Alto, muy pero muy arriba. Allá está Potosí, a los pies del Cerro Rico y en la cima de Bolivia. Cuando pienso en la mejor manera de empezar a describirla, todos mis recuerdos se ven abrumados por una sola palabra de cruda sensanción: frío. Frío de insensibilizar la nariz, de entumecer los dedos y congelar la gotera del baño. Frío de no sentir el sol ni siquiera al mediodía. Frío de no querer salir. Los 4067 msnm pasaron casi desapercibidos frente al detalle de la temperatura. Y costó subir las calles, pero mucho más aún entrar en calor. En ese hormigueo consntante y caótico de subidas y bajadas estrechas que es esta ciudad, nosotros hicimos nuestra parada. Aquí les dejo algunas imágenes:

Cerro Rico

Casa de la Moneda I

 Casa de la Moneda II

 Vendedora de tortas, curioso oficio potosino.

 

 Callecita colonial. Al fondo, el Cerro Rico

 El mejor desayuno de todos: yogurth, frutas y gelatina. Todo por 2 pesos (literalmente!)

 Yo no entiendo cómo puede estar sin medias. Él no entiende qué hago aquí.

 

Hasta la firma veníamos bien…

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Laura Lazzarino

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