- Diarios de Antártida

Antártida – Día 3: Huellas en las...

Aunque las horas de calma están cada vez más próximas, cuando me despierto el barco aún se mueve y decido saltear el desayuno y levantarme ya casi para el mediodía. Al subir al restaurante los mozos me aplauden y es lógico, es la segunda vez...