No hice otra cosa más que escribir durante todo el día. Me levanté tarde. Me consolé pensando que era sábado. Antes, en mi rutina de sedentarismo de hogar, me parecía absurdo diferenciar los días de la semana. Ahora, que el mundo entero cabe en mi casa, me parece todavía más. Antes. Qué enajenación hablar de “antes”, qué arenoso de digerir. Escribí. Miré redes un rato. Alguien dijo que hoy empezaba el otoño y mi mente, que es tramposa y compañera, pasó página por todas las revistas de mis viajes en busca de las mejores fotos con hojas amarillas, con soles ambarinos y calores tibios como abrazo de madre. Bulgaria, Chile, Portugal. Esta foto. Los colores. Las calles vacías como un mensaje descifrable. Otoño. Afuera los pájaros siguen silenciosos y las hormigas siguen cavando un perímetro alrededor de mi casa. Lo noté ayer cuando me percaté el montoncito de tierra bordeando las paredes. Cuarentena Día 6. Las miro sin saber de dónde vienen. A lo mejor cuando terminen me hunda y aparezca en China. China coronavirus. Todos los caminos llevan a Roma. Allá también hay. Me lavo las manos. Baño a la perra. Sigo escribiendo.

Hoy, por primera vez, pasó la policía diciéndole a la gente que se quedara en sus casas. Escuché la voz metálica como radio mal sintonizada desde la soledad de mi cocina. Hollywood me recorrió la espina dorsal. Me pregunto si tantas series, tantas películas, tantos libros distópicos me servirían de algo en caso de que esto fuese apenas el comienzo. Qué extraño y a la vez qué humano despertarme pensando si sobreviviría. Voy a abrazarme a la idea de que sí. Después de todo solo hay que quedarse en casa.

A comienzos de 2020 el mundo entero se vio afectado por el coronavirus y en marzo la OMS declaró la pandemia. Parecía ciencia ficción, experiencia real. Los países empezaron a cerrar sus fronteras, colapsaron los sistemas de salud y, uno a uno, fueron declarando la cuarentena. Primero voluntaria, después obligatoria. Esta serie (que se inicia a mediados de marzo sin saber hasta cuando seguirá) recopila pequeñas anotaciones diarias de la cotidianidad del encierro. Son mis Diarios de Cuarentena, un registro de este evento mundial, desde la soledad de mi casa y mis pensamientos.


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Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

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