El primer mail que recibí por parte de Juan contaba solo con un par de líneas, que se limitaban a agradecerme el mensaje y a concordar conmigo en que esta vida es difícil cuando de amores se trata. Buenos caminos, me decía, y fin de la historia.

Me di por satisfecha, demasiado con que me había respondido…

Pero se ve que sin querer había yo también sembrado una duda en Juan, porque un par de semanas después llegué un día al trabajo y me encontré con un mail de él. Y ese fue el comienzo: empezamos con un par de líneas y terminamos con escritos de 7 u 8 páginas, contándonos nuestras aventuras y desventuras. El tiempo pasaba, Juan avanzaba en su viaje, y nuestras charlas eran cada vez más extensas. Así que decidimos conocernos, y Salta fue el destino elegido.

¿Qué puedo decir? No lo pensé mucho y no dije nada a nadie. Fui, saqué los pasajes, armé la mochila y, como cada vez que titubeo, tiré para adelante. Las cartas ya estaban echadas…

Y me bajé del avión y ahí estaba Juan… Se me hizo kilométricamente alto la primera vez que lo ví, recuerdo. No podía creer que él era la misma persona con quien había compartido tanto del otro lado del monitor. Pero los nervios duraron poco, y pese al mal tiempo del día siguiente ahí estábamos los dos haciendo dedo al costado de la ruta. Primera vez para mi, y aunque trataba de disimular los nervios, se me notaban.

– Lección número Uno – me dijo Juan con un tono que tal vez fue menos militar de lo que yo recuerdo, y me empezó a instruir en el arte de hacer dedo, y sus trucos para que te levanten más rápido. Así me enteré de cosas que si uno las piensa son más que obvias, como que no hay que hacer dedo cerca de donde la gente espera el colectivo; y de cosas totalmente nuevas, como métodos para acomodar el equipaje y que de lejos todo junto parezca más chiquito.

Y arrancamos.

El primer día para mí fue raro. Todo era nuevo, los nervios iban cediendo pero muy despacio, y el clima estaba realmente espantoso. Sin embargo a medida que iba pasando el tiempo nos iban tocando conductores más interesantes y se iba tejiendo la historia del día. Hicimos noche en La Viña, un pueblito pequeño donde nos invitan a la inauguración de una sandwichería, que inicia sus actividades vendiendo empanadas…. Rubén, el conductor que nos llevó hasta ahí y que nos trata con tanto cuidado, no deja de repetir que él entiende a Juan en su aventura, pero que no me imagina a mí, “tan delicada, con la piel tan linda”, llevando esta vida por mucho tiempo. Una enorme sonrisa me sella los labios mientras escribo estas líneas.

Tratar de explicar lo que sucedió al día siguiente sería una utopía. No se describe con palabras lo que simplemente se siente…es imposible.

Alemanía era el próximo destino, lugar al que Juan quería volver pues es ahí mismo justamente dónde él decidió cambiar su vida y ser lo que hoy finalmente es. En un abrir y cerrar de ojos allá estábamos. Ese pueblito fantasma, tan alejado del resto, fue el escenario que dio lugar al encanto, y es allí donde se empieza a escribir la historia de nuevo.

historia de amor en Salta

Esto puse yo en mi diario: “Entramos al pueblo cruzando un enorme puente de hierro. Siento la necesidad de tomar a Juan de la mano, pero no me animo. Es que siento que estamos como entrando en un túnel que nos lleva a otra dimensión, a otro lado fuera de este mundo. Se que es especial para él y quiero que sienta que estoy acá”

Encontramos un lugar perfecto para poner la carpa y ahí nos quedamos los dos días que siguieron, disfrutando al máximo la naturaleza que nos rodeaba, y disfrutando también de esas situaciones irrepetibles de conquista, cuando las mariposas de la panza se acuerdan que están ahí y los significados de las palabras son vitales.

Las pocas personas que sabían de esto antes de que yo me fuera ya me habían dicho entre sonrisas “te vamos a ir a buscar hasta Alaska”, pero yo no lo creía posible, porque para mí todo esto no se trataba de un encuentro amoroso sino de un encuentro de almas viajeras. Por eso cuando Juan me dijo “Laura, la invitación a Alaska está hecha”, realmente me tomó de sorpresa. Cosas así no se proponen de un momento a otro, uno no cambia el rumbo de su vida en una tarde de sol, solamente porque tiene el corazón que se le sale de alegría. Son decisiones que se piensan, a menos, claro, que se trate de una película de esas en que un par de escenas son suficientes. Pero como yo siempre dije que quería vivir mi vida como si de un film se tratara…. No dije que sí ni terminé el cuadro con un beso. No. Traté de ser lo más objetiva posible y tomarme un tiempo para pensarlo. Pero por más resistencia que mi lado coherente quiso imponer, el viaje se terminó un lunes y el miércoles Juan estaba en Buenos Aires, instalado en mi castillo, y desde entonces, acá estamos.

El viaje nos puso adelante todo tipo de situaciones, como una degustación de lo más variada de todos los sabores que tiene la ruta. Y a mí eso me bastó para darme cuenta de que esta podía ser la oportunidad de tener todo lo que yo quería, y al mismo tiempo: una vida maravillosa, de mochilas y amor de la mano. Ahora se que este blog que empezó como una silenciosa bitácora de un solo viaje será testigo de las historias de mi vida. Estoy inmensamente feliz por todo lo que se viene y contenta conmigo misma por haber elegido como elegí. Después de todo, a veces el tren pasa una sola vez…


Para recibir en tu casa nuestro nuevo libro “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas” sólo nos tenés que mandar un mensaje desde nuestra Tienda Virtual. ¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo, y nos ayudan a seguir viajando. Agradecemos de corazón cada consulta.


 

Acerca de la Autora Ver todo los artículos Web de la Autora

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

13 ComentariosDejar un comentario

  • Te voy a confesar algo que nunca te dije. Yo pensé en un momento “estos dos se van a enamorar y se van a ir a Alaska juntos” y ese pensamiento me sacó una sonrisa. Y apoyo completamente la decisión que tomaste porque supongo que hubiera hecho lo mismo. Coincido con vos Lau! Estoy inmensamente feliz de todo lo que te está pasando porque lo merecés y porque te adoro con todo!! Gracias por creer siempre en mi, eso me anima todos los días a seguir adelante! Sos super importante para mi y estoy feliz de que nuestros caminos se hayan cruzado en aquella aula del tan querido Laboratorio de Idiomas (al mando de la tan querida Iris jajaja)

    No me queda más que decirte que TE QUIEROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!! Así de mucho!!

  • Hola Lau…! yo tampoco podía dejar de escribirte, hace unos días me hice seguidora de tu blog!! Mi sueño es poder viajar asi como vos libremente…!! te juro que cada dia me dan mas ganas y creo que lo necesito!!
    Empeze leyendo tu blog desde las historias de 2008, ni había mirado lo ultimo que escribiste hasta hoy!
    Y tu hoy me dejo sorprendidisima…! nose, sera mucha coincidencia, rara coincidencia pero yo soy de ese lugar a donde conociste a Juan ..! Si, soy de Salta!! y no sabes la alegría que me da, que una parte de tu vida halla transcurrido por mi provincia!
    Hay muchos lugares que no conozco por ejemplo ALEMANIA siempre paso por ahí cuando vamos a Cafayate pero nunca llegamos… nose pero me diste un impulso para conocer mas los lugares de mi bella provincia.
    Yo pensaba que viajar era solo eso, conocer lugares, comidas y gente… pero la manera tan apasionante con que vos vivís tu vida es el impulso y el ejemplo para que muchos de nosotros también podamos vivirla asì y nos animemos como vos a cumplir nuestros sueños!

    Gracias Lauuu por compartir con nosotros tus aventuras!
    gracias por esta experiencia y este amor a estar vivo!!

    Marce..!

  • Me encantaron todos loscomentarios, es la forma que tengo de saber que realmente hay gente del otro lado!!!
    Gracias a ustedes por dejarme compartir esta historia y por hacerme sentir que no estoy tan loca… Por mi parte, como bien dijo Marce, esta es la forma de vivir que más me apasiona…no puedo hacer otra cosa más que recomendarla (preguntenle a Gabi sino!).

    Creo que todos merecemos hacer de nustra vida algo maravilloso, y la única forma de lograrlo no es otra sino hacer lo que uno más ama.

    Abrazos viajeros y cuento con ustedes del otro lado!

    **Lau**

  • Jajajaja me hiciste reir…es verdad…pero viste qué lindo cuando uno hace contacto!!! jajaja a mí me encanta que me comenten!

    Igual me quedo con tu última frase, me gusta mucho.

    Un beso, Andrés… Gracias por todo.

    **Lau**

  • muy bellos tus relatos de viaje! espero leer mucho mas de tus caminos, ahora compartidos.

    gracias a juan x hacernos llegar este diario de viaje tan lindo a toda la comunidad mochilera.

    suerte!

  • TENGO MI ALMA DESBODADA DE ORGULLO POR VOS MI NENA!!!!!! ESTOY FELIZ DE VER QUE ESTAS “”HONRANDO LA VIDA “”” AHORA SI VEO QUE ESTAS EN VUELO MI AMOR!!! Y TRANQUILA TENES UN GRAN GUIA!!!

  • Lau, precisamente estoy leyendo la historia de “cita en el Cairo”, he reído muchisimo. Pero al leer la parte final me alegro por Juan porque se que ya encontró su princesa vagabunda. Un abrazo inmenso 🙂

Leave a Reply

Tu email no será publicado.