Nunca pude entender esa estrecha relación que por momentos pareciera existir entre los viajes y las drogas. Los que me conocen lo saben bien: soy una perfecta ignorante en la materia. Pero si el saber popular dicta que lo que se obtiene con cualquier estupefaciente es una vía de escape, ¿qué necesidad puede haber de huir de la realidad, cuando al viajar uno cambia constantemente de escenarios, y se aleja del vivir cotidiano? ¿Para qué drogarse si lo que nos rodea supera cualquier ficción, si cada día es diferente? Por eso, la primera vez que alguien sugirió que al ir al Amazonas deberíamos tener una experiencia con ayahuasca, lo rechacé mentalmente con la misma convicción con que cientos de veces he desechado ofertas callejeras, de esas que llegan al oído en voz baja y entre las sombras. 

Pero a medida que nos adentrábamos en el terreno, la presencia mítica de esta planta iba tomando cada vez más fuerza, y todos los testimonios sonaban increíblemente tentadores. Si bien varios coincidían en alguna diarrea o vómito limpiador, todos concluían en la capacidad reveladora de las visiones, en la franqueza de la planta y en la paz posterior. Empecé entonces a cuestionarme el poder de mis miedos y a objetar la palabra “droga” y sus estigmas. Al fin y al cabo el Migral al que tanto venero cada vez que mi cabeza decide inmolarse no es más que una droga comercial, mientras que en este caso estamos hablando de una planta, que además ya es considerada Patrimonio Cultural del Perú por el Instituto Nacional de Cultura de ese país. Decidí entonces investigar un poco más, y me encontré con que además de ser una entrada al mundo espiritual de muchas culturas amazónicas, las experiencias con ayahuasca son también utilizadas como medicina por muchos psiquiatras occidentales, especialmente para tratar fobias o traumas. Claro que la información en la web abunda y todo debe tomarse con cautela, pero me calmó no encontrar ningún reporte de muerte causada por la planta, ni de síntomas de adicción ni de efectos adversos. Por el contrario, no eran sino halagos los que emergían de cualquier crítica o artículo.

Con el panorama un poco más claro que al comienzo partimos entonces al Amazonas, llenos de expectativas completamente ajenas a la ayahuasca y con una premisa clara: no íbamos a buscarla; en todo caso, íbamos a dejar que nos encontrara, y entonces decidiríamos.

La primera mención vino de boca de Cristian, en la caminata que realizamos hacia la cascada. Supongo que imaginó que no conocíamos acerca de la ayahuasca, o lo que es peor, que teníamo nuestros prejuicios o mala información citadina, por lo que nos introdujo en el tema con términos básicos. Así me enteré de que no se trata de algo reservado exclusivamente para los chamanes, sino que es parte de la cultura de todos, y que la toman tanto niños como adultos, varias veces a lo largo de su vida. Cristian nos explicó: “es para ver tu futuro, tienes visiones, y te conectas con tu espíritu, y sabes qué hacer, qué va a pasar y te ayuda en tu vida”. No me dio vergüenza mi desconocimiento y aproveché para hacerle todas las preguntas que se me ocurrieron y que sirvieron a esclarecer mis miedos. Él me calmó: no, no te hace mal al estómago, sólo te limpia si lo necesitas; no, no te quedas inconsciente, ni pierdes el control; el efecto depende de lo que la planta quiera decirte. La personificación de la ayahuasca, el rol de sabiduría que adquiere en cada conversación y el respeto con el que se refieren a ella me deja pensando. No puede tratarse de un simple alucinógeno; el rol que ocupa en sus vidas y en su cultura es clave.

ayahuasca nantem

El tema vuelve a surgir en el encuentro con Pascual, quien nos dice que ya sabía acerca de nuestra llegada “porque lo vio en sueños”, y esta frase viene acompañada de una sonrisa que termina en aclaración: “Nosotros vemos el futuro con Nantem, (palabra shuar para denominar a la planta), si quieren podemos probar, les va a ayudar a seguir en su viaje, a tomar el camino correcto”. La forma natural en que surgió el ofrecimiento, tan desnudo de tabúes y secretos, me cayó simpático. No era una invitación a drogarnos, ni un ofrecimiento “místico” a cambio de dinero, era un agasajo, una invitación a compartir su cultura, a maximizar nuestra experiencia. Dijimos que sí dudosos, y Pascual lo percibió, por lo que la cita quedó programada para dos días antes de nuestra partida, y ya no se volvió a hablar del tema.

Si por momentos la idea de probar ayahuasca me excitaba, había ratos en que el miedo a lo desconocido era más fuerte que cualquier entusiasmo. Jamás probé siquiera tabaco, por lo que pensar en un alucinógeno como primera experiencia se me hacía demasiado. No tenía miedo de que me hiciera daños prolongados, ni de que me generara adicción: tenía miedo de perder el control, de entrar en pánico, de ver cosas que no quería ver.

Cuando llegó el día Pascual nos indicó que debíamos hacer ayuno. Imagino que en circunstancias normales el sacrificio no sería tanto, pero tras una semana de vivir a palmitos y pescado, con pomelos silvestres como única fuente de azúcar, la idea de no ingerir nada se nos hizo demasiado complicada. Para el quinto día de dieta amazónica yo no podía pronunciar palabra sin visualizar un enorme tarro de dulce de leche en mi mente, y la sola idea de pizza me provocaba una salivación digna de cualquier Hombre Lobo en luna llena. Por lo que desayunamos, y tras un escueto almuerzo de yuca y palmitos, nos morimos de hambre el resto del día. Pascual se encargó de traer las plantas y nos avisó cuando comenzó a prepararla, no sólo para que aprendiéramos, sino para que también nos quedáramos más tranquilos. La palabra ayahuasca significa liana del cielo, y estas mismas eran las que ahora Pascual cortaba en trozos iguales y raspaba con el machete para quitar musgo y suciedad. Todo lo que caía era recolectado en una enorme hoja que luego sería depositada en un lugar seguro “para que la planta cuide de sus sueños”. Cuando las ramas estuvieron limpias, Pascual las aplastó con la hoja de su herramienta, y metió entre los filamentos hojas de “iaji” (no se si es la forma correcta de escribirlo), otro árbol. Lista la unión entre las dos plantas, metió todo en una olla, lo cubrió de agua y lo puso a hervir. Cuando el agua estuvo evaporada hasta la mitad de la cacerola, Pascual retiró las ramas y dejó evaporar el resto del líquido, hasta que quedó en el fondo un brebaje color café, de consistencia viscosa, que dejamos enfriar.

El resto de la tarde hicimos tiempo, hasta que fue el momento de dar nuestra charla a la comunidad. Una vez terminado el evento, Pascual nos llamó a su casa para beber. En ese momento vinieron a mí todos los relatos que alguna vez había escuchado de otros viajeros sobre la misma experiencia. Hablaban de chamanes, de tambores, de una diarrea infernal seguida de vómitos, y finalmente el trance. Sabía que Pascual sería nuestro guía, pero no sabía qué era lo que estaba por suceder. Cuando llegamos a su casa me encontré con que todos estaban a la expectativa de ver si tomábamos o no, y eso me hizo sentir aún más nerviosa ( y por qué no ignorante…pensé que tal vez esos niños se reirían de la “gringa” tomando planta sagrada, cosa que es para ellos de lo más natural). Para calmar nuestros miedos, Pascual nos contó que Ximena, su hija mayor, se uniría en el ritual. Informado esto colocó la jalea en una pequeña copita y se la dio a Juan, que se la tragó de un sorbo. Cuando llegó mi turno el corazón me golpeaba el pecho desesperado. Con la taza en frente de mi nariz dudé, y en un acto de valentía me tragué el líquido sin pensar. El sabor amargo me recorrió la garganta y supe que ya no había vuelta atrás. Ximena hizo lo mismo y se sentó junto a nosotros. Al quedar vacía la olla imagino que la diversión quedó esfumada, y todos los espectadores regresaron a sus actividades, dejándonos a nosotros tres sentados frente a Pascual, que hablaba con calma.

Media hora más tarde comienzo a sentir algo desagradable en el estómago. La panza me hierve y me hormiguean las extremidades. Esperamos quince minutos más, tengo sueño y me siento algo mareada. Pascual nos dice que podemos ir a descansar a la carpa, que él va a vigilarnos. Me agrada la idea. Nuestro espacio de escasos cm2 es mi seguridad portátil. Amo nuestra carpa, hace que me sienta en mi hogar en cualquier lugar. Pero apenas cruzo la puerta de la casa cuando siento que las nauseas me capturan y vomito todo desenfrenadamente. Siento el amargo de la ayahuasca, el ácido del pomelo y el hedor del vómito, todo junto saltar al vacío. Es horrible. Mareada y a los tumbos llego hasta la carpa, haciendo esfuerzos sobrehumanos para no meter la pata en charcos de barro que apenas superan la circunferencia de mi pie. Me acuesto y cierro los ojos, los ruidos de los bichos me aturden, los oigo todos y puedo distinguirlos y diferenciarlos. Con los ojos cerrados siento que mi aislante se transforma en una alfombra mágica. Se mueve, vuela, se escapa de la carpa y de la casa y pronto estoy arriba, lejos. Miles de colores psicodélicos pasan frente a mis pupilas, se forman mariposas, imágenes microscópicas que se convierten en flores, estrellitas y arcoíris que se funden en un caleidoscopio y que luego forman cataratas de más flores que me sonríen de manera infantil. La corriente me lleva. Si abro los ojos veo mi entorno perfectamente. Juan yace a mi lado despierto, la luz encandila. Si los cierro, nuevamente los colores brotan como manantiales que nacen en la negrura de mis párpados. De vez en cuando vienen pensamientos “normales”, recuerdos desubicados, ajenos a este baile. Entonces el río aparece y se los lleva, y los veo irse con la corriente como si fueran cajitas de televisión individuales que flotan como inocentes barquitos de papel. Entiendo que debo desprenderme de ellos. La imagen de Cristian se aparece: está vestido para la guerra y mil shuar corren con él hacia una montaña en donde mineros, madereros, colonizadores y sacerdotes conforman el ejército enemigo. Yo los observo, sé que ganan: los destruyen. De fondo Michael Jackson canta: “all I wanna say is that they don’t really care about us”. Bizarro, lo sé, pero con sentido después de todo…

ayahuasca visiones

Más tarde yo de adolescente, yo en la escuela, la piel fresca, el rostro juvenil, mi mamá en el hospital, yo llorando, yo contra la hipocresía de mis compañeros, yo contra todos. El río aparece y se vuelve a llevar esa imagen. Entonces me veo bebé bajar por un túnel, querer moverme y nacer, y nazco como soy ahora, y muevo mis brazos y mis piernas, y sé que soy libre. Entonces una ruta avanza velozmente por la noche, pasa debajo de la Torre Eiffel, del Big Ben, de la Estatua de la Libertad, y todo se repite con velocidad. Es un circuito cerrado, es la vuelta al mundo. Y así más, y más imágenes, viéndome desde lo alto, entendiendo más y más de cosas lejanas, cosas que ni yo recordaba que recordaba. No sé cuánto tiempo pasó pero me quedé dormida. Y sentí entonces crujir mis tripas horrendamente. Recordé el consejo de Pascual, que consciente de mis dificultades estomacales me aconsejó que me mirara el vientre en el transe. Ví entonces una enorme mancha naranja bajo mi ombligo, y dentro de ella una anaconda sentada sobre sí misma. Era negra y sonreía, y estando dentro de mi cuerpo no dejaba de hablarme. Sus palabras tenían sentido, me daban paz. Descubría entonces que no estaba sola, que había gente mirándome desde arriba, porque yo estaba acostada durmiendo y en mi sueño lo sabía. Eran personas mayores, tal vez espíritus ancestrales, que me estaban vigilando. Yo sabía que estaban muertos y que me estaban cuidando, entonces le pedía a la anaconda que lo trajera a mi abuelo. Pero ella me decía que mi abuelo no pertenecía a esa gente, y venía en cambio mi Abuela Noni, quien fue en realidad mi bisabuela. Estaba blanca, viejita y encorvada, pero me abrazaba. Yo le tomaba el rostro con mis manos y ella sonreía. Estaba feliz, y yo también lo estaba. Entonces me desperté con una claridad mental jamás experimentada. Sentí náuseas y salí a vomitar. Cuando regresé a la carpa supe que el efecto se había pasado. No podía dejar de sonreír, y me acosté junto a Juan que seguía despierto. Sentí paz, y mucho, mucho amor por Juan. De fondo, una voz retumbaba: “Lo mejor está por venir”.

Me costó dormir, y por el contrario tenía ganas de contarle a Pascual, a Cristian y a todo el mundo lo que había vivido. Nada de lo que temía pasó, nunca perdí el control y logré disfrutarlo. Me alegré de haberme animado, y entiendo también por qué me lo habían recomendado. Y volví a reflexionar sobre las drogas, sobre los tabúes y mis miedos iniciales. No me había escapado de la realidad, al contrario, había logrado comprenderla desde otro punto, con más lógica, más conciencia. De la forma en que lo habíamos hecho no se trataba de buscar la verdad universal tomando una infusión, sino de participar de un ritual ancestral, con gente que sabe del mundo mucho más que cualquier doctor universitario con enciclopedia encima. Era el momento justo y el lugar, y si ahora me preguntan supongo que el consejo que daría sería no ir en busca de ayahuasca, sino dejar que la planta lo encuentre a uno. Porque sí, tiene poderes, y pueden ser fenomenales.


Para recibir en tu casa nuestro nuevo libro “Caminos Invisibles – 36.000 km a dedo de Antártida a las Guayanas” sólo nos tenés que mandar un mensaje desde nuestra Tienda Virtual. ¡El libro espera a todas las almas nómadas que necesitan un empujón para salir a recorrer el mundo con la mochila! Los enviamos por correo a todo el mundo, y nos ayudan a seguir viajando. Agradecemos de corazón cada consulta.


 

Acerca de la Autora Ver todo los artículos Web de la Autora

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

47 ComentariosDejar un comentario

  • Excelente relato. No sólo por el contenido, el cual me pareció tremendamente revelador y aumentó – como leí por ahí arriba – un poco mi confianza a la hora de entender a este rito, sino por la forma de crónica que le das para que la comprensión de la lectura sea sencillamente espectacular.

  • Hace unas horas terminó mi viaje. Y debo decir que tome una dosis triple de la que otros toman.

    Vivo en Perú y quise probar el poder de la ayahuasca del que tanto se habla, asistí con un chaman conocido aquí que tiene la creencia que él no es el chamán sino que uno mismo es su propio chamán, su propio dios. Asistí a la sesión y tomé la dosis usual con la que todo el mundo cae en trance, pero solo sentí adormecimiento y por momentos algunas figuritas geométricas muy suaves, pese a que estuve en ayunas desde un día anterior, no sentí arcadas ni nada, como no me hizo efecto, el chamán me dio un poco más, alrededor de media dosis más, pero los efectos no fueron más que los equivalentes al mareo producto de una leve borrachera. Al día siguiente estaba con la espina clavada porque no había sentido nada. Hablé con el chamán y le dije si podía hacer otra toma por mi mismo en mi casa. Y me dijo que sí, que no hay problema, ya que no se necesita estar con un chamán, porque uno mismo es su chamán, su dios. Me dijo: “llévate una triple dosis, tómatelas juntas y abróchate bien los cinturones, si te hace efecto puedes sentir que te mueres, pero no te mueres. Pero hazlo hoy mismo por que las dosis que te di están empezando a fermentarse”

    En la noche en mi habitación me dispongo a tomar, eran 15 o 10 minutos para las 9 de la noche, tomé una dosis doble. Esta vez los efectos no se hicieron esperar, vi el reloj, y ya habían transcurrido 25 minutos y ya empezaban las alucinaciones, En mi caso empezó con visiones psicodélicas abstractas y un sonido repetitivo como de una locomotora cósmica, que a la vez parecían sonidos de zampoñas (si me preguntan cómo es una locomotora cósmica, pues no sabría explicártelo), visiones de figuras geométricas y de paz y tranquilidad, luego mi pulsó se aceleró de forma involuntaria, y eso me asustó porque pensé que me podía dar un infarto, traté de calmarme y seguir los consejos que me había dado el chamán “dale amor a todo lo que veas y no juzgues”, veía aves, leones osos, me identificaba con los leones y me decía a mi mismo soy fuerte como un león, por eso hace años me tatué uno(según yo esa era la explicación) entendí que era mi animal aliado o guía. Luego empecé a experimentar sentimientos aparentemente de amor para conmigo y con mi familia, empecé a entender lo bueno de la vida. Vi a mi padre con el que tengo buena relación pero no mucha confianza, nunca he podido decirle te quiero sin sentirme raro, o hasta afeminado por hacerlo, siempre he sido más bien frio y no muy expresivo con él, pero en el viaje lo acepté y le dije te quiero, a mi papá, a mi familia entera. Hasta allí todo era tranquilidad. Recuerdo que sentí como que estaba entrando nuevamente en mi conciencia y me levanté de la cama (eran como las 11 p.m), yo soy deportista practico boxeo, y artes marciales mixtas. Empecé a sentirme feliz y dije wow esto es hermoso, me paré y empecé a boxear solo con la luz prendida me fui al espejo a abrazarme siguiendo los consejos del chamán, me encontraba lucido sintiéndome bien conmigo mismo y parecía que los efectos se iban, pensé que mi cerebro o mi metabolismo era demasiado fuerte para la bebida, y me dije: ¿SI me tomo la ultima dosis? ¿O me la tomo mañana en un viaje bonito? No, pero seguro como es solo una dosis; no me va hacer efecto y me voy a quedar con las ganas, mejor me la tomo ahora mismo. Y lo hice, y ese fue mi boleto rumbo al infierno

    Lo que vino después fue el infierno en la tierra, todas las tinieblas y el caos que alguien pueda imaginarse no se comparan en nada con lo que viví por al menos 2 horas y media o 3 horas. Tuve suerte de haberme encerrado con llave en mi habitación (y haber escondido la llave) y de que mi cuerpo no me respondiera lo suficiente para intentar correr. Estoy seguro que ahora mismo estaría muerto, me habría lanzado por la ventana o cortado las venas o algo (gracias a Dios preví todo eso).

    Luego de tomar la bebida, nuevamente apagué las luces y a la cama, al inicio eran nuevamente las visiones similares a las descritas arriba, imágenes psicodélicas, los animales que veía en un momento ya no eran animales, las personas que veía en un momento ya no eran personas, todo se deformaba y se distorsionaba las voces, los lamentos se hacían cada vez más fuertes. Veía muchas mujeres deformes, otros que yo atribuía como travestis prostituyéndose, que de pronto ya no los eran sino que eran figuras geométricas envolviéndome, y una voz horrible, horrible que se reía de mí y me decía: “Esto recién empieza, esto recién va empezar”.

    (hago un paréntesis en este instante porque a pesar que ha pasado casi un día, siento mis manos débiles recién en este momento, y pienso que tal vez sigo en la porquería y que en cualquier momento todo empezará otra vez, acabo de pellizcarme; por suerte me duele y veo a mi alrededor todo bien)

    Desde este punto casi que perdí la conciencia, por momentos estaba lucido, pero me duraba una miseria de segundo y solo me servía para cambiarme de posición en la cama y soportar la agonía desde otro ángulo.
    Me convertí en un completo orate durante al menos 2 horas. Por ratos quería morirme, por ratos creía que ya estaba muerto y que estaba en el infierno. Veía la cara del Diablo riéndose de mí, tomando la forma del chaman que me vendió la bebida, y dándome a entender que todo fue un engaño para que yo fuera al infierno, era como ver la película “EL abogado del diablo” cuando se muestra como quien es, las voces me decían tu caíste tonto, tú me perteneces, este es el fin de los que se pasan la eternidad en el infierno de su mente. Dentro de mi pensaba nada tiene sentido, Dios no existe, el diablo no existe todo es basura, todo es una porquería sin sentido; en otros momentos pedía ayuda a Dios, por momentos al diablo. Solo quería que pare.
    El cuarto estaba obscuro no veía nada, con las justas y podía ponerme de pie, y luego me tiraba contra el piso, golpeaba mi cabeza contra las paredes. Lo curioso es que cuando caía a suelo parecía que seguía cayendo mas y mas, obviamente solo me estaría contorsionando en el mismo sitio, pero yo sentía que caía en un abismo infinito, sumado a esto las voces, los gruñidos, lamentos eran desgarradores, enloquecedores y todos los adjetivos que puedan imaginarse

    Caí de espaldas al suelo y me quedé allí, y la angustia que sentía me hacía creer que ese era mi destino por los siglos de los siglos, durante un segundo cogía lucidez y decía quiero que pare por favor. Al otro segundo estaba mordiendo los muebles, destruí muchas cosas de mi habitación (Ahora me sorprende que mi familia no escuchara nada, supongo que tienen el sueño muy pesado). A veces pedía ayuda, y unas voces se reían de mí, y me decían: ¿qué ayuda? si estas en el infierno, este es tu hogar, tu destino. Maldije mi vida, maldije la ayahuasca, maldije al chamán que me la dio. Maldije a Dios, maldije al diablo y hasta por ratos recuerdo haberlo adorado. A veces parecía que paraba, pero ya casi había asimilado la idea que solo era para torturarme más; dándome esperanzas, a pesar de eso deseaba que pare. Es realmente indescriptible lo que se puede sentir, todo esto que estoy diciendo no refleja nada de lo que sentí en ese momento, intentaba matarme con un pedazo de madera que se rompió de un perchero, pero supongo que la fuerza no me daba para poder perforar mi cuerpo, me jalaba los pelos. Por momentos se me vienen algunos recuerdos que no los tenían cuando empecé a escribir esto, recuerdo que durante mis momentos de delirio esquizofrénico, recordaba la película del elefante dumbo, donde al quedar borracho veía lo que se describía como un infierno. Yo me decía, eso es verdad, dumbo tiene razón, y nuevamente volvía a pensar: pero si eso no existe ni nunca existió, nada existió, solo existió esto, yo soy todo, yo soy el caos. Y las imágenes de demonios a mí alrededor y los gritos desgarradores y la sensación de caer no paraban.

    Tirado de espaldas al suelo quise orinar y no podía, sentía que mi cuerpo no me respondía, pero sentía la necesidad de hacerlo para sentirme vivo, porque estaba convencido que había muerto, o a veces ni siquiera que había muerto, sino que nunca existí, que todo el tiempo fue así, y que acababa de despertar a mi agobiante realidad. Cuando pude orinar allí tirado en el suelo, sentía que me mojaba todo el pecho y pensaba que al menos siento algo, aunque no podía detenerme, ya ni sé en qué momento se detuvo (sino me defequé fue sencillamente porque tenía el estomago vacio). Solo allí hablando incoherencias y las pocas veces que podía emitir palabras, solo eran cosas negativas, como que estoy loco, porque lo hice, me lo merezco, es mi destino, yo no quería. Pero ya era demasiado tarde para mí, ya yo estaba en el limbo del caos y me quedaría así de por vida por haber jugado con fuego, a veces en pleno trance infernal pensaba y porque nadie viene a ayudarme y si me encuentran así, iré aun manicomio, esto sienten los locos, pero nada tenía sentido porque supuestamente nada existía, yo no era nada y lo era todo. Y en ese momento era una basura.

    Debo hacer una aclaración, yo soy una persona que ha leído mucho de muchas cosas, no me considero que deba encasillarme como hombre de ciencia, ni como hombre de religión, tengo fe, y tengo mis creencias; soy tecnólogo y he estudiado ciencia, también he investigado y leído de la religión cristiana, he leído la biblia entera, he leído libros ciencia y tecnología, y leído libros magia, ocultismo, brujería, y espiritismo. He querido buscar a Dios a mi manera, he vivido en carne propia conscientemente la manifestación de seres espirituales en el plano terrenal, a través de un culto en mi país donde hacen bajar supuestos ángeles (apus andinos) a la tierra para curar a las personas, me han curado a mí y a muchos más. He hablado con ellos muchas veces, He conocido gente que ha pactado con demonios, he tenido experiencias casi astrales espirituales conscientemente a través de trance involuntario que se conoce como parálisis del sueño (con semi proyecciones astrales conscientes). Mucha gente le busca explicaciones científicas a este tipo de cosas, yo desde hace mucho que las había aceptado como tales. Para mí no hay duda que existe Dios y que existe el diablo, son los demás que deben aceptar esto, y deben decidir si prefieren mantenerse en su ego de creer que lo saben todo porque han leído algunos libros o porque les dijeron que tenían un IQ elevado

    Volviendo al relato, y recordando algo nuevo, es que durante mi trance algunas historias de la biblia venían a mi cabeza, es curioso, durante todo ese tiempo de todo lo que he leído de ciencia y conocimientos pragmáticos, nada de eso pasaba por mi cabeza, todo lo que pasaba por mi cabeza era más por el lado de la fe, básicamente centrado en el aspecto satánico, como dije recuerdo que en algún momento me vi dando glorias a Satanás y me preguntaba si era yo el que lo hacía o si estaba poseído por alguna fuerza que lo hacía por mí, pero llegaba a la conclusión que era yo tratando de buscar ayuda de alguien con tal que pare todo esto.
    Recordé también la historia del rey Nabucodonosor, que está en la biblia, un sujeto que al llenarse de orgullo retó a Dios, y terminó como un loco comiendo pasto con los animales, mas en un minuto de lucidez pidió ayuda y reconoció su error, y este obtuvo su redención. Historias de la biblia que muchos “científicos, letrados e inteligentes” dirán, la biblia la escribió el hombre, eso es mentira para manipular borregos. ¿Y los libros de ciencia quienes lo escribieron? Puede que algunos digan que los extraterrestres, pero si no me equivoco también fueron hombres.

    Al verme en esa situación también atiné a pedir perdón a Dios para que me saque de eso teniendo en mente, dentro de mi locura, la historia de Nabucodonosor. Pero no obtuve respuesta alguna, lo cual solo me hundía mas y mas en la desesperación y la angustia más profunda y lamentable que haya podido experimentar jamás. Una historia muy triste sinceramente, una lamentable historia para ese pobre infeliz que se creía que sabía mucho, el tonto que pensó que sabia más que los científicos, más que los magufos, más que los religiosos engañados, más que los cristianos, más que los espiritistas, más que los satanistas y hechiceros, ese pobre infeliz terminó así, y perdonen pero esto acaba de pasarme hace poco así que me es imposible contenerme todavía, aun sigo llorando y dándome cuenta que la he librado por poco, no sé hasta ahora como he pido soportar eso, las lagrimas no dejan de correr por mi cara,

    En fin, no sé cómo pero un momento al abrir los ojos en esa obscura habitación, me puse de pie y fui hacia mi cama, pensé que todo seguiría igual, que la sensación de caer en un abismo infinito seguiría, y que simplemente se me estaba dando un respiro para alimentar mis esperanzas y hacer que la tortura sea peor. En ese pequeño espacio de lucidez decidí seguir el consejo que alguna vez me dieron los cristianos, me dijeron entrégale tu vida a Jesús, el te ayudará, el murió por ti, para que tu no tengas que pasar por esto, el quiere que tú seas libre del engaño, el quiere que tu alma se salve, por eso vino a este mundo como un humilde carpintero que dio su vida por nosotros, esto no es religión, aquí no se trata de que si vas a ir a la iglesia y tener que dar diezmos, esto es entre tú y él; solo pídele a Jesús que te salve y te acepte, y verás cual es el milagro más grande sobre la faz de la tierra, que es la salvación de un alma. Eso fue lo que me dijeron muchas veces, eso fue lo que hicieron algunos conocidos míos, y yo he visto un cambio de 360° en ellos, y aún así siempre les decía que todo lo que ellos piensan es un estupidez, pero en ese momento de desesperación, porque vuelvo y les repito que a pesar que se había calmado, yo estaba convencido que iba a empezar todo de nuevo, porque ya así lo había aceptado. Así que lo único que hice fue poner mi plegaria única y decirle a Jesús que me perdone y me acepte, y que yo quería recibirlo a él como mi salvador. Y aun si en mi mente, mi carne no quería hacerlo porque decía esto es de cobardes, esto es la salida tonta, tal vez voy a cambiar como la gente que conocía que también cambió con la ayuda de Jesús, voy a tener que dejar todo lo que me gusta, todas mis metas, todos mis sueños, todo lo que me mueve, mis vicios, lo que me gusta. Les comento un poco sobre mi modo de vivir. Soy una persona creo que como la mayoría de hombres solo pienso en la lujuria y en el sexo de una manera casi compulsiva, tal vez no todos sean así, pero he conocido muchos que si, solo buscaba mujeres para satisfacer mis deseos, solo quería estar con mujeres atractivas porque podía y porque el cuerpo me lo pedía. Además de eso me interesaba mucho la información y los conocimientos, quería aprender casi todo, y al mismo tiempo no hacer nada. Por eso leía de todo y practicaba muchas actividades, entre deportes y artes, experimentos científicos como los de tesla que eran parte de mi proyecto, entrar en comunión directa con seres espirituales, que ya lo había logrado, pero quería hacerlo sin intermediarios, quería sentirme todo poderoso, de hecho eso fue uno de los motivos por el que decidí tomar la ayahuasca. No se si me sirvió de algo realmente, el tiempo lo dirá.

    Luego de hacer esa oración a Jesús para que todo paré, volví a pensar con mi lógica, y me dije que acabo de hacer, a lo mejor es una tontería y no existe, bueno ya veré, tal vez todo siga igual, el tiempo pasaba y las sensaciones ya no estaban empecé a darme cuenta que el viaje había terminado.
    He omitido muchas cosas sobre la sensación de lo que fue para mí el supuesto infierno, porque sería mucho más largo de describir, solo sé que he regresado de él. He estado en el infierno, he estado en los zapatos de un demente esquizofrénico por al menos 2 o 3 horas. A veces pienso que si hubiese estado con un chamán me hubiera podido guiar, pero también creo que hubiera sido muy vergonzoso que alguien me vea en ese estado tan lamentable. A raíz de eso me estoy preguntando que me espera luego de la muerte, solo espero que no sea algo así. He leído relatos donde dicen que finalmente llegaron a encontrarse con su Dios interior y alcanzar la paz y hasta la iluminación. En mi caso fue una salida directa del infierno a mi habitación, lo cual ha creado en mí un sentimiento de respeto y rechazo hacia la ayahuasca, respeto porque es una planta que Dios puso en la tierra seguramente con algún propósito, y que es capaz de trapear el piso con un ser humano y llevarlo a límites inimaginables de la desesperación. Sé que muchos chamanes dirán que necesito otra sesión porque la mamita ayahuasca aun no ha terminado su trabajo conmigo y que aun me debe enseñar, y que debo hacerlo pronto para que no sea como comenzar de nuevo, pero sinceramente no deseo pasar nunca más por ese infierno.

    Luego de una hora de haber regresado a mis cabales, pude sentir nuevamente los efectos, el cuerpo ligero, el ruido repetitivo como de una especia de locomotora, y me entró el terror de volver a pasar por eso nuevamente. Prendí la luz y puse música para no desconectarme de la realidad, pero por suerte estos efectos fueron bastante ligeros, básicamente como si me hubieran sedado, y estuve consciente todo el tiempo, eso habrá durado media hora o quizás un poco más. Yo tomé la bebida a las 9 de la noche, y todo acabó como a las 3 de la mañana en vómitos. Fue una experiencia realmente intensa, y ahora que hago una introspección, siento lastima por mí, el saber que llegue a eso, como permití hacerme tanto daño, no se si he sacado algo bueno de esto.
    De seguro algún cristiano dirá: claro que sí, hay algo bueno, es que ahora eres salvo.

    Ahora mientras escribo esto luego de haber dormido unas horas, me pregunto que sigue para mí, no creo haber alcanzado la paz, tampoco me siento deprimido, solo tengo un poco de temor que los efectos vayan a volver de un momento a otro, espero no empezar con la psicosis o la paranoia, yo me he considerado fuerte para muchas cosas, supongo que puedo seguir adelante con mi vida, porque después de lo que he vivido solo me quedan dos opciones, o ser más valiente y ver la vida con una actitud de “No hay nada que pueda ser peor que lo que viví” o también refugiarme en el miedo. Para bien o para mal, estoy aquí. Ha me olvidaba, la tercera opción es que realmente Dios haya escuchado mi ruego y de ahora en más yo me convierta en como dice la biblia Una nueva criatura, y ande con mi biblia para todos lados predicando del amor de Cristo a todos y todas, como parece que ya lo hice por aquí.
    Bueno, les deseo paz a todos traten de no joderla como lo hice yo, no se metan en algo que no conocen de una forma tan irresponsable.

    P.D. Perdonen por el desorden de mis ideas, y las faltas ortográficas, no soy escritor, y aun estoy conmocionado por todo esto, empiezo a sentir nuevamente los brazos tan ligeros como si fuera a ingresar al viaje otra vez, espero que no suceda.

    • Qué intenso todo…aunque creo que las respuestas están ahí mismo, en tu relato: dosis triple? luego de otras dosis? en tu casa, fuera del ambiente natural? Me parece que quizá ahí esté la respuesta.

  • Yo fumé salvia divinorum y tuve una experiencia como de muerte. Me dí cuenta de que con estas cosas no se joden, que no es fumarse un porrito y cagarse de risa, la cosa es seria y se requiere de un guía experimentado para tratar con estas plantas que para mi en ellas están la verdad. No voy a contar mi experiencia porque no quiero extenderme demasiado pero luego de fumarla, HOY x HOY creo en cosas que antes no creía como por ej. en otras dimensiones y en otros planos de conciencia. También lo que noté es que somos ”energías” y seguro Laura que a vos también te tuvo que haber pasado de que hay cosas que no se pueden explicar con palabras, solo quedaron en vos.

  • Simplemente me volaron el cerebro ambas historias. Pude meterme un segundo en sus mentes sintiendo la desesperación (por lo bueno o lo malo) de relatar todo con el mayor detalle posible sin poder explicar nada al mismo tiempo. Es algo místico y merece mucho respeto. Yo creo que tanto el buen viaje como el mal viaje te enseñan muchas cosas. Hay que elevarse y aceptar lo que a cada uno le pasó y encontrar respuestas en ello. Mis saludos y mejores deseos en esta vida.

  • Buen viaje Laura! De mi les puedo contar que vivo en Uruguay. Aca hay un grupo de gente que conforma el Camno Rojo. Es una tradición espiritual de los nativos de norteamerica con i fluencia de otros nativos del sur. Yendo a estas reuniones, un dia surgió la posibilidad de ir a lo que se denomina una “ceremonia de medicina” y ahi tuve mi primer contacto con la ayahuasca. Fue un punto de inflexión en mi vida. La experiencia más removedora que jamás viví. Se me mostró como era mi persona, mi yo profundo pasó a ser un espectador de mi mismo y mis actitudes y formas de ser. pude ver entre otras cosas como mi ego, convertido en un lagarto, se escondia entre.las rocas para que no lo alcazase la luz de la verdad. Me escondia de mi mismo. Muchas visiones, algunas de ellas muy conmovedoras y amorosas, otras devastadoramente reales. Tuve la certeza tota que no hay nada en este mundo fuera de lugar o equivocado. Todo, absolutamente todo es como debe ser de manera perfecta, aunque a veces cause un dolor inexplicable. Pude conocerme mejor aunque fue muy doloroso aceptar mis sombras. Y no hablo de cosas extremas, si no de lo normal que todos criticamos en los demás y no vemos en el espejo. Fue una noche larga desde las 22 hasta las 8 de la mañana. Sentí muy claramente el cuidado del hombre de medicina que guiaba la ceremonia y de otros participantes experientes. Vi muchos colores intensos fluo, la cara de un gato que mi miraba y se reía ente una vision y otra, mi perrita apareció de no se que mundo y estaba feliz de verme alli, a unos metros en forma de silueta estuvieron familiares fallecidos tambien felices por mi al verme alli, vi como es la música como vibración, dorada, viva, la sosteniamos entre todos y unía nuestras energías. Como mensaje final les digo lo fuerte que fue sentir fluir el amor. Ese era el mensaje más importante para mi. Que abra mi corazón. Esto pasó hace 7 años y fue un buen impulso que me llevó a transformar mi vida. Hoy sigo andando mis caminos de transformacion (es un viaje sin llegada) y tengo, como todos, mil cosas para mejorar. Cada uno a su paso, vamos andando. En fin, obviamente les recomiendo la experien
    cia, no sin gente que sepa que es lo que está haciendo. Acá no se recomienda ingerir fuera de una ceremonia y yo no lo he hecho. Buen viaje a todos

  • Bueno, el amigo que tuvo un mal viaje simplemente es porque … en primer lugar.. se pasó de imbecil por tomar dosis triple. Tal vez una persona más espiritual te diría que le faltaste el respeto a la planta y te dió tu merecido, pero en mi opinión te pasaste de imbecil, aunque ambas respuestas son válidas jeje saludos

    • Tal vez simplemente no fue su momento pues, como decía Lau, parece que él fue quien buscó a la planta (por eso que menciona en su relato de haber pagado por ella) en vez que la planta lo buscara a él.

  • Yo he estado tomando ayahuasca por 5 veces durante un año en intervalos de 2 meses. Al principio creí que me ayudará. Que los bajones de después eran para crecer. Después de esta, quinta me he dado cuenta que no es para todo el mundo. Después de un año de trabajo personal entre los intervalos de ayahuasca. Esta vez me he dado cuenta que mi mejoría no dependía de la planta sino de lo que yo trabajaba sola. Tome i llevo un mes viviendo en el infierno. El dolor y la rabia me consumen y todo rl trabajo de un año no ha servido de n a da. La planta te da un choque muy fuerte que si no puedes asimilar se vuelve en tu contra. Y puedes estar mucho peor

  • Yo tuve un viaje caótico, rozando lo demoníaco como el que cuenta Herbert, mezclando hongos alucinógenos con san pedro, birra y porro.
    Fue la peor vivencia de mi vida, pero me ayudo a darme cuenta de que no son drogas recreativas para pasarla bien y ver colores. Hay que tenerles un profundo respeto, porque si no estas preparado te muestran lo peor de si, o de vos mismo…
    Fuerzas! A no decaer

Leave a Reply

Tu email no será publicado.