“¿Qué mensaje le darías a alguien que quiere salir a viajar pero no se anima?” Me quedo en silencio, mientras veo girar las rueditas del casette de su minigrabador. Trato de ser espontánea, de no tener respuestas aprendidas, de ser natural. Sin embargo, esta pregunta me deja pensando. Inevitablemente, pienso en mí misma.

Últimamente vengo fantaseando mucho con poder viajar al pasado. La idea de reencontrarme conmigo misma de más joven siempre me seduce más que la posibilidad de estar frente a frente con una yo más vieja y arrugada. Antes, cuando era más chica, la cosa era al revés…

No necesitabas llorar tanto...

No necesitabas llorar tanto…

El último capítulo  de uno de mis libros preferidos se llama “Refutación del Regreso”. En él, Alejandro Dolina inventa un mundo imaginario en el que un grupo de locos románticos fundan una empresa para recrear el pasado de sus clientes, mientras una banda de realistas insolentes se empeña en destruir su ilusión. Como todos los capítulos de las “Crónicas del Ángel Gris”, este último está cargado de reflexiones y metáforas. El propio Dolina se mete en la historia para contar sobre un sueño en que el mismo se reencuentra con su yo niño una tarde de verano, en la puerta de su casa. Esa imagen quedó grabada en mí con mucha más impronta que cualquier otra de esa misma obra. Dolina se abraza a sí mismo sin demasiadas cuestiones. Yo, en cambio, no soy capaz de recrear esa misma escena sin hacerme preguntas.

Como un flash de imágenes subliminales, todas estas ideas rebotan nuevamente alrededor de la pregunta que me acaban de hacer. Siempre pienso que si me reencontrara con la que fui hace diez o quince años trataría de calmar toda esa ansiedad desatadora de lágrimas con dos simples frases: “Todo va a estar bien. Lo mejor está por venir”. Conociéndome como me conozco, se que terminaría descreyendo de mi yo mayor y seguiría pateando calefones en busca de respuestas. Supongo que el hecho de haber pasado por todos esos momentos de desasosiego e inquietud fue necesario para poder llegar hasta acá.

Es en mi propio recuerdo adolescente en donde encuentro la respuesta a una pregunta tan compleja como la que me acaban de hacer. Si tuviera que decirle algo a una persona que siente la necesidad de viajar pero no se anima, le diría todo eso que a mí nunca nadie me dijo y que tanto necesité escuchar:

No esperes que te caiga del cielo

No esperes que te caiga del cielo

 Por empezar, sí se puede. Todo se puede. No hay imposibles. El cielo es el límite, y el límite sos vos. Si lo soñás, si lo deseás, si lo amás, entonces se puede;

 Hay que escucharse más a uno mismo y menos a lo que piensen los demás. El 99,99% de las personas que te digan que estás loco, que es imposible, que no vale la pena, es porque no lo intentaron (y si a larga no funciona, al menos la tranquilidad de haberlo intentado va a ser más placentera que la duda eterna de lo que podría haber sido);

  La vida es una sola. ¿Lo escuchaste mucho, no? Sí, es un cliché tan estirado como tantos otros. Pero tomá consciencia de lo que eso significa. ¿Qué es nuestra vida en la historia de la humanidad? ¿Qué son 70 u 80 años en el tiempo que lleva existiendo este planeta? ¿Los vas a desperdiciar?;

A la larga, viajar solo es una ilusión. Siempre hay amigos esperando por uno...

A la larga, viajar solo es una ilusión. Siempre hay amigos esperando por uno…

  Si querés viajar, viajá; si querés bailar, bailá; si querés tocar el violín, tocá…no hay una sola manera de felicidad, ni una sola vía para alcanzarla…;

 No hay verdades absolutas, ni respuestas únicas, ni experiencias irrefutables;

  La escuela secundaria se termina…¡y hay una vida fantástica después!;

  A veces el tiempo no es ahora mismo. (lo que no quiere decir que no va a ser NUNCA) La ansiedad, si no se sabe dominar puede llegar a arruinarlo todo. Mejor canalizarla y trabajar para que las cosas sucedan;

 Las mejores cosas de la vida no son cosas…y son gratis (no importa lo que Sprite, Nokia o Volskwagen te quieran hacer creer en sus comerciales);

  La estabilidad es una ficción. Se puede evaporar de un tirón, y dejarte sin nada. No es tan grave pausar todo para ir detrás de un deseo, aunque parezca una locura. A la larga, las sonrisas que tengas en el alma van a contar mucho más que los años de antigüedad;

  La juventud es una actitud, no una fecha en el pasaporte…;

 ¿Sentis que no encajás? Felicitaciones, sos diferente. Las personas más interesantes son aquellas que se destacan por sus ideas o por hacer lo mismo que todos pero de una forma distinta. Brinda por eso;

 Arrastrar a alguien hacia un sueño ajeno tiene tan poco sentido como resignar los propios y atarse a una persona. La felicidad absoluta es tal, sólo cuando es compartida;

Hay cientos de amigos ahí afuera a los que todavía no conoces, pero que pueden enriquecer tu vida infinitamente;

Felicidad compartida...

Felicidad compartida…

  El mundo no es ni tan feo, ni tan peligroso, ni tan lejano como dicen en la tele;

 No trates de tener todas las respuestas de antemano, no vale la pena. Vas a perder tiempo planeando cosas que a la larga no se pueden controlar. Todo, siempre, pasa por una razón;

Y una vez más…lo mejor SIEMPRE está por venir.

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Laura Lazzarino

32 ComentariosDejar un comentario

  • Hola laura! hoy se me dio, además de leer tu nuevo post, de leer algunas cositas más viejitas pero no por eso necesarias para reafirmar lo que uno está buscando. Viene bien para refrescar la cabeza. Lo de controlar la ansiedad y esperar el momento, estoy en eso, preparandome mentalmente y buscando la estrategia para irme el próximo año. Gracias por ser parte de la inspiración siempre!! Un abrazo!

  • Hola Lau, hace poco que ando vagando por tu blog, lo conocí por el de Juan. Cada uno de tus post son como portales hacia los lugares que describen, ansiosos de que algún lector desprevenido (como yo) se pierda en ellos, me encantan, me encanta tu manera de escribir y de reflexionar sobre cuestiones tan naturalizadas que ya ni nos plateamos atrevernos a analizar.
    Pero hoy te escribo para decirte que con éste post no me siento identificado, sino que siento como si yo lo hubiera escrito y perdido hace ya mucho tiempo.
    Lo sentí como una carta personal explícitamente dirigida hacia mi persona.
    Soy un falso hippie en transición de 18 años, estudiante de la UBA, malabarista y músico principiante que quiere salir con su violín bajo el brazo y una mochila a cuestas a conocer el mundo y su gente, y no hay nada más motivante para mí que leer las historias de gente que hizo lo que parecía imposible: Ser un explorador en un mundo en donde ya “todo ha sido descubierto”

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