Una de las cosas que más disfruto de viajar es poder hacerle trampa a las estaciones. Soy de una región donde cada noventa días el calendario ajusta el termómetro y, para ser sincera, de doce meses que tiene el año, seis de ellos me los paso rogando que llegue el verano. Amo el calor.

Este año me toca quedarme en casa. No tengo ni una pileta de lona donde fantasear con el mar. Pero, como bien dicen por ahí, nadie me quita lo viajado y, hasta que llegue abril y toque de nuevo armar la mochila (sí, por fin!), me conformo con recordar. Si este verano de 2014 pudiera elegir dónde veranear, haría un combo mix con estas cinco playas. (Aunque me conformaría aunque fuera con una!)

1- Playa Las Maritas (Parque Nacional Mochima)

La primera vez que llegué era de noche. No había luz, la marea estaba alta, y las siluetas que se desdibujaban en el horizonte parecían indicar que esa playita chiquita estaba llena de comercios dormidos. Bajé de un salto, perdí el equilibrio, y me fui de culo al agua. Cuando logré recuperar el equilibro y las ojotas, me senté en la arena y me puse a llorar. ¿Este era el paraíso que veníamos buscando hacía tanto tiempo? El lanchero ya se había ido. Ahí estábamos los tres (Juan, Ana y yo) buscando a tientas donde poner la carpa, viendo en la penumbra cómo la fantasía de playa idílica se desvanecía allí donde las columnas de cemento parecían levantarse. Armamos rancho bajo un quincho y sobre un piso de cemento, y nos fuimos a dormir decepcionados. Esto fue lo que vimos a la mañana siguiente:

Parque Nacional Mochima

Arena blanca, agua cristalina, mar como una pileta. Las Maritas es el número uno de mi lista porque la primera impresión no siempre es la que cuenta. Es una playa chiquita, sí, y buena parte de su playa fue usada para levantar dos restaurantes y unos cuantos quinchos, es cierto. Pero a las 6 de la tarde de todos los días, cuando todas las lanchas regresan y el sol empieza a bajar, el paraíso toma forma y esa infraestructura se vuelve aliada. ¿Por qué? Porque se puede acampar o colgar la hamaca en bajo un quinchito (la parte de arena es un riesgo porque la marea sube muy rápido), porque los baños quedan abiertos toda la noche y porque hay parrilleros disponibles por todos lados.

Desventaja (que para mí es una ventaja): no hay nada. Ni agua, ni luz eléctrica.

Recomendación: llevar un bidón grande de agua, y unas mochilas llenas de comida porque da para quedarse unos cuantos días.

 2- Playa Blanca (Parque Nacional Islas del Rosario), Colombia

Muy cerca de Cartagena de Indias, Playa Blanca es mi segundo lugar preferido, uno al que siempre quiero volver. Fui por primera vez en el año 2012 y regresé este invierno y, aunque el turismo está haciendo estragos de a poco, el lugar sigue conservando esa sencillez que permite desenchufarse y disfrutar del mar. Por muy poco dinero se puede alquilar una cabaña básica, dormirse con el ruido del mar y pasar todo el día con el agua hasta el cuello. Pueden leer esta guía práctica con todos los datos útiles sobre cómo llegar y dónde dormir.

Playa Blanca Isla Baru 2

El Parche de Alex

 Desventaja: se está poblando cada vez más, y hay que irse cada vez más lejos si uno quiere estar rodeado de poca gente. Las motos de agua son muy molestas y no hay nadie que controle (así que hay que evitar nadar cerca).

 Recomendación: ir!!! Este lugar es un paraíso sin electricidad. No olviden llevarse algo de comida y mucha agua. Allá se consigue pero todo es mucho más caro que en Cartagena. Conviene hacer una parada al super antes. Sin embargo, hay que probar los bollos de maíz y las mojarras con arroz con coco. No comí otras iguales en todo el viaje.

3- Tulum, México

Amé Tulum. Tal vez por sus aguas turquesas furioso, o por las cabañas hiper rústicas por donde se filtraba el aire y la sal, o por la nada misma que lo rodeaba todo. No lo sé bien, pero los recuerdos que tengo de Tulum se traducen en unas ganas impostergables de volver.

playas de tulum

La recomendación había sido: “cuando llegues al parque, doblá a tu derecha que hay una calle asfaltada. Seguila, vas a ver que hay un montón de cabañas espectaculares, mucho mejores que las que hay en el pueblo”. No me acuerdo quien me dio ese dato, pero tenía razón. Hay muchos complejos muy sencillos, y muchos otros muy boutique. Lo bueno es que hay para todos los gustos.

playas de tulum

 Desventaja: (que para mí es una ventaja): está lejos de todo.

 Recomendación: Similar a todas las anteriores (creo que se nota que me gustan los lugares bien rústicos!). Si no son de viajar a dedo, y quieren hacerse una escapada, Delta suele tener buenas promociones.

4- Parque Nacional Cahuita – Costa Rica

Estuve allá en el año 2009 y quedé sorprendida por lo austero del lugar. (Tan austero era, que la entrada al parque nacional era “a voluntad). Han pasado casi cinco años, pero la sencillez se ha mantenido.

Cahuita Costa Rica

Las playas están a la vera de un sendero natural que se adentra en la selva. Lo más recomendable es ir temprano, en compañía de un guía (no soy muy amante de los guías, pero sin su ayuda uno puede perderse la oportunidad de observar mucha vida silvestre, por no saber en dónde o qué mirar), y después dedicarse a pasar la tarde disfrutando del mar. A diferencia de las otras dos playas, en Cahuita hay olas. Aún así, se puede aprovechar también para hacer algo de snorkel.

 Desventaja: no se puede acampar en el Parque, pero hay alojamientos muy baratos en el pueblo, y no está lejos.

 Recomendación: ¡Cuidado con los monos! Son muy rápidos y se roban todo lo que encuentran.

monos cahuita

 5- Montañita, Ecuador

Ya lo sé, hay muchas playas que como playas son  más lindas que esta. Pero Montañita no puede faltar en mi ranking por dos motivos: es Pacífico (y dale, no puede haber una lista de playas del continente que ignore todo un océano), y la pasé muy bien, más allá del mar. Se puede acampar por muy poco, aprovechar para trabajar y tomarse unos buenos tragos antes de ir a dormir.

 Desventaja: se está popularizando cada vez más y no falta el nabo que quiere convertirla en Ibiza. Hay que aprovechar antes de que termine de degenerarse.

 Recomendación: moverse un poco más allá de la calle principal. Hay muy buenos comedores y lugares donde dormir.

Mi deuda pendiente: Brasil. Ya lo sé, no me digan nada. Me debo un buen viaje por la costa brasileña. Por eso, se escuchan recomendaciones (aunque sea para seguir soñando).

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Laura Lazzarino

20 ComentariosDejar un comentario

  • Te falto tantito turismo cultural en Mérida, que por supuesto no es una ciudad muerta como mencionaste anteriormente, yo creo que Celestún entraria en tu top 5 de playas que son mucho mejores que las que acabas de mencionar es un puerto de pescadores muy tranquilo como para pasar el día y ver a los flamencos, Isla mujeres en frente de Cancún te vuelves loca de lo hermoso que es el mar y una isla más grande frente a playa del Carmen Cozumel 🙂 hay un cenote rustico llamado Xcacel en medio de la playa, entre la carretera tulum y playa, más cerca de Tulum que es divino, tienes que ir cuando regreses a México.
    Saludos!

  • Ah se ve que te gusta mas lo intimo que lo bello! Hay playas mucho mejores pero lo que te importa es el feeling y la tranquilidad! Y en eso hay mucha belleza!

  • Gracias Laura por el tiempo que te tomás para escribir. Al menos para mi es importante, acá estoy como todas las noches pensando, planeando, soñando mi viaje! Por lo pronto me tomo unos días en invierno para ir a Brasil, a Jericoacoara y para el próximo diciembre espero salir de viaje para Colombia o Venezuela o México o cualquier verano que dure. Te sigo leyendo y, aunque sé que la experiencia siempre es personal, me alimento de los pensamientos que compartís.

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