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Cursos de idiomas en el extranjero: la mejor opción para descubrir Italia

Los cursos de idiomas en el extranjero tienen cada vez más demanda. A pesar de las apps (que sirven muchísimo, y recomiendo), de los traductores en línea y de la idea generalizada de que con hablar inglés basta, hay todo un mundo afuera por explorar y no hay nada mejor que hacerlo mientras una aprende.

Es justamente por eso que aprender mediante cursos de idiomas en el extranjero es una alternativa que está en auge. En este post, las razones por las que considero que pueden ser la mejor alternativa para descubrir Italia, un país muy amigable con los estudiantes extranjeros, de todas las edades.

Lo pongo en primer lugar porque sospecho que muchos de ustedes, al igual que yo, superan los 35 años. Y aunque estamos en la flor de la edad, en un momento de nuestras vidas en donde tenemos los medios (¡y las ganas!) para dedicarnos a cosas que verdaderamente nos interesan, muchos países dejan de considerar “jóvenes” a las personas después de los 30 y las visas y permisos de estudio, así como la oferta académica, se ven limitados. En Italia no. 

Es posible estudiar italiano en Italia, aunque seas mayor de 35 años
Italia ofrece la posibilidad de estudiar italiano, sin restricción de edad.

No importa si tienes más de 25 o más de 50, existen cursos de idiomas en el extranjero para todas las edades, que van desde las dos semanas hasta el año de duración, con la intensidad que elijas.

Me gustan los idiomas desde chica. Estudié inglés en una escuela doble turno, italiano cuando descubrí que podía sacar mi ciudadanía y alemán durante cuatro años, mientras vivía en Buenos Aires. Años más tarde, y después de un viaje por Kenia y Tanzania, me aventuré en el suajili, aunque no pude sostenerlo por más de un año. Y es que, sin contacto con la cultura, con la lengua y con las personas, es muy difícil incorporar y aprender una lengua, en especial cuando una ya pasó la edad escolar. 

Los cursos de idiomas en Italia te preparan para hablar más allá de lo que dice la academia.
En Acerenza, al sur de Italia, conversando con hombres locales a la hora de la siesta.

Hacer un curso de idiomas en el extranjero ayuda a sortear esta brecha y hace que el aprendizaje sea continuo. En Italia, por ejemplo, es posible optar por alojarse con familias locales en vez de residencias estudiantiles u hoteles. La ventaja de esto es que vas a aprender no solamente a comunicarte, sino también a cocinar, a conversar de sobremesa, a expresarte con palabras del lunfardo que probablemente no se encuentren en los diccionarios. Eso, sin hablar de los pormenores de la cotidianidad local.

Vamos a ver: Italia lo tiene todo. Marcan tendencia en la pasarela, tienen una gastronomía conocida (y envidiada) por todo el mundo y son la cuna del arte. Cuando de idiomas se trata, el italiano es elegido por miles de estudiantes al año debido a su dulzura y a la historia que encierra. Pero quien no incluya a la comida a la hora de enumerar sus razones para conocer la cultura, miente.

Durante mi viaje tomé clases de cocina 🙂
La comida es una gran razón para hacer un curso de idiomas en Italia
Y todo el viaje estuvo marcado por la gastronomía.

Hacer cursos de idiomas en el extranjero es una forma de aprender de modo intensivo sin estar todo el día dentro de una academia. Eso deja tiempo libre para otras cosas y en Roma, por ejemplo, hay muchos cursos de cocina. Así que si además de comer, de cocinar con tus anfitriones, de deleitarte con los sabores locales quieres aprender el arte de la gastronomía italiana, podés hacerlo tranquilamente mientras estudiás la lengua.

Italia es un país pequeño a nivel territorial, pero con una historia y una densidad de atractivos que no alcanzaría un año entero para descubrirlos todos. Lo bueno de estudiar italiano en Roma, por ejemplo, es que además de la experiencia de vivir en la capital italiana, puedes aprovechar los fines de semana o los días en que no tienes clases para conocer otras regiones. 

Al estar muy bien conectada por trenes y carreteras, es posible, por ejemplo, pasar un fin de semana en Bolonia, dedicarle unos días a La Toscana o aventurarse en el sur (La Puglia es mi región favorita). 

Si haces un curso de idiomas en Roma, podés viajar a todo el país
Desde la Costa Amalfitana…
…pasando por la Toscana…
…e incluso el sur, todo está a una distancia razonable de Roma, y se puede recorrer en pocos días.

Así, no solamente podrás viajar sino también poner en práctica lo que aprendiste y desafiar tu oído con los acentos que se hablan a lo largo y a lo ancho del país.

Empecé a estudiar italiano a mis dieciséis. Me daba curiosidad el origen de algunas palabras que habían sobrevivido generación tras generación, y quería aprender de mis raíces. Pronto descubrí un idioma hermoso, con una musicalidad atrapante, que me resultaba sencillo de comprender y de hablar.

Sin embargo, no fue hasta que viajé a Italia que muchas cosas cobraron sentido. Entendí que las palabras eran la base de la comunicación, sí, pero que también había una gesticulación propia, tonos de voz y hasta una corporalidad que lo hacían aún más fascinante. Todo esto me ayudó muchísimo a retener palabras y estructuras gramaticales que en papel se dificultaban más, al estar vacías de recuerdos.

Por eso, estudiar italiano en alguno de los cursos de idiomas en el extranjero es no solo una manera de capacitarte, sino una experiencia de inmersión cultural que vale la pena en cualquier momento de la vida.

Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

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