Quienes vivimos de “de este lado del charco” lo sabemos bien: cualquier viaje fuera del continente americano empieza con un gasto tan inicial como inevitable: un pasaje internacional. En la búsqueda de opciones económicas ronda siempre una especie de mito urbano que hoy quiero aclarar en este post: ¿se puede cruzar de América a Europa en crucero transatlántico? ¿Es más barato? ¿Conviene?

La respuesta es sí. En mayo de 2017 viajé desde Cartagena de Indias, Colombia hasta Lisboa, Portugal, es un crucero de reposición. Fueron más de dos semanas a bordo, varias paradas en el camino y una experiencia completamente distinta a la de viajar en avión. Y sí, vale menos que un pasaje de avión.

A continuación, toda la información que logré recabar en ese viaje y en estos últimos años gracias a sus consultas. Si quieren saber más, o si tienen otra info, dejenla en los comentarios.

¿Qué es un crucero de posicionamiento?

Salvo contadas excepciones, la flota de una empresa de cruceros no atraca todo el año en la misma base. Por el contrario, cada primavera y cada otoño, los barcos se mueven de una región a la otra, siguiendo el calendario de las temporadas de cruceros. Hay barcos que, por ejemplo, operan en el Mediterráneo durante el verano europeo y, al llegar septiembre, se mueven hasta el Caribe para retomar los circuitos allá. 

Hay barcos que operan en el Mediterráneo durante el verano europeo y, al llegar septiembre, se mueven hasta el Caribe para retomar los circuitos allá. De eso se trata un crucero transatlántico.

Estos barcos se denominan crucero de reposición, posicionamiento, o repos, como se los conoce en la jerga. Durante mucho tiempo la mayoría de las empresas no comercializaban estos barcos, hasta que poco a poco la tendencia comenzó a revertirse.

Hoy, esos recorridos son los famosos cruceros transatlánticos: barcos que realizan los cruces dos veces por año a un precio que va entre el 30% y el 70% de la tarifa regular.

Cómo reservar un crucero transatlántico 

No todas las empresas promocionan este tipo de itinerarios y es normal que muchas agencias de viaje no lo ofrezcan en sus catálogos. Sin embargo, existen algunos buscadores como en crucerosplus.com donde se pueden encontrar los distintos itinerarios que ofrece cada compañía, incluidos los de cruceros transatlánticos. 

Cuáles son las mejores fechas para reservar un crucero trasatlántico

Estos viajes  salen, por lo general, dos veces por año: en abril/mayo (desde América hacia Europa) y en octubre/noviembre (desde Europa hasta América). Es posible encontrar otras fechas, aunque no es tan frecuente. Teniendo esto en cuenta lo más aconsejable es reservar con la mayor anticipación posible para obtener las mejores tarifas.

Las rutas de cada crucero transatlántico se suelen publicar un año antes. 

Para conseguir un buen precio en un crucero transatlántico, lo mejor es reservar con mucha anticipación.

Desde dónde parte un crucero transatlántico

Es una de las preguntas más frecuentes y una de las más difíciles de responder porque todo va a depender del momento en que leas este post. La ruta que yo hice en mayo de 2017 partía desde Puerto Limón, en Costa Rica. Paraba en Cartagena, Saint Marteen, Antigua, Madeira y finalmente llegaba a Lisboa. 

El crucero transatlántico en el que yo viajé partía desde Puerto Limón, Costa Rica. Yo embarqué en Cartagena, Colombia, la segunda parada.
El crucero transatlántico que yo tomé partía desde Puerto Limón, Costa Rica. Yo, en cambio, abordé en Cartagena, Colombia, unos días más tarde.

Hoy por hoy, Pullmantur ya no realiza esa ruta sino que lleva sus cruceros desde Recife hasta Barcelona. Existen otras compañías que, a la fecha de escribir este artículo, viajaban desde Buenos Aires, Río de Janeiro, São  Paulo u Orlando, por mencionar algunos. 

Cuánto vale viajar en un crucero transatlántico

Al igual que un pasaje en avión, la tarifa va a depender de varios factores. En primer lugar, del tipo de camarote que uno contrate. Mientras más abajo y con menos vista, más barato. En segundo lugar, del tipo de servicio que uno desee (Pullmantur, por ejemplo, tenía un extra de all inclusive que daba acceso a bebidas de marca, más opciones en el desayuno y un VIP exclusivo que, obviamente, encarecía el precio). Por último del momento en que uno contrate (cuanto más sobre la fecha más caro será).

Así nos recibía Lisboa al final de nuestro viaje.

Para tener una idea general, los precios de base rondan los 700 U$D, propinas y servicios incluidos. 

Qué incluye el pasaje

Dentro del precio final se incluye:

  • alojamiento
  • comidas (además del desayuno, almuerzo y cena, hay snacks disponibles a toda hora)
  • bebidas (aunque no todas. Algunas marcas, vinos, o productos especiales, como el jugo natural exprimido, no están incluidos en la tarifa. Lo mismo sucede con las bebidas y snacks del minibar)
  • entretenimientos (obras de teatro, espectáculos, fiestas)
  • servicio de limpieza, maleteros
  • gimnasio
La comida está incluida en el crucero transatlántico.
Este era uno de los restaurantes del crucero transatlántico en el que yo viajé. Probablemente la comida buffet deje de estar disponible post covid19.
Uno de los restaurantes del crucero transatlántico en que viajé.
Por la noche, se podía optar por volver al buffet o por cenar en un restaurante con comida a la carta.

No se incluye:

  • excursiones
  • wi-fi
  • servicio de lavandería, llamadas telefónicas, servicio a la habitación
  • asistencia al viajero
  • traslado hasta el puerto (es responsabilidad de cada uno llegar hasta el lugar desde donde zarpa el barco)
  • acceso a los VIPS, a menos que se especifique en la tarifa

El tema de las propinas es algo que conviene asegurarse de antemano. Consulten en el contrato, la letra chica y al momento de hacer la compra. Sé de algunos viajeros que se encontraron con ese “detalle” de 10 euros por día por persona en concepto de propina, y de una legalidad dudosa. Asegúrense de que todo esté incluido.

El acceso al VIP no está incluido en la tarifa estándar
Las excursiones tampoco están incluidas. Hay opciones para realizar en cada desembarco o a bordo del crucero. En este caso, visitamos el punte de mando.

Cuánto tarda un viaje en un crucero transatlántico

Todo depende del itinerario que elijan, y del puerto en donde suban. Por lo general, se calcula un promedio de 12 días. Nosotros navegamos 14 días e hicimos tres paradas entre el puerto de origen y el destino final. En total fueron 7 días consecutivos de no ver más que agua. 

¿Cómo es viajar en un crucero? ¿No te morís del aburrimiento tanto tiempo en el agua?

Una de las cosas que más me preocupaban a la hora de hacer el cruce en el transatlántico era en qué iba a ocupar mi tiempo. Me imaginaba que con tanto tiempo libre, sin mucho por recorrer más allá del crucero en sí, me iba a desmayar del aburrimiento.

Nada más falso. En primer lugar porque el crucero hace paradas entonces los días completos de navegación suelen estar interrumpidos por desembarcos.

Estas playas…

Segundo, porque el barco está pensado para ser una isla de entretenimiento. Por lo tanto, hay actividades diarias, en simultáneo, a todas horas. Animadores que copan las piscinas, clases de manualidades, clases de yoga, meditación, charlas, competencias en el escenario, teatro, casino, cine. Esto sin contar la barra libre abierta todo el día. 

En un crucero transatlántico hay entretenimiento de todo tipo.
Show inaugural del crucero. No es mi clase de entretenimiento, pero eso es lo bueno, hay opciones para todos.

En lo personal no soy muy fan de los tumultos, así que las actividades de piscina no contaron con mi presencia. Sin embargo sí disfruté (y mucho) de las clases de yoga y del espacio de serenidad que se genera cuando estás rodeado de agua sin más prisa que la de esperar el atardecer. No me aburrí en absoluto, todo lo contrario: aproveché para descansar, leer, escribir y hasta jugar juegos de mesa.

Cuánto dura cada parada

A diferencia de lo que muchos piensan, rara vez los cruceros hacen noche en los lugares que visitan. Esto es por una simple razón: es mucho más económico estar navegando que dormir en puerto. Por lo tanto, las paradas que se anuncian en el itinerario duran apenas unas horas. Por lo general el barco llega por la mañana y parte nuevamente en horas de la tarde para seguir navegando. 

Madeira fue una de las paradas que hice durante el viaje en el crucero transatlántico.
A Madeira llegamos por la mañana y nos fuimos a las 5 de la tarde (lo que quiere decir que a es ahora ya todos estábamos a bordo listos para zarpar).
En Antingua, en cambio, tuvimos más tiempo. Llegamos a primera hora de la mañana y nos fuimos casi al atardecer.

Uno tiene dos opciones: o tomar una de las excursiones que se venden a bordo o dedicarse a pasear por cuenta propia. La ventaja de tomar una excursión organizada por la misma compañía es que el tiempo se exprime al máximo. Eso y que, además, uno se asegura volver a tiempo antes de que el barco zarpe.

La desventaja es que hay poco tiempo para la improvisación, porque todo está cronometrado. Así que si un lugar les llamó la atención, si se quieren quedar más tiempo en la playa o si quieren entrar a comprar algún suvenir, lo más probable es que no puedan hacerlo. 

Saint-Marteen fue otra de las paradas que hicimos en el crucero.
Decidí no hacer excursión y pasar más tiempo en la playa.

Dicho esto, todo va a depender de los gustos de cada uno. Durante un crucero que realicé por el Caribe, por ejemplo, hicimos una parada en Aruba. Yo estaba en un viaje de prensa, por lo que la excursión estaba incluida y era obligatoria. Lo bueno es que nos subieron a todos a una especie de jeep y visitamos toda la isla en unas horas. Lo malo es que casi no nos quedó tiempo para relajarnos en la playa.

Durante el viaje por el crucero transatlántico, por el contrario, decidí hacer todo por mi cuenta. Fue lo mejor: en Antigua pasé el día disfrutando de la playa, sin mucha prisa; en Saint Marteen fue igual y en Madeira pude recorrer el mercado a mis anchas, sacar fotos de las calles grafiteadas y tomarme el tiempo para disfrutar sin estar pendiente de un grupo.

¿Hay wi-fi?

Sí, pero como es vía satélite es carísimo y bastante lento. Algunas compañías ofrecen el servicio a sus pasajeros VIP. 

¿Se puede compartir camarote en un crucero transatlántico?

La posibilidad de compartir camarote depende de la compañía. En los cruceros a la Antártida, por ejemplo, donde los costos son muy elevados y es frecuente que haya pasajeros viajando solos, algunas compañías brindan esa posibilidad, siempre buscando compañeros del mismo sexo.

Los camarotes en un cruceros transatlántico son un factor que influye en la tarifa.
Este es el camarote que tuve en el crucero transatlántico.

Hasta donde tengo entendido, los cruceros transatlánticos no tienen esa opción. Algunos ofrecen camarotes singles, que vale menos que pagar un cuarto para dos personas y viajar solo. En todo caso, lo mejor es llamar a la compañía antes de reservar: estas condiciones pueden variar según la oferta y la demanda.

En qué idioma se realizan los viajes transatlánticos

Esta es una pregunta bastante frecuente. El barco en el que yo viajé era de bandera española y, por ende, el idioma oficial era el nuestro. No siempre es así, pero no hay que alarmarse. Los cruceros son productos pensados para un público internacional que emplean tripulación de todas partes del mundo. La recepción, los mozos o quienes trabajan en entretenimiento son personas capacitadas que hablan más de un idioma, así que no se preocupen si no hablan inglés, eso no tiene por qué ser un problema.

¿Conviene viajar en transatlántico?

Si me piden una opinión, la respuesta es un SÍ rotundo. Claro que 700 U$D no es una ganga, pero sigue siendo mucho más barato que un avión, sin contar las ventajas de viajar en un crucero. A menos que uno tenga prisa por llegar, el viaje en un crucero transatlántico es una experiencia en sí misma, un viaje aparte. 

Antigua fue una de las paradas del crucero transatlántico en el que viajé.

A mí, en lo personal, además de la experiencia de cruzar el océano, me dio la posibilidad de conocer destinos que, de otro modo, no sé cuánto hubiese visitado.


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Laura Lazzarino

Soy Laura y desde 2008 vivo con mi mochila a cuestas, con un único objetivo: viajar para contarlo. Este blog es el resultado de mis aventuras a lo largo de +70 países. ¡Bienvenido a bordo!

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