Muchos de mis amigos italianos me aseguraron que no valía la pena, que había ciudades mucho más lindas que ver, que no podía aterrizar allí durante mi primer viaje a Italia porque sería un desperdicio. Que Roma, que Firenze, que Venecia. Sin embargo, yo estaba feliz. Supongo que no me entusiasmaba la idea de llegar a Italia por la puerta de adelante, y aunque Bolonia no estuviera, tal vez, en la lista de las ciudades estrellas, me parecía un muy buen lugar para empezar. Así que me instalé en el departamento 1 de Vía Capo di Lucca con todas las ganas de vivir la ciudad. Me encantó. Por eso acá decidí armar una lista con las diez cosas que ver y que hacer en Bolonia,  la ciudad roja de Italia. (Siempre con estilo personal, claro)

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1- Pasear por las galerías

Si sos como yo y buscas siempre un techito para protegerte de la lluvia o del sol, entonces (también como yo), vas a amar Bolonia. Todas las veredas de la ciudad están cubiertas de galerías con pórticos, que la distinguen del resto de las urbes: no hay ciudad en el mundo que tenga tantos pórticos como Bolonia. El origen data de la Edad Media, cuando la población empezó a incrementarse y fue necesario resolver el problema habitacional. Así, cada dueño de casa podía extender su vivienda sin invadir las veredas. Se calcula que la extensión total de los pórticos es de 40 km y aunque no tuvieron éxito en su nominación como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, no hay nada más lindo que recorrer Bolonia al reparo de estas veredas techadas.

2- Comer comida callejera (y si es en la vereda, mucho mejor)

Imposible hablar de Bolonia sin hablar de la comida. La ciudad es conocida por su gastronomía, que incluye desde fiambres y embutidos, hasta pastas, helados y postres. Pero que sea reconocida por su comida no quiere decir que sea inaccesible. Toda la ciudad está llena de locales que ofrecen pizza al taglio (por porción), calzones, piadinas (una especie de panqueque relleno que puede ser dulce o salado), y la infaltable comida hindú. Consejo: la pizza o el calzón con papas (sí, tiene papas al horno entre la masa y la muzzarella) es lo mejor que hay. No hay como sentarse en el cordón de la calle a tomarle el pulso a la ciudad con una porción de pizza en la mano.

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3- Subirse a las dos torres (bueno, a una y ver la otra desde arriba)

Hace mucho, mucho tiempo, la ciudad de Bolonia estaba llenísima de torres. No es que hubiera una torre cada tantos kilómetros de muralla. Había torres desparramadas por la ciudad como si fueran árboles de un bosque (ahora que miro la foto, parecen rascacielos de otra época). No se sabe a ciencia cierta por qué. Muchos dicen que era para proteger la ciudad, pero otros piensan que no era más que una demostración de poder de las familias ricas. Lo cierto es que de las supuestas 180 torres que había en la Edad Media, muy pocas son las que sobreviven hoy. Las más famosas son la Torre Garisenda y la Torre Asinell, pero todo el mundo las conoce, simplemente, como “las dos torres”. Por 3 euros se puede subir a la Asinell (la otra está inclinada), pero hay que estar en forma: sus casi 100 metros de altura se alcanzan después de sufrir más de 500 escalones. La vista desde arriba no tiene desperdicio.

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Vista desde afuera…

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Vista desde adentro…

4- Descubrir los canales de Bolonia

Antiguamente, Bolonia era como Venecia y estaba llena de canales. Aunque en su mayoría fueron cubiertos y utilizados como desagües, todavía quedan algunos escondidos en los pasillos de la ciudad. Sólo hay que ubicar el rumor del agua y seguirlo hasta encontrarlos.

5- Comer tagliatelle al ragú

Vamos a desmitificar algo: los tallarines a la boloñesa en Italia no existen. O mejor dicho: existen pero con otro nombre. Los tagliatelle al ragú son unos tallarines anchos que se sirven con mucha salsa de tomate, y son la especialidad de Bolonia. Un plato en cualquier restaurant ronda los 6 euros, y puede ser más barato durante el mediodía. Si sos un fanático de la pasta te recomiendo también que pruebes los tortelloni, los capelacci y vuelvas a tu casa rodando pero feliz, ¡como voy a hacer yo!

6- Girar alrededor del Neptuno

El símbolo de la ciudad es la fuente del Neptuno. Además de ser el punto de encuentro de los habitantes de Bolonia, la plaza es escenario de arte callejero y el mejor lugar donde empezar cualquier paseo. Antes de aprobar un exa98imen, la tradición dicta que hay que darle dos vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj. Pero atención, que la perspectiva, en determinado punto, puede engañar respecto a los atributos de Neptuno…

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calles de bologna 7

7- Disfrutar de un aperitivo

Sí, ya se que me puse un poco densa con la comida, pero es que prefiero mil veces hablar de pasta que de iglesias o museos. Y los italianos son los maestros en el arte de masticar. Mezcla de esta pasión y de la ingeniosidad para meter comida con cualquier excusa, los italianos crearon algo que se llama “aperitivo” y que se da en casi todos los bares después de las 7 de la tarde. ¿En qué consiste? Básicamente en pagar una bebida y comer libremente todos los tentempiés que el bar pone a disposición. La idea, claramente, es socializar después del trabajo y hablar sin aflojarle a la mandíbula. Pero para los viajeros como uno, es una oportunidad excelente de picar algo rico sin pagar demasiado. Porque ojo, no es que sirven maní con papitas. El aperitivo puede incluir ensaladas, pasta (obvio), canapés, fiambre, etc. Y además de la comida rica, es el mejor lugar para vivir el ambiente estudiantil que tiene Bolonia (aunque ya tengas casi 30).

8- Perderse en el barrio Judío

No es difícil encontrarlo. Lo más probable es que llegues antes de darte cuenta. El barrio del Ghetto está en el corazón de Bolonia y se distingue por tres cosas: calles como laberintos, nombres sugestivos como “calle del Infierno” y un mercado callejero donde se puede encontrar todo tipo de pasta sciutta, además de especias, carnes, verduras y frutas. Puede que tal vez no tengas ganas de comprar nada, pero el sólo hecho de caminar por estas calles perfumadas y ruidosas es en sí una postal única de Bolonia.

calles de bologna 4

9- Seguir cualquier manifestación que pase por la calle (yo me enganché con los Hare Krishnas)

Bolonia late. Las calles tienen vida propia, todo el tiempo está pasando algo, a cualquier hora, en todas partes. Y claro que el arte también tiene su lugar, así como las protestas, las manifestaciones religiosas, las celebraciones. A mi me tocó en la plaza del Neptuno, cuando me estaba por volver a mi casa. Desde lejos sentí las panderetas y la voz carrasposa cantando hare krishna, y entonces lo supe: tenía que ir con ellos. Lo mejor, al principio, es quedarse unos pasos más atrás, para ir tomándole el pulso a la masa. Después, cuando ya superás las miradas raras de la gente, la sensación de extraterrestre en una ciudad “normal”, la timidez de estar haciendo algo distinto, entonces ahí sí podés liberarte a los aplausos, los saltos, los cantos, o cualquier cosa que sea en la que te metiste. Y aunque no sea algo “italiano”, el recuerdo de ese rato en Bolonia va a ser tan real, tan vívido, que vas a querer contárselo y recomendárselo a todo el mundo.

hare krisha bologna

calles de bologna

calles de bologna 3

10- Ser feliz

Hablá italiano, pedí indicaciones, conversá con la gente, tomate un café de parado, comé mucho helado, caminá sin rumbo, sacale foto a los grafitis, entrá a todas las iglesias, sentate en la vereda, entrá al mercado, tomá más helado, comete una piadina, viajá en tren, buscá los mensajes secretos de las paredes, inventá significados, aprendé la historia, inventate una historia, tené una historia, viajá en tren, comé mortadela, tomate un spritz, regateá, jugá, viví. Sé feliz.

Si estás viajando por Italia, tal vez te interese saber qué se puede hacer en Puglia (una de las regiones que me enamoró).

Este post pertenece a la serie del Blog Ville Italia, organizado por el Ministerio de Turismo de la región de Emilia Romagna. Todos los contenidos editoriales siguen siendo producto de mi total antojo, como siempre 🙂

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Laura Lazzarino

10 ComentariosDejar un comentario

    • Me encantó. Trataré de seguir tus pasos, aunque tengo casi 60 o sea mas de la mitad de 30, pero tengo onda desconcertante, todavía, jajaja

  • […] Toscana y doblamos un poquito al norte, podemos llegar a la ciudad de Bolonia. Una vez allí, estos Diez consejos para recorrer la ciudad se tornan casi imprescindibles, porque según palabras de Laura, de Los […]

  • Hice un viaje por Italia este verano solo (yo también soy de esos) y Bologna fue la ciudad que menos me gusto. Pero tras leer este artículo la he recordado con cierto encanto, saludos!

    PD: meterte en un debate ciudadano en la Piazza Maggiore sin tener ni idea de que va el tema 🙂

  • Boloña, hermosa ciudad. Sus calles para caminar y perderse sin rumbo sobre todo en otoño y día nublado parando a tomar café al paso….. las peatonales en fin de semana, el aperitivo de las7, la gastronomia un deleite recuerdo las pizzas, tagliateli, ragu, tortelloni, etc etc. Las, iglesias, más iglesias para verlas todas… su plaza maggiore, edificios,.palacios, increíble, ojalá vuelva pronto….

  • Recoré Bologna con tanto cariño!! A mi también me encantó, la comida, el ambiente universitario, las celebraciones de las graduaciones (laurea) e ir en bicicleta por la ciudad es buenísimo!

  • A mi me encantó bolonia, mi pareja y yo hicimos un free tour en el que en una mañana nos enseñaron todo lo importante del centro histórico y la verdad es que es una ciudad que merece la pena ver.

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