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Fritada Ecuatoriana

La variedad de platos que el camino me ha ido poniendo frente a la nariz es amplia. De manera que no fue sencillo para mí elegir con qué especialidad iniciar esta sección que acabo de inaugurar y que hace honor no sólo al buen comer, sino más bien al buen comer callejero. Me decidí por un plato que, además de ser para mí una delicia sin precedentes, me trae muy (pero muy) lindos recuerdos. La Fritada Ecuatoriana se ganó uno de los primeros puestos en mi ranking hace apenas un par de semanas. Habíamos salido a pasear por Guayaquil un domingo caluroso, cuando atrapados por las callecitas del Barrio Las Peñas nos topamos con dos hombres adultos sentados en la vereda. El Barrio las Peñas vendría a ser el Caminito guayaco, con casitas de colores y una historia repleta de historias, de esas que se pierden si uno pasa como un turista más. Intentando evitar eso fue que aceptamos la invitación de estos dos lugareños a compartir una cerveza, que enseguida se convirtió en larga charla, y terminó siendo más tarde almuerzo.

fritada ecuador

De una ventana enrejada asomaban dos antebrazos extendiendo platos pequeños a la gente del lugar que se amontonaba desordenadamente, y antes de que el tumulto creciera y se hiciera más notorio, procuré asegurarme una porción. Lo que me sirvieron resultó ser toda una delicia, con sabor local y gusto a casero. La Fritada es un plato muy típico de este país y sus orígenes se remontan a la época del colonialismo español, allá por el 1800. A diferencia de lo que podría haber esperado, no me encontré con una carne aceitosa, sino más bien estofada, acompañada de maíz, mote (que son esos granos de maíz blancuzcos enormes), cebolla, una pequeña porción de plátano frito, frejoles (acá es con e y no con i) y melloco, que son esos pequeños tubérculos con falsa apariencia de papa. La Fritada se prepara hirviendo primero la carne con varios condimentos y friéndola por último con la propia gordura del animal. Sin embargo, el sabor no se hace grasoso al paladar. Como se podrán imaginar, la cuchara plástica es sólo un adorno. Utilizando las pinzas que formamos con nuestros propios dedos, nos hacemos de esta delicia que muy pronto se acaba. No así la conversación, que gira en torno a la historia del barrio, de sus costumbres y de su música. Cuando terminamos nos despedimos de nuestros compañeros de almuerzo, agradeciendo la invitación y la oportunidad de compartir.

fritada ecuatoriana guayaquil

 Aún saboreaba el resabio del cilantro y la carne en mi paladar cuando regresando a la casa nos enteramos que ese señor de cabello canoso y enrulado, con quien habíamos estado charlando largo rato era el Viejo Napo, cantante guayaquileño de tradición, “el Sabina de Guayaquil” como muchos lo llaman. Nunca lo supimos. Quizá en esa ignorancia radicó el encanto de la sencillez de poder compartir este plato típico comido con las manos, las mismas con las que yo ahora escribo este diario, las mismas con las que él rasca su guitarra en las noches de calor.

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

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