Dicen que el amazonas peruano es otro Perú. Que viajar a Iquitos es una experiencia distinta a la del resto del país y que aunque, no haga falta pasar por migraciones ni cambiar de moneda, Iquitos es tan único que se escapa del imaginario que viajero tiene de Perú. No exageran. Estuve en el país vecino varias veces pero recién este año se me presentó la oportunidad de volar hasta la capital de este corazón verde ─refuerzo lo de volar, porque aunque pocos lo sepan, Iquitos es la ciudad inaccesible por tierra más grande del mundo─. En este post, una pequeña guía práctica con todo lo que necesitás saber para viajar a Iquitos: cómo llegar, qué visitar, dónde dormir y hasta cuáles son los platos que no podés dejar de probar (¡aunque de impresión!).

¿Cuál es la mejor época para visitar Iquitos?

La temporada de lluvia comienza en el mes de diciembre y se extiende hasta el mes de marzo. La mejor época para viajar a Iquitos es desde abril hasta octubre, cuando las condiciones climáticas son un poco más estables y las probabilidades de lluvia disminuyen. De todos modos, hay que tener en cuenta que la temporada promedio anual es de 28° y que los niveles de humedad (incluso en la estación “seca” son muy altos).

Cómo llegar a Iquitos

Como dije más arriba, a Iquitos se puede llegar solamente por aire o por agua. Las rutas a seguir dependen del punto de partida.

Por aire

A Iquitos llegan vuelos domésticos regulares desde de Lima, Tarapoto, Pucallpa y conexiones. Desde Lima, el tiempo de vuelo es de 1 hora aproximadamente. También llegan vuelos internacionales desde Panamá.

Por agua

Iquitos tiene varios puertos operativos aunque no todos son “legales”. El puerto comercial para viajes regionales es Puerto Masusa, que se ubica en la Av. La Marina, 3 Km. al norte del centro de la ciudad.

centro de la ciudad de Iquitos

Viaje desde Pucallpa hasta Iquitos:

Si su punto de partida es Lima y no quieren tomar un avión, este es el punto más cercano a la capital para tomar un barco. Deberán viajar por carretera hasta Pucallpa y desde allí embarcarse en río Ucayali hasta Iquitos. El viaje puede durar unos 5 días en promedio, dependiendo del nivel del río y de la embarcación.

Precio: 20 soles en hamaca (que tiene que llevarse cada uno) y entre 180 y 200 soles en camarote. El precio incluye tres comidas diarias. El barco cuenta con un bar que ofrece café, gaseosas y algunos snack. Tiene baños con duchas en todos los pisos, y aunque el agua es de río las condiciones de higiene son aceptables.

Consejos:  Aunque las comidas están incluidas y en cada parada suben vendedores ambulantes, se recomienda llevar algunas galletas o frutas, así como un bidón de agua mineral.  Como los horarios de los viajes dependen de la carga del barco, averigüen ni bien lleguen a Pucallpa. Si el barco ya está disponible, pueden subirse a guardar un lugar (se llena). De paso, se ahorran la noche de hotel.  Lleven repelente (mucho), protector solar, bolsa de dormir (de noche refresca) y un buen libro. Cartas u otro juego de mesa, además de un aliciente para matar el tiempo, son una buena excusa para socializar con los demás viajeros.

vista navegando por el río Amazonas

Viaje desde Yurimaguas hasta Iquitos:

Existe una opción de lancha rápida desde el Puerto de La Boca (2 días) y una opción en barco lento desde el puerto Abel Guerrera (4 días). Dependiendo del tiempo que cada uno tenga y de la experiencia que busque, será la elección. Personalmente, soy de las que prefiere la opción lenta: el paisaje se aprecia más y se da más tiempo para encontrar historias a bordo, conocer gente y entender un poco la dinámica del viaje. Puede que antes de embarcar cuatro días a bordo de un barco de carga sin TV ni WIFI parezca la muerte, pero si uno entra en ritmo se disfruta un montón, además de (des) conectar.

Precio: 100 soles aproximadamente durmiendo en hamaca (que hay que llevar) y 180 soles aprox. en camarote privado. La “regateabilidad” de los precios depende del humor del capitán y de la cantidad de gente que haya.

Consejos: (Aplican los mismos que para el viaje desde Pucallpa). Además, es necesario llevar cubiertos y platos ya que, aunque las comidas están incluidas, la vajilla no forma parte del servicio 🙂 . Si van en hamaca, hay que bajar al comedor a que te sirvan. El servicio de camarote incluye que te lleven las comidas a tu cuarto antes de que le sirvan al resto de la gente. (Me mata del aburrimiento esta opción).

¿Es seguro viajar en barco por el amazonas peruano?

Por lo general sí, pero el sentido común es lo que prima. Si van a viajar en hamaca, tengan siempre  a la vista sus objetos personales, no dejen cosas desparramadas y traten de asegurar su equipaje especialmente a la hora de dormir. Como los barcos hacen paradas y en cada puerto sube y baja gente, no es extraño que a veces se suban algunos oportunistas a la caza. Les recomiendo que duerman con bolsas de dormir, para poder tener con ustedes las cosas más importantes de noche. Si viajan en grupo, aten sus mochilas.

Qué ver y qué hacer en la ciudad de Iquitos

La ciudad de Iquitos es la sexta ciudad más poblada del Perú. Sin embargo, aunque se extiende mucho más de lo que uno podría suponer, el centro histórico y la mayoría de las cosas que hay para ver están concentradas y son de fácil acceso. Aunque la mayoría de la gente viaja hasta aquí para conocer la Amazonía peruana, dedicarle tiempo a la ciudad es una forma de entender su historia, y la del entorno natural que la rodea.

Antiguo Hotel Palace

Caminar por el centro histórico (y morirse de calor con la Casa de Fierro): Iquitos, al igual que Manaos y que otros centros de la Amazonía, tuvo su esplendor a comienzos del siglo XIX durante la fiebre del caucho. Es impresionante, si se lo mira en perspectiva, pensar que un lugar tan remoto tuvo un rol tan importante en la economía mundial. Si Iquitos es difícil de acceder hoy en día, hay que imaginarse lo que era llegar hasta acá, vivir acá y hacer negocios acá hace más de cien años atrás; una piñata de contrastes. Casonas descomunales con mosaicos traídos de Europa; palacetes italianos con lujos de otro continente, y hasta una estructura de hierro diseñada por el mismo Eiffel de la torre, cuyos paneles tuvieron que ser acarreados por cientos de hombres a través de la selva amazónica. Mucho de todo esto, que tuvo su momento de gloria, sigue en pie hoy en día y puede ser recorrido a pie.

casa de fierro

Visitar Ayapúa, el barco museo (y resistir la tentación de abrir la biblioteca): Construido en 1906 en Hamburgo para la transportación del caucho desde Iquitos hasta Europa y Estados Unidos, el Ayapúa fue restaurado en 2004 con fines expedicionarios y abierto oficialmente como museo en 2014 desde las aguas del Río Itaya. Además de la curiosidad que implica de por sí visitar un barco con tanta historia como este, la visita es interesante por los objetos que se guardan  ─hay una biblioteca con guías de viajes de comienzos de siglo, instrumentos de navegación de la época y hasta vestimenta típica─, y por la historia de los pobladores nativos que sufrieron este boom del caucho.

El Ayapua, el barco museo

Pasear por el malecón (sobre todo si es sábado por la noche): Una de las cosas que me impresionó positivamente de Iquitos, es la vida nocturna que tiene la ciudad, especialmente los fines de semana. Tanto en sus plazas como en el malecón, hay un gran despliegue de juegos de azar, vendedores ambulantes, señoras ofreciendo comida y familias descansando del calor al amparo de la noche. No soy de las que toma cerveza, pero igualmente me pareció un lugar muy oportuno para conocer esta otra cara de la ciudad y refrescarse un rato.

Visitar el Mercado de Flores (y probar alguna de las pociones): Tanto el barrio de Flores como el mercado que lleva el mismo nombre, son lugares muy peculiares dentro de la ciudad. A Flores se lo conoce como “La Venecia Amazónica” por su ubicación a orillas de Río Itaya. Dentro de todo lo que hay para curiosear dentro del mercado, la calle conocida como “la farmacia de la selva” es una sucesión de puestos donde se ofrecen curas para todos los males. Pócimas con nombres tan sugerentes como “Corre que te enchufo” o “Rompecalzón”, fabricadas a base de hierbas naturales y a veces de alcohol pueden no tentar al paladar pero sí a la curiosidad. Si no se animan, pueden llevarse un repelente natural hecho con aceite y esencias amazónicas (lo probé, viscoso pero efectivo), o hacer el intento con el tabaco típico de la zona que sirve tanto para limpiar el cuerpo por dentro (?) como la casa de malos espíritus. La recomendación: hagan lo que hagan sean viajeros responsables. En el mercado se ofrecen muchas artesanías y comidas de animales como tortugas, lagartos o incluso tigrillos que están protegidos sólo en los papeles; no consuman nada de todo esto, por muy “tentador” que les pueda parecer.

Pociones del Mercado de Flores

Probar suri (y no morir en el intento): El Mercado de Nanay es otro de los atractivos de Iquitos. Y aunque, nuevamente, haya platos de todo tipo (permitidos y no tanto), vale la pena darse una vuelta. Lectores vegetarianos: puede que este ítem no sea particularmente interesante para ustedes, pero sepan que en el Mercado de Nanay también hay una gran variedad de frutas amazónicas que posiblemente no vean fuera de esta zona. Pero volviendo al suri, les cuento: se trata de un gusano enorme que crece en el tronco del árbol del palmito. Muchos lo comen crudo ─es considerado un manjar─ pero también se puede comer frito o en pincho, que es como me animé yo. Abajo les dejo un video, pero sepan: no es tan grave como parece.

Fuentón lleno de suri antes de ser preparado

Qué ver y qué hacer en los alrededores de Iquitos (Amazonía peruana)

Centro de rescate CREA: Como su nombre lo indica, es una institución que se encarga de rescatar especies en cautiverio, o del tráfico ilegal, o crías que han quedado huérfanas para luego ser reintroducidas. Tienen distintas especies, pero se especializan en manatíes ─animales que me parecen de lo más tiernos y que son muy difíciles de ver en libertad─. La entrada cuesta 20 soles y el centro de ubica a 11 kilómetros del dentro de la ciudad. Por 8 soles se puede llegar en moto taxi.

manatí en el Centro de Conservación Crea

Fundo Pedrito: Es un criadero de peces ubicado a orillas del Río Amazonas. Aunque no es muy grande, es una buena oportunidad para ver de cerca al paiche, el pez más grande del Amazonas, y de alimentar pirañas. La entrada vale 5 soles, y se puede llegar en barco público por 3 soles desde el Puerto de Nanay.

mirador del fundo pedrito

Paiches siendo alimentados

Mariposario Pilpintuwasi: Para mí, de las visitas más lindas en los alrededores de Iquitos. Pilpintuwasi es un mariposario donde además viven otras especies que han sido rescatadas del cautiverio o del tráfico ilegal. Monos leoncillos, tigrillos y hasta un tapir, todos bajo el cuidado consciente de Gudrun, una austríaca que se enamoró de la Amazonía peruana y dedicó su vida a la fundación de este mariposario. ¿Por qué fue el paseo que más me gustó? Porque varias razones: primero, porque en Pilpintuwasi el concepto es que las rejas protejan a los animales de nosotros, y no al revés. Por lo tanto, uno pasa buena parte del paseo caminando por túneles, mientras los animales se mueven alrededor. Segundo, porque Gudrun es muy accesible, entonces uno puede hacer el tour con ella, entender de primera mano cuál es la problemática, la historia de cada animal, y qué hacer para contribuir. Tercero, porque en mi vida había visto un proyecto tan hermoso relacionado con mariposas, y en Pilpintuwasi tuvimos incluso la posibilidad de ver nacer a más de una.

Mariposa alimentándose

Leoncillo, o mal llamado "mono de bolsillo"
Llegar a Pilpintuwasi cuesta 3 soles en la lancha colectiva, y la entrada unos 20. Buscan siempre voluntarios, por si les interesa participar.

Muy cerca de allí se encuentra otro lugar llamado “lo de Kevin”. Muchos lo venden como un centro de rescate, pero lo cierto es que Kevin tiene un zoológico mal cuidado, que va en contra de cualquier recomendación que les puedan haber dado en un centro de conservación y que su experiencia reinsertando animales es nula. Entiendo que Kevin tenga buenas intenciones, pero lo vi no me gustó en absoluto y me pareció sumamente triste: animales autóctonos en jaulas mínimas, monos nocturnos expuestos al sol para el deleite de los turistas, manipulación de especies salvajes para “la foto”. Por eso, hago esta aclaración. Sé que hay mucho que mejorar en Iquitos, seguramente en los sitios que recomiendo también, pero este lugar me pareció terrible. 

Isla de los monos: También a orillas del río Amazonas, este espacio se dedica a rescatar y “reintroducir” monos que han sido rescatados del cautiverio. Pongo así, “reintroducir” entre comillas, porque en realidad es imposible que un mono que ha sido extraído de la selva vuelva a vivir en libertad: las familias no lo aceptan y un mono ha nacido para vivir en comunidad. Sin embargo, este proyecto que lleva ya casi veinte años, se inició adquiriendo el territorio y poblándolo con árboles frutales para que los monos tengan de qué alimentarse por sus propios medios. Una vez que el terreno estaba preparado, en la isla se encargaron de preparar a los animales para su liberación, de que formaran familias de monos rescatados y se adaptaran a vivir en libertad. Hoy, son más de 300 ejemplares los que fueron “reintroducidos”. La Isla de los monos queda a 30 km de la ciudad de Iquitos, y se llega navegando el Amazonas. El trayecto cuesta 5 soles por tramo, y la entrada 20.

Reserva Nacional Pacaya Samira: El área de bosque inundable protegido más extenso de la Amazonía es un paseo en sí mismo. Con una superficie de 20 800 km² es la Reserva Nacional más extensa del Perú y la cuarta área protegida de toda América del Sur, donde habitan miles de especies entre mamíferos, insectos, reptiles, anfibios y peces, además de las flora autóctona. Si se quiere entrar en contacto con la naturaleza virgen, este es el lugar para hacerlo. La reserva se puede visitar de manera independiente, aunque lo más recomendado sea hacerlo en un tour organizado de 2 o 3 días con una agencia responsable que se encargue de gestionar los permisos y coordinar las actividades en el lugar. Si quieren leer la experiencia de una viajera amiga, Vero del Sin Mapa pasó tres días allá.

 Es normal sentirse un poco desorientado al momento de contratar excursiones en Iquitos, sobre todo si piensan alejarse de la ciudad para adentrarse en la selva. Lo más conveniente antes de reservar es asesorarse bien. Hay agencias que ofrecen “grandes paquetes” a la selva pero que en realidad se mueven dentro del radio de Iquitos (y uno termina pagando más por paseos que podría hacer desde la ciudad) y otras agencias del tío del primo del amigo que no tienen ningún tipo de control. Lo mejor es acercarse a las oficinas de iPeru e informarse allí.

Dónde dormir en Iquitos

En el centro histórico existe una buena oferta de hoteles sencillos. A mi modo de ver, algunos están algo sobre preciados, pero tienen la ventaja de la ubicación, que para un par de días es algo a tener en cuenta. Acá les dejo la recomendación de uno de los dos hoteles en donde me quedé, más un hostal que no tenía lugar pero que se veía incluso mejor:

Hotel Safari: A media cuadra de la plaza principal y a metros del malecón, este hotel gana por ubicación y vista. Incluye desayuno (aunque es bastante fulero) pero tiene wifi y las camas son bastante cómodas. (Podés reservar acá)

Flying Dog Hostel: Ubicado sobre el malecón, esta es la opción si estás de mochila y buscás un lugar seguro y con onda. Tiene lockers, wifi (que no siempre funciona), zonas comunes, cocina medianamente equipada y la tarifa incluye desayuno. (Podés reservar acá)

Alojamiento en las afueras de Iquitos: Aunque no sea la opción más económica, puede ser una buena alternativa para quienes no tengan tiempo de adentrarse en la selva pero quieran dormir lejos de la ciudad, en un ambiente natural y a los pies del río. Amak es un complejo precioso, accesible desde el puerto de Nanay y muy cercano a ciertos atractivos como la Isla de los monos o el Fundo Pedrito. Nosotros dormimos ahí dos noches, vimos delfines rosados, y nadamos en el Río Amazonas hasta que nos sacó la lluvia.

Bañarse en el Amazonas, algo que hay que hacer al viajar a Iquitos.

Cómo moverse en Iquitos:

Iquitos puede recorrerse a pie muy fácilmente, aunque para distancias mayores convenga tomar transporte público. Las moto taxis suelen ser la mejor opción, además de un medio bien típico. Negocien precios antes de subirse. Para las visitas como Pilpintuwasi o Fundo Pedrito, las lanchas públicas salen desde el Puerto de Nanay.

No vayas a Iquitos sin…

… repelente. Es fundamental si no quieren morir a cachetazos. Intenten que sea uno de larga duración. Mi preferido es el Detán (que es ecuatoriano y no falla).

… protector solar / gorra / gafas de sol. Aunque esté nublado no están de más.

… poncho para la lluvia o campera impermeable. Incluso fuera de la temporada de lluvia, el clima puede cambiar muy rápido.

… linterna (sobre todo si van a dormir en la selva).


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Este viaje a Iquitos fue parte del proyecto #3TravelBloggers y contó con el apoyo de Avianca. Mantengo total control de lo que escribo (aunque a veces escriba descontroladamente). Acá les comparto el episodio que filmamos, por si se quedaron con ganas de más:

 

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Laura Lazzarino

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