Me cuesta recordar las imágenes que había fabricado mi mente, y que arbitrariamente le había adjudicado a Sudán antes de que pusiéramos un pie allí. Intuyo que tenían que ver con el desierto, pero dudo haber imaginado algo más allá de camellos y turbantes. Quizá porque Sudán fue el país que más me tocó hasta ahora en lo que va de viaje a África, quizá porque me sorprendió desde sus colores, su hospitalidad y su gente o quizá porque no nos cruzamos con un solo viajero en los más de 35 días de viaje, es que decidí hacer esta lista. Para que se animen, para que vean que lo maravilloso de este país es inversamente proporcional a las noticias y prejuicios que lo nombran, para que se enamoren y sepan que hay algo más allá de Egipto, y que si se animan a cruzar la frontera, no se van a arrepentir. Acá va mi lista de recomendaciones: si tienen pensado hacer un viaje a Sudán estos son los cinco destinos que no deben perderse:

que-ver-en-sudan1

1. Aldeas nubias

Dónde:

En el norte del país. Si vienen viajando transporte privados, y no tienen muy en claro dónde bajarse, es probable que se lo pasen de largo. Las aldeas desde Akasha hasta Kerma están camino adentro, entre la carretera que une Wadi Halfa con Dongola, y el mismo Nilo.

Por qué:

Hay varios motivos, pero podríamos empezar diciendo que si nadie se interpone en los planes del presidente sudanés, todos estos pueblos van a quedar bajo agua muy pronto. Existe un proyecto de construir represas en las cascadas del Nilo, que no contempla en lo más mínimo la conservación del patrimonio (mucho menos la opinión de la gente que vive allí desde hace siglos). Aunque la excusa es la deficiencia energética del país, por detrás se esconde una xenofobia muy grande, y las represas son el modo perfecto para disgregar a toda una etnia que le resulta muy incómoda a un régimen que se niega a ver más allá de su religión y de las supuestas verdades de su libro sagrado. Hay que ir antes de que todo esto se pierda para siempre. Si querés leer más sobre este conflicto que jamás vas a ver en ningún diario o medio internacional pero que está pasando, Juan escribió sobre las conversaciones que tuvo con el líder local, y la resistencia Nubia al tsunami que se les viene.

nubia_laura_lazzarino3

Además de la inminencia de las inundaciones, pasar por Sudán sin visitar las aldeas nubias es perderse lo mejor del país. Los nubios son, por lejos, la gente más hospitalaria que conocí en mi vida. Es un placer conversar con ellos, así sea a lo tarzán. (Se recomienda nociones mínimas de árabe, una sonrisa enorme y mucha imaginación para hacerse entender). Si vienen viajando desde Egipto, no van a poder creer la paz de este lugar, lo auténtico de su cultura y lo fácil que es relacionarse con las personas. Creo que ya lo dije, pero por las dudas lo repito: fue mi parte preferida del viaje.

que-ver-en-sudan-2

Cómo:

Los pueblos son varios, y vale la pena dedicarles unos días para recorrerlos, conversar con la gente, compartir. Si vienen con carpa, pueden acampar en cualquier lado aunque lo más probable es que alguien los vea y los invite a dormir en su casa. Camas es lo que sobra. Si acampan igual, tengan mucho cuidado con los escorpiones. Una buena opción es hacer base en Abri. Megzub es el dueño de la única posada que hay, y cobra barato por servicios básicos pero efectivos. Pueden dejarle las mochilas y desde allí recorrer más livianos. Eso fue lo que nosotros hicimos. Acá podés leer el post sobre nuestro viaje por las aldeas nubias. Si no estabas convencido, seguro que con eso te animás.

que-ver-en-sudan3

Cuando viajen por Sudán, no van a demorar en darse cuenta que moverse por el país es súper burocrático, y que además de la visa hay que registrarse y obtener permisos para viajar a buena parte del país. SI vienen viajando desde Egipto, el permiso no se los van a pedir, pero sí una fotocopia del registro, cada vez que hagan noche en un pueblo (que se hace en Wadi Halfa, y es no es más que pagar para que un policía te ponga un sticker en el pasaporte, te cobre, y te dé un papel que diga que estás legal). Si vienen desde el sur, el permiso de viaje se saca en Khartoum y tienen que poner absolutamente todos los lugares donde piensan parar. Agreguen de más, uno nunca sabe. Ese permiso hay que fotocopiarlo muchas veces y entregar una copia cada vez que se las pidan. Suena muy burocrático pero es sencillo. Si tienen todo en regla, la policía no se pone pesada ni mucho menos. (Al final, recuadro con explicaciones al respecto).

2.Pirámides de Jebel Barkal y Meroe

Dónde:

¡Al costado de la ruta! Jebel Barkal está a pocos kilómetros de Karima. Meroe está bastante más al sur, en la ruta que va a Khartoum. Acá les dejo el mapa.

Por qué:

Pocos lo saben pero Egipto no es el único país donde se pueden encontrar pirámides. Sudán tiene las suyas también, y aunque son mucho más chicas que las del país del norte, son también mucho más numerosas: alrededor de 200, para ser exactos. Capital del Reino de Kush, Meroe fue gobernada por reyes Nubios, que al igual que los egipcios mandaron a construir sus cámaras funerarias con forma piramidal.

que-ver-en-sudan5

De bases más pequeñas y de formas más irregulares, estas pirámides tienen más de 4600 años de antigüedad, y permanecieron intactas hasta que en 1880, el explorador italiano Giuseppe Ferlini destruyó las puntas en busca de oro. Tuvo tanta suerte, que encontró lo que buscaba en el primer intento, así que por las dudas decapitó todas las que encontró a su paso. Aunque varias fueros restauradas, muchas permanecen así. Y por lo visto ni el patrimonio arqueológico, ni el turismo ni la historia más allá del Corán son prioridad para el gobierno de este país.

que-ver-en-sudan6

Cómo:

Si se viaja en vehículo privado, esta visita no representa ningún problema. A Jebel Barkal se puede llegar desde el centro de Karima a pie o en auto, en muy pocos minutos. Las pirámides están justo a la salida de la ciudad, si uno viaja con dirección a la capital. No busquen casilla de tickets ni nada por el estilo porque no lo hay. No se sorprendan tampoco si son las únicas personas alrededor.

Para los viajeros independientes. Meroe es un poco más complicado porque está en el medio de la nada. Hay dos opciones: o se toma una buseta hasta allá (olvídense de excursiones, en Sudán el turismo está en estado menos que embrionario) o se viaja a dedo. Todo el mundo sabe dónde quedan, y no van a tener problemas en llegar, pero tengan en cuenta una cosa: el sol es asesino. Esta región está en pleno desierto y los riesgos de deshidratación son muy altos.

que-ver-en-sudan9

Puede parecer una obviedad, pero lo repito igual: lleven protector, sombreros, gafas de sol y mucha agua. En Sudán se van a encontrar con un invento magnífico llamado fuket: unas vasijas de barro públicas llenas de agua que se mantiene fresca y que es libre para cualquier persona. Claro que el agua no es 100% potable, y claro que no da para ponerse exquisitos. Por eso, más que nunca, recomiendo llevar un filtro portátil. A nosotros tener uno nos salvó, porque en cualquier fuket, canilla o chorrito llenábamos nuestros termos, segurísimos de que el agua no nos iba a enfermar. LifeStraw tiene filtros portátiles pensados para viajeros, y mandan a todo el mundo (además de que parte de las ganancias se destina a resolver el tema del agua potable en África). El nuestro es un LifeStrawGo y se la viene bancando muy bien.

Meroe sí es un poco más turística, y está vallada y hay casilla de tickets, pero los precios son muy muy baratos. Ahí cerca también hay un camping, ya no tan económico, donde se puede dormir con comodidades un poco más occidentales.

3- Mercado de camellos de Omdurmán

que-ver-en-sudan10

Dónde:

Ja! Esta es la pregunta del millón. Omdurmán está al lado de Khartoum, pero el mercado de camellos está mucho más allá y nos tomó media mañana poder encontrarlo. Aunque todo el mundo sabe dónde está, esa información parece prácticamente imposible de unir con el deseo de dos turistas de querer llegar hasta allá. Dicho en criollo: a nadie le entra en la cabeza que lo que uno quiere hacer es visitar el mercado de camellos (no montar en camello, o comer carne de camello o comprar postales de camellos), así que pedir direcciones a los locales es un cuento chico. Atención entonces que acá va la explicación. Parece complicada, pero a medida que se acerquen tienen más chances de que la gente entienda hacia dónde van. Otra vez: lleven mucha agua.  Acá va un mapa como referencia.

Por qué:

Porque es algo único. Porque la venta de camellos sigue siendo un factor tradicional de los nómadas del Sahara, porque aunque el predio está lleno de camionetas 4 x 4 último modelo, muchos de estos comerciantes traen sus caravanas a pie desde Darfour, en travesías que duran semanas, porque los hombres son de los más amables aunque este no sea un lugar turístico (o quizá esa sea la razón), porque van a poder hacer fotos a troche y moche de algo que es real, que está sucediendo ahora mismo.

que-ver-en-sudan12
que-ver-en-sudan11

que-ver-en-sudan-13

que-ver-en-sudan15
que-ver-en-sudan28

Cómo:

(Acá va el paso a paso)

  1. Suponiendo que están en Khartoum, lo primero que tienen que hacer es llegar hasta Al Araby, que es una especie de estacionamiento gigante llenísimo de busetas que parten para todos lados. Algo así como una terminal, pero sin la infraestructura de una terminal. Una buseta hasta allá cuesta 1 SDG por persona (SDG = sudanese pund / 1 U$D = 12 SDG).
  2. Desde Al Araby tienen que tomar una buseta a Omdurmán. Los van a dejar en el souk (mercado central). El precio es de 3 SDG por persona. Si tienen tiempo, el souk es algo digno de ver. Sino, vamos al grano.
  3. A unas cuadras del souk, tienen que tomar una buseta hasta Souk Libya, que es otro mercado a nos 7 km. del centro de Omdurmán. Pregunten por bus a Souk Libya sin mencionar la palabra camellos y todos los van a saber guiar. Este bus cuesta 3 SDG. Es un viaje largo por las afueras de las afueras de Omdurmán, y se vuelve interesante. Si no dan más de la sed y necesitan algo fresco, hay vendedores de limonada y de jugos naturales por todas partes, y son muy baratos.
  4. Desde Souk Libya hay que caminar unas cuadras y tomarse un bus que vaya hasta Moelih, que es el mercado en sí mismo. El pasaje vale 3 o 4 SGD. Sabrán que tomaron el bus correcto cuando de la nada deje la ruta de asfalto para meterse en caminos de tierra polvorientos y sin marcar. Todo el mundo se baja ahí, y cuando ustedes lo hagan no lo van a poder creer: el mercado es fantástico.

Recuerden bien el camino porque es el mismo que van a tener que hacer para volver, aunque el regreso ya es mucho más sencillo. Tengan en cuenta, además del calor, que es un lugar muy polvoriento. Si llevan cámaras, protéjanlas bien. Aunque hace un calor infernal, Sudán es un país donde rige la sharia: chicas, no hace falta que se cubran la cabeza pero sí el cuello y los hombros.

4. Suakín

Dónde:

Sobre el Mar Rojo, al norte del país, casi frontera con Egipto.

Por qué:

Aunque poco queda de su época de esplendor, Suakín supo ser puerto principal de exportación de esclavos hacia Arabia y trampolín de peregrinos hacia Mecca, en una época en que Sudán pertenecía a Egipto, y Egipto estaba bajo mandato del Imperio Otomano. Pero seamos sinceros, la importancia histórica conquista poco a menos que la estética acompañe, y Suakín tiene una apariencia única.

que-ver-sudan-14

Todo su centro histórico, que data del SXIX, está construido a base de piedra coralina. La parte más importante se encuentra bajo restauración a cargo de gobierno turco, que pretende llevarla a su apariencia original. Aunque los trabajos son valiosos, y cuando estén terminados habrán cumplido su objetivo, a mi criterio la parte más interesante es que está fuera, medio derruida medio en uso, y que da cuenta del paso del tiempo. Paseando por Suakín uno puede ver paisajes como estos:

que-ver-en-sudan14

que-ver-en-sudan16

que-ver-en-sudan19
que-ver-en-sudan18

Cómo:

Desde Atbara o incluso desde Khartoum mismo se puede llegar en bus. Nosotros viajamos a dedo sin problema. También se puede hacer base en Port Sudán, y viajar a Suakín como una excursión en el día.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el norte es una zona de tensión, aunque no se perciba en el ambiente, y que los controles policiales son más insistentes que nunca. Por lo tanto:

a) Si no tienen el famoso permiso, no los van a dejar pasar. Lleven muchas fotocopias, una muy buena sonrisa y la certeza de que ustedes saben más sobre esta burocracia que los mismos policías. Suena soberbio, pero lo que quiero decir es que muchos oficiales no vieron jamás un extranjero y van a querer cubrirse las espaldas a toda costa. Apéguense a las reglas: estar seguros y calmos es clave ante cualquier inconveniente.

que-ver-en-sudan20

b) Hasta tanto la restauración turca no se termine, no hay en Suakín demasiada infraestructura hotelera. Sí hay muchas lokandas, que son lo más bajo en la escala de alojamiento, destinadas más que nada a la gente que sigue usando este punto para viajar a Mecca. Muchas no aceptan mujeres, y las que sí, les van a pedir un precio descomunal por una habitación mugrienta y hedionda. Después de mucho caminar ruta adentro llegamos a la última lokanda antes del camino que lleva a la parte turística. No era ni más cómoda ni más limpia que las anteriores, pero el precio era de 50 SDG por los dos. Hasta ahí todo bien hasta que el recepcionista se quiso quedar con nuestros pasaportes, por este mismo factor ignorancia que les comenté más arriba. No se lo dimos, le dejamos una copia del permiso y nos fuimos a dormir con el tipo refunfuñando detrás de la puerta. ¿Por qué les cuento esto? Porque no está muy en claro todavía si en Suakín se puede dormir o no siendo uno extranjero. Una de nuestras guías dice que no, la otra que sí, y nosotros lo hicimos. Si les toca pasar la noche, lo más recomendable es que se acerquen por propia voluntad a la estación de policía (era de madrugada cuando nosotros llegamos) y se registren voluntariamente. Lleven copias del pasaporte también, pero por ningún motivo les dejen sus documentos originales a nadie, ni policía, ni recepcionista ni caja fuerte que aparezca. Una bolsa de dormir es más que recomendable.

5. Port Sudán

Dónde:

En el traste del mundo Sudanés. Lejos, allá arriba de todo, donde el desierto no llega y corre una brisita que, después de semanas matándose de calor en Khartoum, van a agradecer.

Por qué:

¡Porque hay mar! Creo que jamás en mi vida disfruté tanto de la brisa fresca como después de más de un mes viajando por el desierto. Port Sudán es una ciudad que poco tiene que ver con el resto de Sudán, y aunque queda lejos es un lugar perfecto para unas mini vacaciones, sobre todo si están en viaje largo como nosotros. Mucho más limpia, más relajada, más cosmopolita que el resto, y con una vida al aire libre como pocas, vale la pena.

que-ver-en-sudan21
que-ver-en-sudan22

En sí, la ciudad no tiene playa, pero hay algunos lugares a pocos kilómetros donde disfrutar del mar. Además, la costanera desde donde se ve el puerto está llena de mesas donde todas las tarde los hombres juegan al dominó, hay barcitos que ofrecen comida, y una feria de artesanías bastante curiosa. (Además de helados, pizzas y hamburguesas, que después de tanta comida local, se extrañan).

Por otra parte, si tienen certificado PADI, Port Sudán es uno de los mejores lugares donde bucear, con una visibilidad excelente y toda la riqueza marítima de la zona. La desventaja es que los operadores turísticos son de dudosa responsabilidad. Si no tienen experiencia, es desaconsejable. Y si tienen su propio equipo (lo cual es ridículo porque quién va a llegar hasta acá con cargando todo) es mucho mejor. Nosotros intentamos hacer snorkel y fue un fiasco. Hay que adentrarse mucho y el precio de las lanchas, a menos que uno vaya en grupo, es alto.

que-ver-en-sudan25

Cómo:

 En bus, desde Khartoum, o a dedo. Las burocracias que comenté más arriba también aplican.

 Hay varios hoteles cerca de la corniche o costanera. Los precios son peleables, pero rondan los 15 U$D la habitación doble con TV y baño privado. Hay también un Youth Hostel que jamás pudimos encontrar.

Para ir al mar hay dos opciones. Una es el Red Sea Resort, que es lo que todo el mundo les va a recomendar. Vale 10 SDG pasar el día, y queda 50 km al norte de Port Sudán. No hay transporte público. Llegar a dedo es un parto y no vale la pena. No se dejen engañar por la palabra “resort”, que se la puso el dueño para atraer más visitas pero sin ningún criterio de nada. El complejo no tiene playa, y para llegar a la parte más o menos linda del mar hay que caminar por una playa de barro mar adentro y seguir un camino de gomas de auto bajo el mar. Impresentable.

que-ver-en-sudan24

La otra es “Al kilo”, o kilómetro ocho, y es la playa local. No hay que pagar nada, y aunque en sí la playa es bastante sucia y está llena de chabolas de pescadores (una especie de ranchitos de lonas donde desembarcan) hay una escollera divina donde se pueden bañar sin ningún problema. El mar es alucinante mal. No sé qué me resultaba más increíble: si el color del agua o que la gente se estuviera muriendo de calor en la orilla y nadie se metiera. ¿Vieron eso de “Dios le da pan…”? Bueno, igual. Después de ver esto y de pensar en la gente amontonada en Mar del Plata en torno a un mar marrón y helado, no cabe otra conclusión.

Chicas, tengan en cuenta una cosa: hay que bañarse vestidas. Esta fue una duda que me acompañó todo el viaje, y al igual que el mercado de los camellos, para la gente es algo tan naturalizado que no entendían mi pregunta. ¿Qué ropa tengo que usar para meterme al mar? Yo opté por ponerme la maya y arriba una musculosa suelta y un pantalón por debajo de la rodilla (que después me arremangué). Ni bien salí del mar, me envolví en una toalla. Ni se les ocurra quedarse en maya, mucho menos en bikini porque pueden ir presas por exhibicionismo. Si ya de por sí es una incomodidad ser el centro de las miradas por más vestida que vayas, imagínense mostrando las piernas…

Es cierto que Sudán es un país que no se interesa por el turismo, y que parece no haberse enterado que esta industria es de la que más dinero mueve en el mundo. Hasta pareciera a propósito: las trabas que ponen para conseguir la visa, la burocracia de los permisos, la falta de infraestructura es más una invitación para saltear el país que para quedarse a recorrerlo. Si yo no hubiera ido, quizá creería también en eso que me dijeron, que Sudán estaba complicado y que no era buena idea viajar siendo mujer. Pero después de más de un mes viajando a dedo, durmiendo en casa de familia y no teniendo ningún tipo de problema, puedo decir con certeza que vale la pena. Vale la pena la burocracia, vale la pena la visa, vale la pena el esfuerzo. Sudán es hermoso, la gente se preocupa por tu bienestar, hay una atmósfera generalizada de bienvenida hacia el que viene de afuera, de tranquilidad, de querer que se vaya con una buena impresión. Yo salí feliz. Y volvería, sin pensarlo. Espero que este post haya cumplido su cometido. Espero que seamos cada vez más los que podamos decir: ¡Ey! ¡Yo fui a Sudán y vale la pena!

Dentro de poco voy a subir una guía práctica con todos los datos necesarios para viajar a Sudán. Mientras tanto les cuento un poco cómo es el tema de los permisos:

1) Lo primero que necesitan es sacar una visa. Vale U$D 50 y se puede obtener tanto en Cairo como en Aswán. En Cairo es muy difícil porque te piden una carta de tu embajada, y ninguna embajada te la quiere dar. En Aswán es muy sencillo: te piden 2 fotos carné, fotocopia de tu pasaporte, que completes un formulario y ya. Dejás tu pasaporte y a los 3 días lo pasás a buscar con visa incluida. A nosotros nos dieron 60 días. Si venís desde el sur la podés hacer en Addis Ababa, no es tan sencillo como en Aswán, pero se hace.

2) Después del pasaporte el segundo paso es la registración. Tenés 3 días hábiles para hacerla desde que entrás en el país, y el mejor lugar, si venís desde el norte es Wadi – Halfa. Hay una estación de policía enorme, todo el mundo les va a saber indicar. La registración cuesta 30 U$D, y se paga en moneda local. Les cambian afuera, pero en teoría es ilegal, así que con discreción. Te ponen un sticker en el pasaporte y ya. Desde ahí hasta Khartoum, no hay problema.

3) El tercer paso es el “Travel and Photo permit” que se saca en Khartoum. El trámite es gratis. Hay que llevar 1 fotos1carné y copia del pasaporte (hoja de datos, visa y sticker). Se puede tramitar en varios lugares, pero el mejor es el Ministerio de Turismo, porque te lo dan en el momento. La ubicación de este Ministerio es todo un tema, porque se mudaron varias veces. Al momento de escribir esta guía, el edificio estaba en Al Mashtal St., entre 117 St. y Al Gazaar St. Van a completar ustedes mismos el permiso y van a llevarse el original (lo cual es ridículo porque les permite seguir agregando destinos a posteriori) pero en fin: sean lo más precisos posibles. Asegúrense de que los sellos estén bien legibles y pidan un número de teléfono por las dudas. Siempre es bueno tenerlo a meno ante cualquier inconveniente en un check point. Recuerden que en Sudán está prohibido fotografiar mendigos, bases militares, puentes y la unión de los dos Nilos

Acerca de la Autora Ver todo los artículos Web de la Autora

Laura Lazzarino

12 ComentariosDejar un comentario

  • Ya me dieron unas ganas inmensas de ir a Sudán, gracias Laura por escribir sobre las cosas que nadie cuenta y por hacerlo también. Mi respeto y admiración para ti y tu trabajo. Buen viaje y que sigan las historias.

  • Fabuloso relato Laura. Debe ser fantástico ver todo eso de la manera como lo estás experimentando. El agua de esas playas se ve paradisíaca y un camellito me hubiera comprado jaja. Se ven más baratos que una moto. Espero que ya se hayan acostumbrado con la comida. Que sigan disfrutando la ruta! Abrazos.

  • El 8 cojo el vuelo para ir por primera vez a Egipto, y realmente haré caso a este artículo ya que voy un poco perdido jeje, ya os contare a la vuelva!

    Un saludo!

  • Hola Laura. Me llamo Sloan E. Yo vivo en Carolina de Norte de Estados Unidos. Soy una bachiller en la preparatoria, y soy una estudiante de Español. Me encanta su blog y las fotos. Mi entrada favorita es “Qué ver en Sudán: 5 imperdibles en uno de los países menos visitados de África”, me gusta como su das los consejos de Sudán. Siempre he querido viajar allí. Sus viajes son muy geniales y inspiradoras. Cual es su favorito lugar cuando su viajas?

    • Hola Sloan,

      Definitivamente, Sudán es un país sorprendente. Muy poca gente lo visita, y es una pena, porque es hermoso. De Sudán, mi lugar preferido fueron las aldeas nubias, por su gente amable y su modo de vida.

      Saludos desde Uganda!

Leave a Reply

Tu email no será publicado.