi papá, completamente en desacuerdo con mi decisión, cuestionó el cambio. Mi respuesta fue: “prefiero una inestabilidad estable (como esta que tengo ahora, en donde los factores dependen de mí y de mi voluntad o actitud) a una estabilidad inestable (como la que tenía antes, en donde si mi jefe enloquecía y me echaba, el alquiler aumentaba o simplemente dejaban de pagarme, el sueño de firmeza se desvanecía sin que yo pudiera hacer mucho al respecto)”.

 El que depositó pesos, recibirá pesos

Si usted, querido lector, es compatriota de quien escribe, déjeme decirle otra dura realidad: la vida en Argentina es desmesuradamente cara. No hablemos de política, ni de macroeconomía, ni nada. Vayamos a un hecho simple: un plato de comida (rica, casera y nutritiva) en muchos países del mundo, no supera los U$D 3 (y estoy siendo exagerada). Calculemos al dólar blue, también para exagerar, y cuénteme usted que se come por $18 en nuestro país… Por eso, si uno tiene una mínima capacidad de ahorro, y cierto criterio para viajar barato (sáquese el color resort, hágame el favor!) el dinero rinde más afuera de lo que uno puede imaginar. (Siempre hablando de la mayoría de los países del mundo, claro)

fritada callejera ecuador

 1 u$d pagué este plato de fritada ecuatoriana, en pleno barrio Las Peñas, Guayaquil
 

 “Mi pulgar es mi destino” o “Algún techo encontraré”

Programar los gastos de unas vacaciones implica, en mayor o menor medida, dividir la hoja en tres: comida – transporte – alojamiento. El tema de la comida ya lo dejamos resuelto en el punto anterior. Tema transporte: no hay mucha ciencia. Nosotros viajamos a dedo. ¿Todo el tiempo? Sí, todo el tiempo. ¿Adentro de las ciudades también? Bueno… tampoco la pasión. Adentro de las ciudades tomamos transportes locales…los mismos que toma la gente local. Pero para ir de una ciudad a la otra, siempre subimos el pulgar al viento. Y como se puede leer en muchas de las crónicas de este blog, nuestro pulgar suele marcar el rumbo de nuestro destino. Y eso, no se paga con Mastercard… ¿Y para cruzar de un continente a otro? Como demostramos al llegar a Antártida, es posible hacer “barcostop”; y aunque nunca lo hicimos también sabemos que se puede hacer “aviónstop”. Ahora bien, cuando sea nuestro turno de cruzar el charco, veremos. Es posible que paguemos un avión como todo hijo de vecino, porque somos muy ansiosos y queremos viajar en destino. ¿De dónde va a salir la plata para eso? Ya voy!!! Ya les cuento!!! Y por último: alojamiento. Como también conté una vez en este blog, casi nunca vamos a hoteles. Usamos CouchSurfing, dormimos en casas de lectores, armamos la carpa o hacemos “hospedaje azaroso”. Osea, el cálculo se reduce a muy, muy poco.

como se viste un mochilero

Negro el ooooooochoooooooooo

Eso es lo que gastamos con Juan, promedio, por día. Ocho dólares entre los dos. Suena ridículo y lo sé (ahora que escribo este post desde la ciudad me pregunto, ¿cómo hacíamos?) Vivíamos felices, eso hacíamos. Sacando gastos extras como puede ser un remedio, una visa o alguna cuestión circunstancial, con ese monto podíamos comer y movernos sin problemas (porque como ya expliqué antes, comer afuera es muy barato, y cocinar ni les cuento…)

Pero entonces, ¿de qué viven los mochileros?

Nosotros, principalmente, vivimos de la venta de nuestros libros. Cuando estamos acá, los vendemos desde nuestra casa. De viaje, vamos armando en el camino una versión artesanal, más reducida y más portátil. Vendemos en playas, bares, ferias, reuniones, y en dónde se pueda. Además, vendemos postales artesanales, que armamos con algunas de nuestras mejores fotos. Reconozco que para mí, que siempre estuve acostumbrada a vender detrás de un mostrador, salir a poner el pecho y dar la cara no fue fácil. Sin embargo, fue una prueba más que tuve que superar, y no reniego: las postales y los libros nos han dado de comer durante todo el viaje. Por otra parte, tenemos también nuestros trabajos ocasionales: escribimos notas para algunas revistas y diarios, exponemos nuestras fotos, damos charlas en instituciones privadas. Y con todo eso, la ruta se va armando…(aclaro que esta no es la única salida. He conocido gente que hacer artesanías, otros que vendían comida, otros que vendían remeras y hasta un pibe que hacía rap en la playa con las palabras que la gente le decía…y le iba muy bien. Creo que el secreto es encontrar una pasión, algo que nos guste y ponerle pilas)

armando libros artesanales

Armando libros…
 

Ahora que me explayé a mis anchas, espero haber aclarado un poco el panorama. No siempre es fácil explicar todo esto en medio de una fiesta o una reunión social. (Hay amigos míos que siguen pensando que Juan tiene una herencia millonaria en Europa, o que trafica fósforos de Afganistán). Hay gente que sigue sin creer que vivir así es posible, aunque nos vea con una sonrisa rimbombante de la que se desprenden mapas y paisajes. Yo reconozco que no es para todo el mundo. Dejar el sueldo fijo a un lado y hacerse cargo de uno mismo no es para cualquiera. Supongo que la aventura tampoco.

Si este post echó algo de luz sobre tus dudas (?) y queres darnos una mano con la vuelta al mundo, no te vayas sin un libro! Escribime a [email protected] y te cuento cómo hacer para conseguirlos! Buenas rutas! 

Para recibir en tu casa nuestro nuevo libro “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas” sólo nos tenés que mandar un mensaje desde nuestra Tienda Virtual. ¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo, y nos ayudan a seguir viajando. Agradecemos de corazón cada consulta.


 

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Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

95 ComentariosDejar un comentario

  • Hola Lau ! Soy Ana de Medellín, me sigue pesando horrible no haberme podido encontrar contigo :(, de todas maneras pienso que algún día será y nos veamos en algún lugar recóndito del planeta ;).
    Con respecto al post me encantó, a veces la gente piensa que porque uno viaja esta lleno de dinero en los bolsillos y realmente lo que hay son unos cuantos pesos y ganas de conocer.
    Te mando un saludo muy especial y me declaro completamente fan de tu blog !
    Chau !

    • Hola Ana! Seguro no va a faltar oportunidad de vernos! Gracias por el comentario. El post es justamente para demostrar eso, que no somos ni millonarios ni privilegiados, sólo gente con muchas ganas de viajar!

  • Hola Laura! dejame decirte que soy fan tuya y de Juan! Y te vengo leyendo desde hace mucho! en dos dias tambien empezare mi viaje alrededor del mundo! Me encantan tus reflexiones, ojala algun dia nos cruzemos en el camino.
    Bendiciones

  • mi sueño es muy pronto, comenzar a viajar asi como ustedes:9 yo sioy guía de turismo, y en el libro caminos invisibles me sentí muy identificada con vos,

  • Tu blog está muy lindo e interesante. Lo que noto es que, como tantos otros blogs de viajes, está escrito desde la comodidad de una perspectiva argentina, o estadounidense, o europea.

    Yo soy de Ecuador, un lugar que necesita visas para viajar a casi todos los países del mundo. En tu blog y en tus respuestas a los comentarios insistes en que para viajar estilo mochilero solo hacen falta las “ganas” o el “sentido de aventura”. Eso no es tan cierto que digamos.

    Por ejemplo, para obtener una visa Schengen necesitas demostrar una cuenta bancaria con algunos miles de euros y reservas de alojamiento para cada día que te pienses quedar en Europa, aparte de que ellos quieren asegurarse de que tienes una fuente de ingreso en tu país (porque asumen que si no tienes ataduras te puedes quedar de ilegal).

    Ponele que te pensabas quedar 2 meses (60 días) y que en el consulado te exijan “solo” 50 euros por día (te la pongo barata porque ellos quieren ver más que eso), ya por allí necesitas mostrar un mínimo de 3000 euros y reservas de hotel para 60 noches. ¿Tú y Juan están en capacidad de producir ese tipo de requisitos con tu estilo de vida actual?

    Olvídate del estatus privilegiado que te da tu pasaporte argentino. ¿Qué solución propones para los millones de personas en el mundo que sí necesitamos sacar visas y demostrar que contamos con dinero suficiente para viajar no estilo mochilero, sino “estilo resort”, que es lo que los consulados quieren ver para poder darte una visa?

    • Hola Carlos,

      Gracias por tu comentario. Lo que noto, es que este, al igual que muchos otros comentarios que me tildan de privilegiada por tener un pasaporte argentino (como si eso fuera mi elección), están escritos desde una incomodidad eurocentrista.

      Por empezar, sí, reitero y reafirmo que para viajar lo más importante es tener ganas y voluntad. Mis primeros viajes fueron todos a destinos Latinoamericanos a los que, al igual que vos, puedo entrar sin visa. Y más complicado, porque ahora vos podés viajar a muchos sitios con tu documento de identidad, mientras que yo en ese momento tuve que hacerme un pasaporte. Viajé a Bolivia y Perú, y estuve, viajando como mochilera, por todos los paises de Centroamérica. Esas experiencias me formaron, y fueron las más importantes. Después viajé a la India (donde me pidieron visa) y luego estuve 18 meses haciendo dedo por Sudamérica. Recién después de todo eso pisé Europa por primera vez. Y no me arrepiento, todo lo contrario.

      Segundo, aunque tenga pasaporte argentino, a mí también me piden demostrar ciertas cosas cuando viajo a Europa. (Hay muchos países más allá de Schenguen, y valen tanto o más la pena). Este año tuve que sacar la visa para Moldova, un trámite nada sencillo teniendo en cuenta la situación política del país. Hice las reservas por Internet, y algunos amigos depositaron dinero en mi cuenta bancaria, que luego les devolví cuando me aprobaron la visa, y cancelé mis reservas casi sin costos. ¿Ves? Más vale maña que fuerza. Si fuera por quejarse, podría decirte que acá tenemos un cepo cambiario, que no puedo comprar U$D legalmente (vos como ecuatoriano metés tu tarjeta de débito en cualquier cajero y obtenés U$D, yo no, eso es un estatus privilegiado!) que ni siquiera puedo disponer de mis ahorros si tengo una emergencia fuera de mi país. Y viajo igual, y trato de buscarle la vuelta. Porque además, Europa no es el único lugar del mundo al que se puede viajar, y muchos de los del resto (China, Australia, Canadá, Uzbequistán, Mozambique), por nombrar algunos al boleo, me piden visa y me piden los mismos requisitos que a vos. Planeo ir a todos.

      Un saludo, y si tengo que darte una “solución”, más que eso es una recomendación: si vas pensando que no te van a dar la visa, que no vas a entrar o que por tener un pasaporte ecuatoriano estás en desventaja, no esperes entonces nada positivo. La actitud de uno es fundamental para conseguir lo que uno se propone.

      Un abrazo,

      Laura

      • Hola Laura, gracias por la respuesta.

        Corregime si me equivoco, pero lo que entendí de tu respuesta es que sí es posible “buscarles la vuelta” a las visas y hacer que los consulados crean que sí estás viajando “estilo resort” y te aprueben las visas.

        Perfecto, no me imaginé que fuera posible y pensé que ellos te hacían mil y una averiguaciones y a la mayoría de viajeros les negaban. De hecho, acá las historias que circulan son muchas más de visas negadas que de visas aprobadas.

        Dejando de lado el tema de qué privilegios cada uno prefiere (porque yo diez mil veces preferiría el pasaporte argentino aunque tuviera que vivir en pesos y con cepo cambiario), ¿por qué dices que tus experiencias en Bolivia, Perú, etc. fueron “más importantes” que en India, Moldova o en otros países? ¿Qué tuvieron los destinos latinoamericanos que te gustaron tanto versus destinos más “exóticos” en Europa y Asia?

        Yo he viajado en varios países de Sudamérica y, sí, han sido lindas experiencias pero quisiera ver otros continentes, otras realidades y ahora mi economía no me permite pagarme U$D 2700 solo en pasajes para ir a China o Corea del Sur (este último es uno de los pocos países que no nos exige visa). Entonces lo más asequible en otro continente para nosotros es Europa, pero gracias a la limitación impuesta por la visa Schengen la única alternativa que tenemos es Rusia, país que anhelo conocer y para el que me encuentro en fase de preparación, tanto financiera como lingüística.

        Un abrazo desde Ecuador,
        Carlos

        • Sí, siempre es posible encontrarle la vuelta. No se trata de falsificar información ni mucho menos, sino de buscar la manera de otorgar tranquilidad, porque en todo caso no te estás yendo a quedar a vivir ilegalmente. Además, si hablas con cualquier persona que haya pasado por procesos de visa en diferentes países, sabrás que no siempre te piden todo al pie de la letra, ni te investigan tan a fondo.

          Siguiendo tus preguntas, no sé si fue “más importante” que otros viajes. Lo que quiero decir es que ese viaje por Sudamérica fue decisivo, y que sin esa experiencia, tal vez no me hubiese animado a viajar de por vida. A veces tengo la sensación, sobre todo con viajeros Latinoamericanos, que si no estuviste en Europa o en EEUU, entonces no viajaste, como si esos fuesen los únicos destinos. Lo que quiero decirte es que si realmente eres viajero, lo de las visas es algo más, pero no es lo definitivo. De hecho, aquí mismo en Sudamérica tienes las Guyanas, y eso es por demás de exótico, y está cerca.

          Y en cuanto a que la única salida es Rusia, permíteme disentir. Hay toda una Europa fuera de Shenguen tanto o más interesante que la otra. Países como Albania, Kosovo, Bulgaria, Serbia o Rumania son mucho más accesibles (no sé si te piden visa pero al menos, de ser así, es más simple). En este blog encuentras información sobre varios de esos destinos.

          Te mando un saludo, y gracias por permitir el intercambio de ideas.

          Lau

          • Hola Laura, sí, lo más accesible para mí es Rusia porque a los ecuatorianos no nos piden visa.

            Bulgaria, Rumania, Ucrania, Serbia, Kosovo, todos ellos nos piden visa. Es más, yo quería ir a Ucrania y hace varias semanas llamé a la embajada de ellos en Lima y me dijeron que sí necesitamos visa y los requisitos son tan complicados como los de Schengen.

            Así que para los ecuatorianos ir a Europa del Este sí es complicado. Por eso veo a Rusia como mi única opción de poder pisar algún día Europa.

            P.D. Estados Unidos es complicado pero no me atrae para nada, al contrario de otros viajeros yanqui-ófilos.

      • Hola Lau! Escribiste este post hace mucho y aunque ya lo había leído nunca había visto los comentarios. Yo soy colombiana y entiendo la situación de Carlos al momento de sacar visas. A nosotros los colombianos nos piden tanto que eso evita que muchos viajen incluso si tienen dinero para hacerlo. Pero te apoyo totalmente cuando dices que para viajar solo hay que tener ganas y voluntad. A mi me diron una visa Schengen por un año y tenía solo 150Euros en la cuenta. Por eso he creado un blog con una perspectiva diferente para que las personas sepan que si se puede conseguir visas si uno se lo propone (pero no me dare autobombo porque es tu espacio y lo respeto). Solo te digo que sigas así, tu me has inspirado y a pesar de que tengo un pasaporte que me cierra muchas puertas, acá ando por el mundo. Abrazos y bueno, el comentario un poco tarde pero no pude evitarlo. 🙂

  • Hola laura, es un gusto poder contactarme con vos…soy de rosario, santa fe…y bueno….comence mis primeros viajes no hace mucho…desde 2010 en adelante, siempre que puedo viajo a donde pueda…es dificil como todo, ya sea economicamente, tiempo, renunciar a trabajos, etc…pero ya que te escribo aprovecho a decirte que por lo poco que empece a leer tus historias..cada dia q pasa mas me convenso de q no naci para quedarme en esta ciudad, durante el año trabajar y a fin de año ir a mar del plata o cordoba..sin desmerecer esos lugares (que de por si son muy lindos) pero me di cuenta q con mis pocos viajes, fui ganando valor, ganas, sentido a esto…..descubri que estar en otros lugares con otras culturas, costumbres, climas, me siento vivo, como que naci para hacer esto entre otras cosas…y me da mucho placer…asi como me dio mucho placer haber estado en el aeropuerto de caracas 3 dias sin comida, ni plata, sin poder bañarme, durmiendo en el suelo y solo con el mate…en su momento lo sufri un poco pero una vez que volvi a mi ciudad me di cuenta lo q disfrute estando asi (por decirlo de alguna manera)….se que cada uno tiene su manera de pensar…y te digo que se me ha hecho muy dificil que mi padres traten de entender que me gusta hacer esto…por otro lado entiendo que estan chapador a la antigua y debe se q es dificil para ellos tambien entender…pero lo bueno es q no me ponen un freno ni me prohiben de nada….me aconsejan siempre y dejan que tome las desiciones por mi cuenta….y bueno este 2015 tome la decision de viajar con un amigo a brasil en septiembre dispuesto a trabajar ya que empieza la temporada y solo comprar mi ticket de ida…la verdad me da un poco inseguridad, miedo o nose como llamarlo pero esa adrenalina que me corre por el cuerpo me tira igual para adelante y me encantaria saber que pensas de esto…vi el ultimo libro que sacaste a la venta y quisiera conseguirlo…te dejo saludos, y gracias por ser una viajera… 🙂 gonza

  • me encanta tu blog! estoy pensando en hacer mi primer viaje sola el proximo año, estoy trabajando en asistencia al viajero hace unos meses y es tremenda la cantidad de personas que viajan solas, yo no tenia nocion y desde que hablo con ellos me decidi a hacerlo yo tambien. Mas leyendote a vos. los conoci hace poco, los vi en Argentina para armar, va en realidad lo vi a Juan, y desde ahi busque informacion sobre ustedes. Gracias por ser la inspiracion y quizas ese empujoncito que necesitamos las personas como yo para empezar de una vez.

    Referido a Carlos , vi que solo se queja de lo que no puede, y pareciera que europa es el unico destino posible, estaria bueno empiece a viajar , que adquiera un poco de experiencia y europa se dara cuando se tenga que dar.

    cada pais con su complicacion, pero si las ganas estan, se puede.

    lo imposible solo tarda un poco mas.

  • me encanta tu pagina! y me encantaria viajar…querer es poder. Imaginate que de Venezuela hay muchisimos mas bloqueos que ni se imaginan lo duro aqui que es conseguir tan solo el boleto…..lo demas ni les cuento…pero aun asi se les da la vuelta y tengo muchos amigos que viajan….por eso querer es poder.!

    saludos

  • Hola Laura… que lindo es leerte… transmitís tanto entusiasmo… me contagia. Es que comparto en todo tu forma de ver la vida, así, desprendiendo mapas y paisajes jajaja me encantó eso. Me gusta saber que hay otros como yo, que sienten que la vida es otra cosa. Te felicito y ahora que te descubro voy a seguirte y también contarte mis salidas… no tan frecuentes como las tuyas claro… pero encontré un punto medio con el cual me siento a gusto. Un saludo afectuoso

  • Hola Laura. Ojalá puedas responder este comentario.
    Siento que estoy perdiendo la vida en la urbanización enfermante (opinión personal). Cada vez que me pongo a pensar en la forma de vida que llevo, me siento más y más esclavo. Creo que no nací para vivir todo el tiempo en el mismo lugar, pero jamás viajé. Me desespero y me hundo en depresiones por el hecho de estar destinado a no conocer el mundo que merecemos. La naturaleza, los animales, las estrellas que no se opaquen por la luz artificial. Pero lo peor de todo es que no conozco otra forma de vivir.
    Tengo 25 años, vivo con mi esposa y nuestro hijo. Él tiene 4 años.
    De niños vamos obligados, a la escuela (1.800 días), luego a la secundaria (otros 1.800 días). Son 3.000 días para aprender a leer, escribir, sumar, restar y alguna que otra cosa. Seamos honestos, no todos quieren aprender lo mismo. Luego (con o sin universidad) hay que ir todos los días al trabajo. Son 8 horas por día, 200 horas por mes, durante aproximadamente 40 años. Para poder tener ese papel con valor imaginario y subsistir hasta que muera.
    Pareciera que el trato no es tan beneficioso como nos enseñan ingenuamente nuestros padres.
    Mi hijo me preguntó llorando ¿porqué hay que ir muchas veces a la escuela? Se me hizo un nudo en la garganta porque realmente me quedé sin una respuesta coherente para darle.
    Hay tanto que me gustaría aprender y no me lo enseñaron.
    En fin, quería preguntarte ¿qué le digo a mi hijo el día que él tenga edad suficiente y yo agarre algunas cosas y me marche? Mi sueño es vivir lejos de la sociedad y cerca de la naturaleza. Tal vez algún hermoso lago.
    Con cariño. Damián

    • Hola Damián…

      Gracias por confiar en mí para semenjante asunto, pero no me siento capacitada para darte una respuesta. En primer lugar porque aunque comparto mucho de lo que decís, no siento que ir a la escuela sea una pérdida de tiempo. Al contrario, yo creo que es necesario. Hay que ir muchas veces a la escuela para aprender, para ser parte de esta sociedad, para renegarse y para tener las herramientas para mandar todo a la mierda con sustento. No sé si yo podría estar acá, detrás de este teclado o de mi libro si no hubiese ido a la escuela. No sé si podría viajar y hacer de eso algo sustentable si no tuviera educación. Así que cuando pienso en los 14 años que pasé desde el jardín hasta la universidad, no lo veo como un tiempo perdido. Pienso que ahí aprendí lo que me interesó y lo que no también, aprendí a cómo se hacen las cosas y a cómo no quiero hacer las cosas, y saqué herramientas para animarme a cambiar. Puede que el sistema no funcione, de hecho, creo que no funciona, pero hacerse a un lado no siento que sea la solución.

      El tema de los hijos es algo serio. Yo creo que cuando uno es padre, automáticamente los deseos y ambiciones de uno pasan a segundo plano: el nene es lo más importante. ¿Qué es edad suficiente para irte y dejarlo solo? A lo mejor estás idealizando. Yo viajo mucho, y eso me da una sensación de libertad que ojalá todos pudieran experimentar, ese es mi mayor deseo. Pero no te creas que no trabajo, que no paso horas atrás de una compu. Y si no fuera esto, pasaría horas ensayando, o cocinando, o tejiendo para poder subsistir. Claro que cuando uno ama lo que hace el trabajo se siente menos, y a lo mejor tendrías que apuntar a eso. Sos muy jóven, por qué no empezar a hacer algo que te haga feliz? Aunque sea un ratito al día, de a poquito? Por qué no te animás a cambiar y buscar la manera de irte a vivir a otra parte, más cerca de la naturaleza para no sentirte tan asfixiado?

      Bueno, me extendí. Espero haber sido de ayuda.

      Un abrazo!

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