1. Si lo va a hacer, hágalo en grande

No se conforme con un juego de equipos universitarios, o de segunda división (si es que eso existe). Si usted ha decidido ver un partido de baseball por primera vez, asegúrese de comprar entradas para uno que valga la pena. Vea equipos de las grandes ligas, infórmese sobre rivalidades históricas, pretenda que sabe. Ya que va a ser su primera vez, hágala memorable.

Yo, por ejemplo, fui a ver a los Red Sox en Boston

2. Compre entradas on line (y asegúrese de no perderlas media hora antes del juego)

Ahórrese las filas de las taquillas. Consiga las entradas con anticipación vía internet y guárdelas en un lugar seguro.

3. Si llega tarde al partido, no se preocupe

Si le sucede de perder la mochila en donde tenía las entradas, y se pasa cuarenta minutos volviendo sobre sus pasos hasta dar con sus cosas nuevamente, no se estrese. Olvídese de estadios que se cierran, de perderse la emoción de ver a los jugadores salir a la cancha. Sepa que un partido de baseball dura, como mínimo, tres horas, y que mientras que usted está digiriendo el manojo de nervios en su estómago por estar llegando tarde a la cita, hay gente que entra y sale del estadio en cualquier momento del juego sin la menor preocupación.

4. Una vez adentro, déjese llevar por la emoción

Recuerde la cantidad de veces que vio o escuchó hablar de esto en las películas de Hollywood. Piense en los náufragos de Lost usando a los Red Sox como metáfora del destino, piense en Drew Barrimore enamorada de un fanático del equipo, piense en todas las películas donde el baseball es parte central del guion. No se sienta culpable si lo invade una sensación de cholulismo irrefrenable. Si  repente se siente usted también parte de una película, vívala sin culpa.

5. No mida en gastos

Después de todo, está en el país del consumismo y comprarle cosas a la gente que pasa ofreciéndolas por las gradas es parte del folklore. Así que compre. El guante de gomaespuma, el hot dog, el chocolate caliente. Súmese a la fanatismo sin críticas y disfrute.

6. Si pasados unos cuantos minutos de partido sigue sin entender nada, no se alarme

Déjeme decirle: es normal. Si usted está en busca de adrenalina, de hinchadas fervorosas o de puteadas cósmicas al equipo rival, lamento informarle que está en el deporte equivocado (probablemente en el país equivocado también). Deje eso para el básquet o el fútbol en países latinos donde la pasión está a la orden del día. Puede que llegado un punto perciba que el ambiente del estadio se parece más a un picnic que al de una cancha. Acepte que de eso se trata también, y no haga comparaciones. Disfrute de la nueva sensación como si fuera lo mejor del mundo. Recuerde: el baseball es un deporte lento.

Así no…

7. Imite lo que hacen las masas.

No cuestione, no pregunte y no intente comprender. Si se está muriendo de frío porque ya llevan más de una hora de partido y no hay calor humano para mitigar la sensación, saque una manta y póngasela sobre las rodillas cual abuelo de domingo. La ola da vuelta el estadio, no se ortive. Levántese de su asiento con los brazos en alto y siga el juego. Es parte del show. Si en un momento que usted supone (y puede que sea como puede que no) un entretiempo, la cámara se posa sobre usted, baile. Haga el ridículo. No se preocupe. Será peor quedar como un amargado frente a un estadio lleno de gente que no comprenderá su mal humor.

No se ve, pero acá abajo había mantita

8. Si a esta altura empieza usted a preguntarse seriamente de qué va el baseball, resígnese

Si ya hizo la ola, bailó como un muñeco inflable, comió hot dog, gritó siguiendo las masas, pero sigue en su asiento preguntándose de qué cuernos va el juego, déjeme que le diga algo: usted es una persona normal. Puede que el baseball sea una pasión adquirida, inexplicable para quienes venimos de países donde deporte equivale a tribuna haciendo catarsis. Puede que a usted, como a quien escribe, lo desoriente ese ir y venir de personas en cualquier momento del juego, y llegue a sospechar una desconexión ruin entre lo que pasa allá abajo y lo que se vive en las gradas. Puede que, incluso, no se explique la pasión de tener que ver la bola con binoculares para saber en dónde está. Piense que hay emociones que no se explican, y que el baseball no es ni más ni menos que una expresión cultural de ese país que usted está visitando. Resígense. Invéntese su propio deleite y dígase a usted mismo que, a pesar del frío, todo el folklore vale la pena.

9. Si cantan Sweet Caroline, pegue un salto y baile como si nada más importara

Si sucede que el partido en cuestión tiene lugar en Boston, y usted se encuentra en Fenway Park, es muy probable que en algún momento de la tarde pongan “Sweet Caroline” de Neil Dimond. (Sí, en los partidos de baseball también ponen música). Sepa que se trata de una especie de himno deportivo, y que los fanáticos de los Red Sox la consideran una especie de amuleto. Así que: levántese de su butaca y no olvide repetir tres veces “so good” después del final de cada estribillo.

10. Si presiente que la bola viene hacia usted, cúbrase

11. Si alguien le obsequia una pelota a modo de bienvenida, siéntase agradecido

Sepa que lo que el baseball no tiene de barrabravas lo tiene de ambiente familiar, y eso es un plus. Converse con las personas que tiene alrededor, pregunte sin miedo. No tema estar interrumpiendo una jugada: verá que aunque todos están interesado por el deporte, la tribuna es un lugar en donde se puede conversar. Déjese dar la bienvenida. Si el señor de atrás le obsequia una bola a modo de recibimiento, acéptela. Prometa regresar al próximo juego siempre que sea posible, y sonría. Puede que usted sea un foráneo, pero acaba de experimentar esa hospitalidad estadounidense que también es víctima de la mala prensa.

12. Cuando sienta que ya tuvo suficiente, retírese

Si las rodillas están pidiendo auxilio a causa del frío, si no puede más del hambre, si siente que por más que pasen diez horas más usted seguirá sin encontrarle la pasión al juego, levántese y emprenda su camino. Hágalo con una sonrisa de satisfacción. Recuerde que lo importante es la experiencia completa, y usted, así haya sido a su manera, acaba de vivirla.

Este viaje a Boston fue parte del proyecto #3TravelBloggers y contó con el apoyo de Avianca. Mantengo total control de lo que escribo (aunque a veces escriba descontroladamente). Acá les comparto el episodio que filmamos, por si se quedaron con ganas de más:

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Laura Lazzarino

4 ComentariosDejar un comentario

  • Tal cual Laura!
    Yo estoy viviendo en San Francisco y siempre que pasaba por el estadio de los Giants (hay un lugar al costadito del estadio donde podes quedarte a ver un rato del partido parado sin pagar), esperaba ver algo re emocionante, como en las pelis. Generalmente a los pocos minutos me aburría y seguía caminando.. con lo cual asumí q nunca iba a pagar para ver un partido.
    Hasta q unos amigos me convencieron… y la verdad q me re divertí. Pero ni por casualidad la diversión fue por el partido en sí mismo: la gracia es ir entre amigos y familia, comer, tomar cerveza (los americanos beben bastante!), cantar entre todos la canción “hit” del estadio, reirte con la kiss cam, pasártela charlando con tu grupo mientras el partido pasa de fondo sin q casi le prestes atención.
    Como vos decís es super largo.. acá vi q generalmente la gran mayor parte del público no llega hasta luego de la 3er entrada. Eso es porque recién en las últimas entradas el partido se pone “más emocionante” (al lanzador ya se le cansa el brazo y tira bolas más fáciles de pegarle; generalmente en las primeras entradas no los ves ni siquiera correr 1vez.. ).
    Pero bueno, la diversión pasa más por el “ambiente” que por el partido en sí (aunque hay gente q mira concentrada y toma notas de las estadísticas).

    • Ayy qué bueno que no soy la única! Me daba cosita decir que en realidad lo más divertido era todo eso que se daba alrededor del juego, y no el juego en sí mismo que me parece lentísimo. Resulta que después, comentando con otra gente, parece que somos varios los que pensamos así!

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