Cada vez que digo que hasta ahora el país que más me gustó de África fue Sudán, la gente abre los ojos como planetas. No lo pueden creer, de verdad. Y también de verdad, no los culpo. Antes de poner un pie en el continente, pensar en Sudán me causaba pánico. ¿Qué tan seguro sería viajar por allá? Más de una vez me encontré googleando cosas como “Consejos para viajar a Sudán” o “¿Es riesgoso viajar a Sudán siendo mujer?”, y casi siempre terminé frustrada, con más dudas que  lo cierto es que la información actualizada no abunda. Sin embargo, a medida que nos acercábamos los reportes sobre ese país-misterio, tan manoseado por la prensa, se ponían cada vez más interesantes. Los mismos sudaneses emigrados a Egipto se encargaban de matar los miedos incluso antes de que pudiéramos preguntar. “Van a amar Sudán”, nos decían. Y tenían razón. 

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En esta guía voy a intentar sintetizar todos los aspectos prácticos que hay que tener en cuenta antes de viajar a Sudán: visas, permisos, dinero, atractivos turísticos, presupuesto. Si tienen alguna duda, o creen que a la guía le falta algo, comenten. Espero que les sirva y se animen a viajar.

¿Es peligroso viajar a Sudán?

Vamos al grano con lo que más importa. ¿Qué tan inseguro es moverse como turista por el país? Lo primero que necesitamos hacer en ese punto es agarrar un mapa para entender un poco a realidad política/social de Sudán. Por empezar ─y aunque a esta altura parezca una obviedad, vale la aclaración─ esta guía se refiere a Sudán, y no a Sudán del Sur, el país más nuevo de África que salió en todas las noticias tras independizarse en el año 2011, y que está en boca de todos los medios estas últimas semanas, debido a las revueltas sociales. Sudán (que no es “Sudán del Norte”, sino simplemente “Sudán”), es un país complejo en realidades, y como tal, tiene zonas seguras y zonas que no. La región norte, Khartum incluido, es un área libre de tensiones, y aunque lo más probable es que sean ustedes los únicos viajeros a la vista, se van a encontrar con gente super hospitalaria, consciente de la mala prensa que tienen, y muy dispuesta a mostrarles las maravillas de su país.

Si pudiera pintar este mapa, la zona sudoeste sería la señalada como zona prohibida. Todo lo que está señalado al note de Khartum es lo que visitamos en el viaje. Los puntos al este son las paradas que hicimos en nuestro camino hacia Etiopía.

La parte del Sur y el Oeste, Darfur a la cabeza, son zonas prohibidas para los turistas. ¿Qué quiero decir? Que más allá de que no son recomendadas porque verdaderamente representan un conflicto armado con rebeldes y áreas liberadas, es imposible llegar hasta allá a menos que uno sea trabajador de una ONG o de una misión religiosa, tenga dos millones y medio de permisos, y un buen motivo para meterse en esa zona. Sudán, como voy a explicar más abajo, es sumamente burocrático, y se preocupa mucho por el bienestar de los viajeros. Esta preocupación a veces es un tanto incómoda, reconozco, porque los lleva a vigilar todo, incluso en demasía. Hay infinidad controles, y por más que kamikazes que sean, si no tienen esos permisos (y no los van a conseguir) los van a mandar de vuelta.

Dicho todo eso, viajar por Sudán por las zonas permitidas no sólo es seguro, sino que, además, es un placer.

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¿Qué necesito para entrar en Sudán?

Visa:

Toda persona que quiera viajar a Sudán necesita tener una visa, y esa visa hay que conseguirla antes de llegar al país. Sudán no emite visas on arrival. Dependiendo dónde estén y desde donde planifiquen el viaje, las opciones son básicamente tres y en ningún caso es posible de conseguir si tienen un sello de Israel en el pasaporte.

1. Visa desde tu país: Se saca en la embajada de Sudán. En caso de que no haya una, se hace vía Whashington y es bastante complicado: además de los requisitos usuales que requiere una visa, piden sponsors o paquetes con agencia de viajes oficializadas. Todo esto, además de burocrático, encarece el trámite, que ya de por sí es más costoso: vía Washington la visa vale U$D 154.

2. Visa en Cairo / Addis Ababa: Sea que vienen atravesando África desde el sur o desde el norte, los dos países con fronteras posibles para entrar en Sudán son Egipto y Etiopía, y las embajadas están en las capitales . En ambos casos, la visa no es sencilla de conseguir.

En El Cairo, además de las fotos y el dinero, te piden una carta de recomendación de tu embajada. Conseguirla va a depender de la nacionalidad que seas (y de que tu país tenga sede en Egipto, claro está). La embajada argentina no otorga cartas de recomendación, a menos que trabajes en una ONG o estés en una misión religiosa. Si tengo que ser sincera, además de no darnos la carta nos desalentaron mucho con historias más sacadas de películas yanquis que de la realidad. Que si hay caníbales, que si las tribus los van a secuestrar, que si pasa algo yo no voy a rescatarte. Entiendo su postura política (una carta de recomendación implica toda una responsabilidad), pero el amarillismo…eso es totalmente innecesario.

En Addis vale U$D 60, pero todo el proceso se hace vía Khartum y puede tardar semanas o meses. Que te pidan la famosa carta va en suerte. Si van a seguir viaje por Egipto y ya tienen una visa de este país, es más fácil conseguir una visa de tránsito, que dura dos semanas.

3. Visa en Aswán: Esta es la opción más simple de todas (tan simple que parece mentira). En Aswán hay un consulado chico, que se mueve todo el tiempo así que encontrarlo no es fácil. Acá dejo un mapa de la última ubicación, chequeen por las dudas.

Además del pasaporte válido, les van a pedir, 2 fotocopias de la hoja donde están los datos, 2 fotos carné actualizadas, no tener un sello de Israel (sino no se las dan), que completen un formulario y U$D 50 de tasa. El formulario tiene dos “trampas”. La primera, hay un casillero que dice “sponsor”, y si uno viene como hijo de Dios por su cuenta, no se sabe qué poner. Pongan “Embassy of (y el nombre de su país)”. La segunda, es que te preguntan qué visa válida tenés. Yo puse “Egipto”, porque las otras visas en mi pasaporte ya se habían vencido. Si tienen una visa de Estados Unidos, no lo pongan, les puede jugar en contra.

Extra: en esta guía que escribió Juan pueden encontrar datos sobre cómo por tierra desde Egipto a Sudán.

Hecho esto, dejan el pasaporte, lo van a buscar a los 3 días, y vualá!, visa lista para entrar en Sudán. A nosotros nos dieron 2 meses de una, sin problema, con la mejor amabilidad.

Si bien el procedimiento es simple, estas son algunas recomendaciones a tener en cuenta (que aunque pueden parecer de más, no viene mal recordarlas):

 Al pedir una visa uno está pidiendo permiso para entrar al país, y le guste a quien le guste, la imagen es muy importante. Vayan presentables. Chicas: por más calor que haga, vístanse “decentes” con criterio musulmán. Nada de musculosa de tiritas, shorts, escotes. ¿Por qué hago esta aclaración? Porque junto con nosotros vinieron dos chicos mega hippies a pedir la visa, con ropa agujereada, rastas, días sin bañarse, y en patas (sí sí, uno de ellos estaba en patas). No sólo los atendieron muy mal (la misma gente que con nosotros había sido un amor) sino que cuando se fueron los funcionarios nos dejaron muy en claro que no les iban a dar la visa a gente “así, que seguro se droga, duerme en la calle, va a fiestas electrónicas y son promiscuos”. ¿Prejuicios? TODOS. Pero es su país, se rigen bajo la ley islámica, y si uno va de visitante se tiene que amoldar le guste o no.

Decente en un mundo de hombres, aunque sin necesidad de llegar a extremos. Más abajo hay detalles sobre el código de vestimenta, pero con sentido común y recato, en Sudán basta.

Decente en un mundo de hombres, aunque sin necesidad de llegar a extremos. Más abajo hay detalles sobre el código de vestimenta, pero con sentido común y recato, en Sudán basta.

Lleven todo de ante mano. No es simple encontrar un lugar donde sacarse fotos o fotocopias.

Sean amables y tengan paciencia. Hay que esperar mucho. Llévense un libro y la mejor predisposición. A nosotros nos dijeron que fuéramos a los 3 días, y cuando llegamos no la tenían hecha, y querían que volviéramos después. Si me hubiera puesto a gritar (y con razón) que era una informalidad que me tuvieran yendo y viniendo, no hubiera ganado nada. En cambio sonreí, le pedí por favor si me la podía hacer en el momento, le dije que ya tenía comprado los pasajes para ese mismo día, y lo conseguimos.

Registración, Travel and Photo Permit y otras burocracias

Supongamos que ya les dieron la visa. Ya tienen el sellito en el pasaporte, la fecha hasta que se pueden quedar, todo el viaje planificado. En un país más simple, acá terminaría la cosa. Pero Sudán…Sudán no es un país sencillo. Así que vamos con las burocracias que les expliqué más arriba.

1. Impuesto y formulario de la frontera

Si entran por la frontera Aswán – Wadi Halfa les van a hacer pagar un impuesto, les van a dar un formulario para que completen y una vez listo, una copia del mismo. Ese formulario ya tiene impresa la frase “30 days of accomodation”. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, es un tanto confuso. Si nosotros tenemos 60 días de visa, ¿por qué me dan otro papel que dice que me puedo quedar solamente un mes? La explicación que nos dieron es que esos 30 días el tiempo que te dan para que llegues a Khartoum y hagas el Travel permit oficial. No hay que perder este papel, ya que es el que te pide la policía cada vez que te registrás en una ciudad antes de llegar a la capital (ver punto 4). Les importa más eso que el pasaporte.

2. Registración de ingreso al país

A partir del momento en que les sellan la entrada, tienen tres días para registrarse. La registración es muy simple, la pueden hacer en Wadi Halfa. Se hace en el momento, hay que volver a pagar (U$D 40 aprox. por persona) y te ponen un sticker en el pasaporte. Hay que hacerla sí o sí, ya que cuando te controlen de ahora en más, además de la visa y el papel anterior, van a querer ver el sticker.

Aunque en algunos foros dicen que hay que volver a registrarse en Khartoum, esto no es necesario. Con una sola registración antes de los 3 días, basta.

3. Travel and Photo Permit.

Esta burocracia es genial. Ya sacaste la visa, pagaste para entrar, completaste el formulario, pagaste para registrarte. ¿Creías que con eso alcanzaba? Estás muy equivocado. Una vez que llegás a la capital tenés que saca el famoso permiso. Hay varios organismos que lo otorgan, pero el más recomendado es el Ministerio de Turismo, Naturaleza y Antigüedades, que al momento de escribir este post, estaba ubicado acá:

(Puede haber una diferencia de metros, pero en esa calle, sobre esa misma mano!)

El permiso es gratis (bieeeeeeen!), y para sacarlo te piden una foto carné. ¿En qué consiste? En otro formulario donde además de sus datos tienen que poner qué partes del país van a visitar. Sean detallistas, mejor que sobre y no que falte. Y si pueden, pidan un teléfono del lugar por las dudas: ante cualquier situación en un checkpoint, está bueno saber a dónde llamar. De ahora en más, este permiso va a ser su vida. Saquen muchas, muchísimas fotocopias, ya que se las van a pedir en cada control policial, hotel, estación de bus. Nunca den el original que, curiosamente, se lo quedan ustedes, no el Ministerio. Con este permiso, nunca tuvimos problemas, más allá de la incomodidad propia de los controles.

Otro dato a tener en cuenta es que en Sudán está prohibido sacarle fotos a puentes, mendigos, bases militares, “infraestructuras logísticas” y “cualquier otra cosa que sirva para calumniar al país”. En fin. En el casillero donde tuve que completar a qué le iba a sacar fotos, puse algo así como “architecture, culture, landscapes, food, friends”.

4. Registración en el hotel

Dependiendo del lugar, de la hora en que lleguen, del recepcionista y del hotel, puede pasar que cuando se registren, les pidan también registrarse en la policía. No pasa nada, es rutinario. Muestran el formulario primero, o el permiso de viaje y listo. Eso sí: nunca dejen originales de nada, menos que menos del pasaporte.

Dinero en efectivo (para todo el viaje)

La moneda oficial de Sudán es la Libra Sudanesa (o sudanese pounds). Al momento del viaje el cambio estaba a 1 U$D = 11 SDG. Hasta allí todo bien, salvo por un pequeño detalle: en Sudán no se pueden usar cajeros automáticos, ni pagar con tarjeta, ni cambiar cheques de viajero. ¿Por qué? Porque Estados Unidos le metió un embargo en 2002 después de que Sudán diera refugio a Bin Laden, y apoyara la invasión Iraquí de Kuwait. Es totalmente ridículo si uno considera que Coca Cola hay en todas partes y que la embajada de USA es la más grande que hay en todo Sudán, pero bueno, es así. Por lo tanto, hay que entrar con toda la plata que uno pretende gastar, y un poco más por las dudas. Para eso es necesario planificar bien y sacar un presupuesto estimativo.

Después de eso, cambiar en la calle es muy simple (aunque sea ilegal). Como todo país donde la compra de moneda extranjera es restringida, hay dos tasas de cambio. La que pongo acá es la del mercado negro, que es la más conveniente.

Cambiar plata egipcia es posible. Los euros no son tan bien aceptados, pero se cambian igual. Lo mejor es llevar dólares.

Seguro médico

A nosotros nos preguntaron si teníamos uno en la frontera, y aunque no nos lo pidieron, puede pasar que sí. Como comenté en otros post, nosotros viajamos con Asegura tu Viaje, que tiene opciones dependiendo de los destinos y la duración de cada viaje. De todas maneras, más allá de la burocracia, la salud pública en Sudán no es de lo más lindo, y cosas simples como deshidrataciones, infecciones o alergias pueden no terminar bien si no se las atiende a tiempo. Mejor viajar con asistencia.

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Aunque pocos lo imaginan, esas playas son de Sudán.

Apertura mental (especialmente las chicas)

Esto es muy subjetivo, pero no está de más recordarlo. Sudán, como ya lo dije, es un país maravilloso, pero el choque cultural puede ser grande si uno no va preparado. Hay que viajar sabiendo que en Sudán rige la sharia, que es la ley islámica, y aunque puede ser un poco más benevolente con el extranjero, es mejor no tocar los límites. La sharia establece que la ley de Dios está por encima de la ley de los hombres, lo que traducido al criollo sería más o menos así: te mandas una macana acá, y me importa un pito tu embajada, la Haya o tu nacionalidad. Te vamos a juzgar según Allah. Claro que en Sudán no son extremistas, no es necesario cubrirse la cabeza, usar túnica, o caminar detrás de tu marido. Mirar o hablar con otros hombres no está prohibido, y una mujer extranjera tiene básicamente los mismos derechos que los hombres locales. Pero si te ponés a tomar sol en pelotas en tu terraza, y tu vecino te ve desde el edificio de enfrente, podés ir presa por exhibicionismo por más que estés en tu hotel o tu casa (le pasó a dos turistas filipinas mientras nosotros estábamos ahí. No sé cómo terminó el asunto).

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En Sudán, por lo general, se come en el piso, de una misma fuente compartida, y con las manos. Su hay cubiertos, son cucharas. Sino, es con pan y usando los dedos como pinzas (siempre de la mano derecha, porque la izquierda se considera sucia. Yo me olvidé siempre y comí con las dos, con una sola se me hace imposible!).

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El papel de la mujer está muy relegado a la casa y los quehaceres domésticos. Como mujer viajera, es rara la sensación de ser casi siempre la única en todas partes (la vida social pública es cosa de hombres). Pero una vez superada la incomodidad de ser el centro de las miradas, todo se vuelve “normal”.

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En Sudán, el tiempo corre distinto. Pretender que el reloj funcione como nosotros estamos acostumbrados es una pérdida de tiempo y de energía. Lo mejor que se puede hacer es acoplarse al sol, y fluir con la corriente local!

La poligamia es legar y aceptaba en la sociedad sudanesa (para los hombres, claro). La señora de derecha, me preguntó cuatro o cinco veces si no había un hombre en mi familia que estuviera buscando mujer. Que yo le dijera que estaban todos casados no parecía importarle...y entonces me acordé. Cuando les expliqué que Argentina el matrimonio es sólo entre dos, primero no me creyeron. Después quedaron tan sorprendidas y llenas de preguntas como cualquiera de nosotros intentando imaginarse su realidad.

La poligamia es legal y aceptaba en la sociedad sudanesa (para los hombres, claro). La señora de derecha, me preguntó cuatro o cinco veces si no había un hombre en mi familia que estuviera buscando mujer. Que yo le dijera que estaban todos casados no parecía importarle…y entonces me acordé. Cuando les expliqué que Argentina el matrimonio es sólo entre dos, primero no me creyeron. Después quedaron tan sorprendidas y llenas de preguntas como cualquiera de nosotros intentando imaginarse su realidad.

Respetando algunas cosas básicas se puede vivir lo más bien:

el alcohol está prohibido, y aunque algunos expats se las arreglan para ingresarlo al país, no se puede beber en público;

aunque Sudán es un país muy caluroso, hay que vestir con decoro. Un pañuelo que cubra los hombros y pantalones por debajo de la rodilla son más que recomendables;

si se van a meter al mar, que sea con ropa (hombres incluidos);

las expresiones de amor en público no son bien vistas. Nada de besos y abrazos románticos: hay que conformarse con ir de la mano.

Cuándo ir:

En invierno, definitivamente. Los mejores meses para visitar Sudán son de octubre a marzo, cuando el calor se deja vivir. Nosotros estuvimos ahí en marzo y así y todo, hubo noches de 29 grados,  mediodías donde la vida parecía un caño de escape. Aire hirviendo, zonas de tu cuerpo que no creías capaces de transpirar y sin embargo…

Qué ver y qué hacer en Sudán

Poco y mucho a la vez. Sudán es un país que amerita una visita solamente para conocer su gente. No exagero. Los nubios, especialmente, son uno de los pueblos más hospitalarios que conocí en mi vida, y más allá de monumentos o atractivos turísticos, compartir tiempo con ellos es de las experiencias más lindas que me llevo del viaje.

Así y todo, acá pueden ver una lista de las cinco cosas más lindas que ver y que hacer en Sudán.

El mercado de camellos de Omdurman, uno de los imperdibles de cualquier viaje a Sudán.

El mercado de camellos de Omdurman, uno de los imperdibles de cualquier viaje a Sudán.

Presupuesto (mochilero) para viajar a Sudán:

Lo que pongo a continuación es un índice de precios para que se hagan una idea y puedan calcular el gasto de su viaje. Tengan en cuenta que si buscan algo más caro, siempre van a encontrar.

Dormir:

En Sudán hay dos opciones de alojamiento: el hotel normal, y las famosas y queridas lokandas. Un hotel vale entre 120 SGD y 250 SDG la habitación doble, baño privado. En Khartum pueden pagar un poco más. La lokanda es un alojamiento típico sudanés que está por debajo de cualquier parámetro de limpieza e infraestructura que ustedes puedan imaginar, pero que para dormir, basta. Los precios van de 50 SDG a 80 SDG la habitación, dependiendo del lugar. Como en muchas lokandas hay también habitaciones compartidas, no se aceptan mujeres (y aunque se aceptaran, no querría ir). No tienen sábanas y los baños no son de los más hermosos, pero repito, para pasar la noche, safa.

Bueno...tampoco para tanto, pero me encantó la foto.

Bueno…tampoco para tanto, pero me encantó la foto.

Si quieren acampar, el peligro mayor son los escorpiones. Nosotros intentamos acampar varias veces, pero siempre que empezábamos a armar la carpa aparecía alguien a invitarnos a su casa, así que la mayor parte de nuestro viaje por Sudán dormimos en casa de familia.

En Karima no encontrábamos donde acampar, pero andando por ahí me topé con esto. Es el porche de una casa, y yo pensé que era un hotel. Abri la puerta del jardín, golpeé, y como nadie nos atendía, me senté a esperar. A la hora apareció la dueña de casa sin enteder que hacían estos dos sentados en las camas. Les dijimos que nos teníamos donde dormir, y aunque nos dijo que esa era su casa y que no "estaba en alquiler", nos dejó pasar la noche. Al rato apareció el hermano con jabones y toallas (capaz estábamos muy sucios!), nos mostró dónde bañarnos y a la mañana siguiente nos despertó con el desayuno.

En Karima no encontrábamos donde acampar, pero andando por ahí me topé con esto. Es el porche de una casa, y yo pensé que era un hotel. Abri la puerta del jardín, golpeé, y como nadie nos atendía, me senté a esperar. A la hora apareció la dueña de casa sin entender que hacían estos dos sentados en las camas. Les dijimos que nos teníamos donde dormir, y aunque nos dijo que esa era su casa y que no “estaba en alquiler”, nos dejó pasar la noche. Al rato apareció el hermano con jabones y toallas (capaz estábamos muy sucios!), nos mostró dónde bañarnos y a la mañana siguiente nos despertó con el desayuno.

Comer:

La comida sudanesa está basada en dos ingredientes inseparables: ful y tamía (que no sé cómo se escribe, así que vamos a dejarlo así). El ful es un guiso de habas que con un poquito de ajo y cebolla sería brutal, pero los sudaneses lo comen medio pelado y a veces aburre. La tamía es como el felafel pero de otro tipo de legumbres, y se vende en bolsita en todos lados. Estos precios son del interior del país. Khartum es un poco más caro.

– bolsita de 7 u 8 piezas de tamía: 5 SDG

– vaso grande de jugo natural: 5 SDG

– botella de Coca Cola 330 cm: 2 SDG

– 1/2 de pollo asado con ensalada: 27 SDG

– menú completo en comedor local (pan incluido): 30 SDG

Moverse:

Nosotros viajamos casi todo a dedo y no tuvimos problema. Además de ser fácil, los camioneros que conocimos fueron por demás de amables, y hasta hubo quien tiró un catre y nos invitó a dormir junto al camión para seguir viaje al día siguiente. Sin embargo, tanto la salida de Khartum como la ruta hacia la frontera tuvimos que hacerla en transporte público ya que la policía estaba un poco intensa por motivos de seguridad. Un pasaje de bus desde la capital hasta Atbara, vale alrededor de 40 SDG, en un bus grande. Los tramos cortos en mini bus rondan los 10 SDG, o incluso menos.

Mujeres viajando solas a Sudán

Una de las cosas que más me sorprendió sobre el país, es la cantidad de buenas referencias que tiene de chicas que se animaron a viajar solas. Y no porque Sudán me haya parecido inseguro (todo lo contrario) sino porque uno podría pensar que siendo tan estrictos en cuestiones de género, una mujer sola podría ser blanco de miradas o malas caras. Y sin embargo, no. Sudán es un país bastante amigable con las chicas independientes, y los sudaneses son mucho más discretos que sus vecinos egipcios y me atrevería a decir que más respetuosos también.

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Además del tema de la vestimenta, que creo que quedó bastante en claro, hay que estar lista para enfrentar un montón de preguntas (incluso viajando con tu novio-alias-marido). Para la cultura islámica el matrimonio y la familia es la base de la sociedad. Todos van a querer saber si estás casada y si tenés hijos. A la primera pregunta, la salida más fácil es decir que sí o que están por casarse. Yo sé que mentir es feísimo (y a veces uno termina envuelto en mentiras que llevan a otras más grandes), pero intentar explicar los motivos por los que no, puede llevar a conversaciones interminables que tampoco tienen sentido cuando se trata de charlas casuales. Sobre el tema de los hijos, yo expliqué que nosotros no los teníamos porque en Argentina la cultura es diferente, y lo resumí diciendo que uno primero se casa, después se construye la casa y luego recién tiene hijos. Digamos que Juan y yo estaríamos en la fase dos, ponele. A muchos no les cerró mi respuesta. (Hubo quien me llegó a preguntar si tenía sexo con mi marido, porque los métodos anticonceptivos son cosa impensable). Así que para calmar las aguas resolví todo con un “Imshalla next year” (es decir, ojalá el año que viene) y muchas se quedaron contentas. (Espero que Dios o Allah o el que sea que está ahí arriba no se lo haya tomado muy enserio, porque no me va a alcanzar la vida para criar a todos los hijos que supuestamente deseé en Sudán!). Más allá de eso, y de tener que escuchar argumentos culturales que van muy en contra de mis valores o creencias, siempre me sentí cómoda.

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No vayas a Sudán sin…

… fotos carné. Aunque las podés hacer ahí también, mejor tenerlas de antemano. Te las piden para todos los trámites.

… fotocopias de todo. A los sudaneses les encanta pedir documentación, y mejor si les dejan una copia para no esperar que copien a mano todos los datos.

… una zapatilla (o enchufes múltiples o como quiera que se llamen en su país). Si son como nosotros y viajan con varios aparatos electrónicos, un enchufe múltiple es más que práctico. Bares, habitaciones y espacios comunes por lo general no vienen dotados de un más de una entrada, y es una batalla campal cada vez que alguien necesita enchufar algo.

… filtro de agua. En Sudán existe un invento genial que se llama fuket y son unas vasijas gigantes y públicas de agua gratuita para todo el mundo. Estas vasijas están por todas partes, incluso al costado de la ruta, y cualquiera que pase puede servirse. Claro que si no tenés un filtro de agua a mano estás arriesgando mucho, y claro que andar comprando agua mineral es una incomodidad. Nosotros, que viajamos con un filtro LifeStraw le hicimos pito catalán a las botellas de plástico y tomamos agua del mismo lugar que los locales durante todo el viaje. Nunca tuvimos un solo problema. Además nos gusta la idea de que parte de las ganancias de este proyecto ayuden a combatir la problemática de la falta de agua potable en África. Los LifeStrawGo, que son los que tenemos, son súper prácticos para llevar en la mochila (en posición vertical, sino pierden un poco), cuestan U$D 30, y tienen una duración de mil litros de agua. ¡Saquen cuentas!

… insumos menstruales (ok, no sabía cómo más ponerlo!). Pero hablando en serio, en Sudán no se consiguen tampones, ni protectores diarios ni toallitas que no sean tamaño pañal. Es espantoso ver el tamaño que tienen ya nomás desde el envoltorio, así que vayan provistas de lo que sea que usen.

… protector solar. El sol es asesino.

… bolsa de dormir. Así no vayan a acampar, la bolsa es útil tanto para dormir en hoteles baratos como para abrigarse si los invitan a quedarse en casa ajena.

… toalla, papel higiénico y alcohol en gel. Los primeros dos no abundan. El alcohol en gel es una necesidad de primera mano después de manejar billetes. Créanme, no vieron plata tan sucia en su vida.

… mente, reloj y corazón abiertos. Sudán es un país para recorrer con tiempo, para escaparle a los calendarios y para estamparse en el corazón. Si siguen las rutas derecho van a perderse los pueblos, que son lo mejor que tiene el país. Créanme, en pocos lugares van a tratarlos tan bien.

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Laura Lazzarino

7 ComentariosDejar un comentario

  • Lo lindo de este artículo es que, incluso si no está dentro de los planes cercanos visitar Sudán, se puede aprender mucho del país sólo con leerlo! Por cierto, podrías decir que tienes un hijo dando vueltas por todo el mundo (tres, si contamos los dos de Juan 😉 ) … No es del todo mentira y sería una verdad un poco distorsionada 🙂 Un abrazo Lau

  • Hola Laura. Te admiro porque a mi también me encanta viajar pero no soy tan valiente como tú. Sigue adelante. Un abrazo.

  • hola Laura, toda la información es muy valiosa. Pero tu experiencia con la gente tan amable y solidaria es maravilloso! sigo viajando con vos, imaginariamente. Abrazos

  • Gracias Laura. Tengo muchas ganas de ir con mi mujer y darle una sorpresa. ¿Cuántos días crees que son necesarios para ver lo más importante?¿Se puede alquilar coche para viajar?Un abrazo. Fran

  • Hola Laura pues un millón de gracias por compartir tu experiencia, ….pues aunque jamás he pensado en ir a ese país, ..me be divertido un montón con tu historia.

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