Día 8

“Pájaro gorrión no come directo, él roba escondido de las palomas. No come de frente a frente. En vez pájaro María Mulata de Cartagena pide comida de frente a frente y si no le alimentas le viene la indignación.”

Stephan en Buenos Aires, Hebe Uhart.

La primera vez que vi una Mariamulata se llamaba de otra forma y fue en Panamá. La oí en el cielo y me sonó como un cuis: el chillido estridente, prolongado, demandante. Después me enteré que era un pájaro y me fascinó, y busqué entre los cables y después entre los árboles, hasta que finalmente pude unir su cuervezco aspecto, sus ojos de sol y su plumaje de corcel con el sonido persistente, hasta que fue todo uno. La amé, aunque no supe bien el motivo.

Volvimos a encontrarnos en Cartagena y sospeché que lo que amaba era su condición de Caribe ante todo. “Ese pájaro es bravo”, me dijo uno ante mi encanto indiscreto. Y no hizo falta que lo aclarara porque se le veía en los ojos, en la actitud. Juan me preguntó desconcertado: “¿Qué les ves?  Es un pájaro feo”. “Eso es lo que vos pensás”, pensé yo, aunque en el fondo sabía bien que sí, que la Mariamulata es un pájaro común y corriente pero negro y atrevido y no sé si por el chillido o la demanda, pero había algo, algo ahí que me dejaba perpleja ante ese andar sinvergüenza.

Esta mañana cuando bajamos al desayuno me encontré con una en el respaldar del asiento de enfrente. Los gringos las espantaban con las servilletas como si fueran moscas con picos, y los mozos del resort tapaban la comida y se disculpaban por el pájaro atrevido. Solamente yo me senté a verlas comerse las sobras de mi desayuno, arriba de la mesa. Y mientras algunos gorriones picoteaban los restos que dejaban las palomas de los restos que dejaban las Mariamulatas, reconfirmé que lo que me gusta de esos pájaros es que van de frente, sin miedo, sin que les importe nada más.

“Sweet movement”: 16 días para salir de viaje. 16 días para precalentar las alas, tomar carrera y despegar. Un desafío de letras, ríos de pensamientos y cosquillas en los pies.  Un diario de viajes interiores antes del gran viaje.

 Podés también leer el Día 7: “Sweet movement: la maratón”

O seguir por el Día 9: “Sweet movement: Binorma”

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Laura Lazzarino

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