consejos para viajar a Quito

Que es “la carita de Dios”, que tiene el mejor centro histórico del continente, que queda casi casi entre los dos hemisferios. Los motivos por los que todo el mundo identifica a Quito son varios, lo que no muchos saben es que esta ciudad suele quedar opacada por el resto del país. Los viajeros llegan a Ecuador y se deslumbran: con Galápagos, con la selva, con la costa, con sus volcanes. Y en la vorágine que son los viajes independientes, a veces la capital queda fuera del mapa. Por eso mismo decidí hacer esta guía, con toda la información necesaria para viajar a Quito: desde cómo llegar hasta los imperdibles. Para que se convenzan, la incluyan en sus próximos planes de vacaciones o al menos la tengan en el radar. Viajar a Quito, créanme, no tiene desperdicio.

(Y si no, miren este resumen de mis tres días en la ciudad)

Cuál es la mejor época para viajar a Quito

Debido a su altura (Quito se encuentra a 2800 msnm) y a su ubicación, cercana a la línea del Ecuador, Quito tiene un clima de altura subtropical de altura, que se caracteriza por temperaturas frías y constantes. Sin embargo, existen dos estaciones bien marcadas que pueden determinar o no el éxito de un viaje: la estación seca, que va desde junio a septiembre y la temporada de lluvia, desde octubre a mayo. Teniendo esto en cuenta, la mejor época para viajar a Quito son los meses secos, siendo agosto y septiembre los de menos frío.

Viajar a Ecuador: vista desde uno de los laterales de la Plaza Independencia

Cómo llegar a Quito

Avión: Quito cuenta con un aeropuerto internacional a donde llegan tanto vuelos domésticos como de diferentes países. Desde Argentina no hay vuelos directos, pero se puede llegar haciendo conexiones vía Lima, Bogotá o Santiago. Desde España, Iberia tiene vuelos directos.

Tierra: Como toda capital, Quito está muy bien conectada con todo el resto del país. Es posible llegar en bus, incluso desde los países vecinos, haciendo conexión en la frontera.

Qué ver y qué hacer en Quito

Viajar a Quito implica, inevitablemente, dedicar al menos tres días para visitar lo más importante de todo lo que hay que ver en la ciudad. Como la lista es larga ─y es imposible recorrerlo todo─ acá les dejo una selección de los imperdibles de Quito; una mezcla de atractivos y experiencias que hay no hay que pasar por alto.

Pasear por el Centro histórico (y mirarlo todo con admiración)

El Centro Histórico de Quito es el mejor preservado y uno de los más importantes de América Latina. Nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978, está compuesto por aproximadamente 130 edificios monumentales, pero lo más impresionante es que el Centro Histórico puede ser recorrido a pie. Por eso, la mejor manera de empezar un recorrido por Quito es dejarse llevar por la curiosidad y recorrer esas calles cámara en mano. Un consejo clave para poder disfrutar de todo lo que la ciudad tiene para ofrecer es dejar de lado las creencias religiosas personales, y admirar la belleza de las iglesias, sus interiores y sus fachadas como lo que realmente son: una muestra arquitectónica única.

Visitar el centro histórico, una de las cosas que hay que hacer al viajar a Quito

Marcar las Siete Cruces en el mapa (o jugar a la búsqueda del tesoro en la ciudad)

Normalmente, todas las visitas suelen reducirse a un top five o top ten de las mejores iglesias de Quito (la cantidad de templos es tan grande, que sería imposible abarcarlos a todos). Pero hay una calle ─la calle García Moreno─ que es popularmente conocida como “La calle de las siete cruces”, y es el eje de esta idea: no hace falta entrar a todas, con sacarles una foto, marcarlas en el mapa o usar sus cruces como punto de referencia para recorrer la ciudad, basta. El punto de partida es la Iglesia de Santa Bárbara, siguiendo hacia el sur por el Monasterio de Limpia Concepción, la Catedral Metropolitana, la Iglesia de El Sagrario, la iglesia de La Compañía, el monasterio de El Carmen Alto y la Capilla del antiguo Hospital San Lázaro.

Atravesar la Calle de las Siete Cruces, uno de los obligados al viajar a Quito

La Iglesia de Santa Bárbara, mi preferida de la Calle de las Siete Cruces

La iglesia de La Compañía es famosa por sus interiores, bañados en oro. También se encuentra sobre la Calle de las Siete Cruces.

Subir al mirador de La Catedral (y vencer la claustrofobia)

Ubicada de cara a la Plaza Independencia, La Catedral es uno de esos edificios que hay que visitar en un viaje a Quito. Los motivos son diversos: se trata de una de las catedrales más antiguas del continente ─el edificio original estaba construido a base de barro y paja─, tiene una decoración impresionante ─hay un cuadro de la última cena en el que Jesús está tomando chicha, comiendo humita y cuy─, y tiene una importancia histórica que amerita un recorrido con guía ─la entrada es de apenas unos pocos dólares─. Sin embargo, lo que más me gustó de la catedral es la aventura que supone llegar hasta el techo para tomar las mejores fotos de la plaza. Hay que escurrirse, achinar los ojos, esquivar plumas desparramadas y vencer la sensación de claustrofobia porque, evidentemente, entre tantas reformas y paso del tiempo nadie pensó que en el siglo XXI tomar fotos panorámicas iba a ser atractivo. El hecho es que si se animan, la vista vale totalmente la pena.

Pasear por Calle La Ronda (y tomarse un té de cedrón con cacao de verdad)

Dicen que antes, La Ronda era una de esas zonas en las que es mejor caminar acompañado. Que desde que se dio el proceso de recuperación la calle cambió por completo y que hoy ya es un icono entre los viajeros por varios motivos: la movida nocturna, las empanadas de viento y los artesanos que abren sus negocios para mostrar sus productos, hechos todos con técnicas ancestrales combinadas con las tendencias más modernas.

Viajar a Quito y visitar La Ronda, la calle peatonal con más vida en la capital de Ecuador.

Apicultores que mezclan la miel con sabores de su tierra, fabricantes de sombreros, señores que todavía tallan juguetes de madera, artesanos del metal. Mi preferido: Chez Tiff, una tienda especializada en chocolate donde además de aprender sobre el cacao, sus variedades y sus secretos, se pueden degustar recetas únicas, como un té de cedrón con cacao puro.

Subir al Panecillo (y comerse un plato de horneado)

Uno de los miradores naturales más emblemáticos de Quito, el Panecillo es fácilmente reconocido por su Vírgen alada, que se ve a lo lejos desde todos los puntos del centro histórico de la ciudad. Subirlo de día garantiza una buena vista panorámica, pero subirlo de noche tiene un plus: además de ver la escultura iluminada ─es la estatua de aluminio más grande del mundo─ se puede disfrutar de la comida callejera más típica de Quito. Mi preferido: el horneado, un plato a base de carne de cerdo, cocido al horno de barro, acompañado con cebolla, mote, plátano frito y ensalada.

Visitar la Capilla del Hombre (que no es una iglesia)

En el Barrio de Bellavista se encuentra este museo ideado por el mismo Oswaldo Guayasamín, uno de los artistas más famosos de Ecuador. La Capilla del Hombre es un museo de arte dedicado a homenajear el ser humano, cuyo fin es ser un “llamamiento” a la unión de los pueblos de América Latina. Aunque de afuera no parece decir mucho, dentro se encuentra una enorme colección de obras pintadas por él mismo ─hay, incluso, un video donde se muestra cómo retrató al mismísimo Paco de Lucía─, capaces de conmover hasta al más duro de los viajeros.

Participar de una cata de chocolate (y entender el engaño en que hemos vivido)

Se sabe que Ecuador es uno de los productores de cacao más importantes del mundo y Quito sabe bien cómo aprovechar eso. En la ciudad existe una oferta bastante grande de sitios que ofrecen tours basados en el chocolate: desde catas hasta clases de cocina veganas basadas en cacao. Lo interesante de esto, además de la fiesta que es para el paladar, es comprobar lo distinto que es este cacao de aquel que estamos acostumbrados a comer día a día.

Cómo moverse

Según donde uno se hospede, moverse por Quito puede resultar más o menos difícil. Por lo general, todos los atractivos que se encuentran en el Centro Histórico son fácilmente alcanzables a pie. Hay que vencer el mal de altura, prepararse para subir y bajar por las calles y darle marcha firme, pero se puede. Si hay que recorrer distancias mayores, el taxi suele ser la mejor opción: los precios son sumamente accesibles y no se pierde tiempo como con los autobuses públicos.

Viajar a Quito, atravesar la calle de las siete crucer

Por la Calle de las Siete Cruces

Otros tips para viajar a Quito (aunque deteste la palabra tip)

 El mal de altura no es un chiste y la diferencia se puede hacer sentir en el cuerpo, sobre todo si uno llega en avión. Lo más recomendable es tomarse las cosas con calma, beber mucha agua y no hacer esfuerzos desmedidos.

Aunque hace frío, la exposición al sol es muy alta y uno puede no darse cuente. Lleven manteca de cacao y crema humectante (su cara se los va a agradecer)

Si van a tomar taxis en la calle, que sean siempre oficiales. Por ley, los taxistas deben poner el taxímetro. Es eso, o arreglar el precio de antemano en caso de que el trayecto sea largo. Pregunten a los locales para saber cuánto es una tarifa justa.

Si alguien los invita a comer a los agachaditos: acepten. La mejor oferta de comida callejera está precisamente allí.

Estén preparados para cambios de clima repentinos. Un día puede amanecer soleado y terminar con un chaparrón.

Lleven calzado cómodo. Aunque no planeen caminar demasiado, las subidas y las bajadas son duras y mejor tratar bien los pies que lamentarse por la noche.

Y si pensás hacer un viaje completo por Ecuador, no te pierdas esta guía.

Este viaje fue realizado con el apoyo de Holiday Inn Express Quito, miembro de Intercontinental Hotel Group. Mantengo total control de lo que escribo (aunque a veces escriba descontroladamente).

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Laura Lazzarino

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