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La gente con miedo no llega a ninguna parte

Ya se van definiendo un poco más las cosas. Faltan ya menos de 2 meses y de a poco esa adrenalina que genera lo desconocido empieza a apoderarse de mi, y yo se que es por el viaje. Pasa en cualquier momento, mientras intento concentrarme en el trabajo, mientras miro tele, mientras estudio o mientras viajo en subte.

Las preguntas me invaden, y es inútil porque las respuestas solo voy a poder encontrarlas a medida que recorra el camino. Lo que no voy a permitir que me invada es el miedo. El miedo no.

Desde que comencé a darle forma a esta idea, que debo confesar se presento de forma atolondrada e inesperada, muchos fueron los comentarios que recibí. De mi familia y de casi todos mis amigos (si, bien digo ‘casi), fueron solo palabras de aliento, curiosidad y buenos deseos. Pero también recibí comentarios muy negativos, no sólo por la decisión de que sean casi dos meses de viaje, y abandonar muchas cosas no es fácil, sino también por los destinos que decidí visitar. ‘A Belize vas a ir??? Belize es un país de mierda’ ‘Vos estás loca, sos una inconsciente, vos sabes lo peligroso que es por ahí???’ ‘Vos sabes el narcotráfico que hay en México???’ ‘No conoces Calafate y te vas a ir a gastar plata a los países más pobres del continente’… Qué se yo, mentiría si dijera que esos comentarios no me afectan un poco. Porque gente con mala onda siempre hubo, pero se que algo de realidad hay en lo que dicen, porque son países pobres y no son del todo seguros.

Sin embargo si hay algo que aprendí en mi corta vida es que la gente con miedo no llega a ninguna parte.

Si hubiese dejado que el miedo me paralizara no me hubiese ido nunca de Rosario, no hubiese ido a Iguazu …y de cuánto que me hubiera perdido! Si hubiese tenido miedo de cargar conmigo, no me hubiese animado a mudarme sola en una ciudad como es Buenos Aires, donde para mi Villa Crespo, Villa Luro o Villa Ortuzar eran lo mismo porque no tenía ni idea y donde tenia que ir con la Guia T a todos lados porque no sabía ni como llegar a Retiro. No me hubiese animado a cumplir mi gran sueño que fue conocer Macchu Picchu, cosa que también hice sola y no en un paquete turístico de esos en los que el único riesgo que se corre es quedarse dormido y perder la excursión, porque todo te lo dan armado. Mucho menos, a llegar a Perú cruzando Bolivia, país maravilloso si los hay. Si el miedo me hubiese invadido seguiría soñando en mi departamento de calle Entre Ríos, mirando mapas y atlas como quien mira una imagen del Sistema Solar, sabiendo que es inalcanzable.

Si siempre le gané al miedo, si siempre preferí tirar mi peso hacia adelante cada vez que tambaleaba, ¿por qué voy a dejar de hacerlo ahora, cuando mi gran aventura está por comenzar?. Yo se que va a haber riesgos, se que voy a sentirme insegura tal vez en más de una cuidad y que voy a extrañar muchas cosas (mi cama con vos nene, a vos todo, más que nada) pero también se que hay amigos que todavía no los son, que van a estar esperándome sin saberlo, se que si uno se cuida y es prudente y respetuoso, nada tiene por qué salir mal y si aún así las cosas no salen como lo esperaba, todo va a ser parte de la aventura.

Yo se si es verdad eso que mi mamá siempre me dice, que tengo una estrella, pero siento que todo va a estar bien para mi, porque siempre lo estuvo, y porque esto es lo que deseo de corazón, lo que me apasiona, lo que me hace feliz…

No voy a dejar que el miedo me aplaque esto que siento. Ya llegué hasta acá.

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

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