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Cahuita, paraíso natural

Viajamos hasta Cahuita, una pequeña localidad en la provincia de Limón, al sur de San José, sobre las costas del Atlántico.

Cahuita tiene un Parque Nacional con el mismo nombre, que no es tan conocido, tal vez, como otros en el país, pero que alberga una gran cantidad de especies. Justamente, por no ser tan popular, es mucho más natural y está más protegido.

Como hace tanto calor y el recorrido es largo, es mejor ir temprano. Es un sendero cerca del mar y de la playa. El primer animal que vemos es un oso  perezoso que descansa pacíficamente en la cima de un árbol. En lo que resta del camino vemos monos, lagartijas, y cangrejos de diferentes colores. Todo el sendero es un paseo natural que vale la pena recorrer, aunque hay que tener cuidado…

Cerca del mediodía se nos acercan 2 monitos, que al principio nos miran con intriga, pero apenas agarran confianza se acercan, demasiado…en un abrir y cerrar de ojos terminan colgados intentando abrir la mochila de Joao, quien empieza a gritar y a revolearla como si fueran boleadoras, y él un gaucho en plena selva. Hay que tener cuidado porque están tan habituados que pueden robar la mochila con mucha rapidez.

Parque Nacional Cahuita

Seguimos caminando hasta la punta, y aunque la playa no esta buena porque esta llena de corales, los paisajes son hermosísimos. Al final no encontramos una playa mejor que donde estuvimos ayer, por lo que decidimos volver ahora que todavía es temprano y pasar las últimas horas de sol en el mismo lugar.  Paramos en la playa a comer, con todas las cosas cerca, por los monos. Estamos terminando el 1er sándwich y de golpe, de la nada, aparece un monito y sale corriendo con la bolsa con toda nuestra comida. Fue tan rápido que ni lo vi, y me asuste por el arrebato. Así de rápido se levanto también Joao a correr al mono, mientras gritaba al estilo Tarzan. Nosotras dos nos quedamos en la costa, riéndonos porque lo único que se escuchaba eran los gritos de Joao, que estaba metido bastante adentro. Daba comida por perdida, cuando con barro por todos lados aparece Joao, bolsa en mano, victorioso. Es que el mono se asusto con tanto grito y se ve que la bolsa estaba pesada para subirla al árbol, así que optó por largar la bolsa. Terminamos de almorzar y seguimos caminando hasta llegar a la playa, después de haber caminado casi 6 horas. El agua esta caliente, cuesta salir. Cahuita es un verdadero paraíso natural.

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

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